Por Carlos Aira
La felicidad y la alegría se nos impregnaron en el corazón futbolero. La victoria argentina contra Argelia nos llenó de ilusión, pero ya es momento de frenar el carrusel de emociones y pensar en Austria, nuestro próximo rival. Esta Copa del Mundo será un partido a partido, y uno ya puede ir imaginando el encuentro del lunes en el Dallas Stadium. ¿Montiel o Molina? ¿Jugará Thiago Almada? Una clave para el futuro: salvo el 10, el resto de los jugadores son fichas de un tablero pragmático. Partido a partido, tal como este cuerpo técnico lo viene haciendo desde 2019.
INGLATERRA 4-2 CROACIA
Ayer prendieron los motores Inglaterra y Croacia. Ambos con sus credenciales. Los hijos de la pérfida Albión son los eternos candidatos; el aura de la Premier League como gran liga global les brinda ese galardón, así como también una notable generación de futbolistas. Ahí está el grandote Harry Kane, el talento de Jude Bellingham y la explosión de Marcus Rashford. Por su parte, los croatas, encabezados por el eterno Luka Modrić, llegan con su pasado a cuestas: subcampeones en Rusia 2018 y semifinalistas en Qatar 2022. En uno de los mejores partidos que hemos visto hasta hoy en esta Copa del Mundo, los Three Lions se llevaron la victoria por 4-2, con un Harry Kane que anotó por duplicado y un Jude Bellingham que selló el encuentro antes de que Marcus Rashford pusiera el broche final desde el banco de suplentes. Un detalle: el segundo gol croata —el empate parcial— fue un deleite a los ojos. Un ataque de izquierda a derecha, el pase sutil de Ivan Perišić y una definición notable de Petar Musa.
Reflexiones tácticas y estratégicas: Inglaterra y Croacia jugaron un partido de área a área, donde el mediocampo fue una zona de transición veloz. Argentina es todo lo contrario. Parece lenta, pero lo que hacen los nuestros es quitarle ritmo al rival mientras se gesta la jugada que, finalmente, se define con velocidad en ataque. En ese sentido, y salvando las distancias, el juego argentino en 2014 tenía algo de eso: anestesiar la velocidad de los rivales.
PORTUGAL 1 – 1 RD CONGO
¡Oh, Portugal! ¡Eterna candidata! Portugal… el supuesto mejor mediocampo del mundo. Que Vitinha, que Bernardo Silva, que Bruno Fernandes, que João Neves, que Cristiano Ronaldo… y ese supuesto guion mundialista que quiere ofrendarle la Copa al crack luso. En su primer partido en este Mundial, Portugal apenas igualó ante el Congo. Los africanos le pusieron un corazón notable al encuentro y, al igual que Cabo Verde ante España, con el paso de los minutos tejieron una telaraña que los portugueses, con todos sus cracks, no supieron superar. A los 6 minutos, João Neves conectó de cabeza un centro de Pedro Neto y puso el 1-0. Pero el seleccionado africano, lejos de replegarse, igualó en la última jugada del primer tiempo gracias a un cabezazo de Yoane Wissa.
República Democrática del Congo. El ex-Zaire. El ex-Congo Belga. Un lugar en el mundo que sufrió una de las peores y más humillantes conquistas. ¿Por qué se habla tan poco de la brutalidad de la corona belga en su incursión africana? Tal vez porque para la historia oficial, escrita desde Londres y refrendada en Washington, la única colonización violenta fue aquella que —con sus bemoles— resultó integradora: la conquista desde la fe que fue la española.
Pero hablemos un poco de este Congo, que vuelve a la Copa del Mundo tras aquel lejano Mundial de Alemania Federal en 1974. Tiempos en los cuales gobernaba con mano de hierro Mobutu Sese Seko. Tiempos en los cuales el Zaire fue epicentro del deporte mundial al albergar el mítico combate entre George Foreman y Muhammad Ali. En aquella cita mundialista, los muchachos de Zaire no hicieron pie, mientras los pibes argentinos se prodigaban en buscar la dichosa figurita difícil del álbum: Mukombo, un defensor que era sencillamente inconseguible en los sobres.
La diáspora africana en su máxima expresión. De los 26 jugadores congoleños, tan solo 6 nacieron en territorio africano; 11 nacieron en Francia, 5 en Bélgica, 2 en Suiza y otros 2 en Inglaterra. Por supuesto, ninguno transita su vida profesional en su tierra de origen, una nación que hoy está ubicada en el puesto 171.º a nivel mundial sobre un total de 193 países evaluados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Una nación con 116 millones de habitantes donde aproximadamente entre el 67% y el 72% de la población vive por debajo del umbral nacional de pobreza, y cerca del 75% sobrevive con menos de 2,15 dólares al día.
GHANA 1-0 PANAMÁ
Al igual que en Costa de Marfil-Ecuador, una selección africana ganó el partido en el tiro del final. En un encuentro en el que no pasaba absolutamente nada, los africanos se impusieron en tiempo de descuento con el gol de Caleb Yirenkyi. ¡Qué bodrio Ghana-Panamá! Bajo la lluvia de Toronto, tal vez lo más destacable haya sido el colorido ghanés en las tribunas; dentro del campo de juego, nada de nada.
Cuando me hablan de Ghana, pienso inmediatamente en Nii Lamptey, un volante de gran manejo que, luego de un Mundial Juvenil, padeció el estigma de ser etiquetado como el Nuevo Pelé. Allá por 1990, el Anderlecht y el Manchester United pujaron por la nueva joya del fútbol africano. Finalmente terminó en Bélgica, pero su carrera jamás tuvo el vuelo augurado. Luego de un paso por el fútbol inglés (Aston Villa y Coventry), recaló en el Venezia y, en enero de 1997, llegó a la Argentina contratado por Unión de Santa Fe. Su paso fue corto y trágico. En nuestro país nació su hijo con un serio problema de salud; lo bautizó Diego Armando, pero el bebé vivió tan solo un par de días. Lamptey jugó apenas seis partidos con la camiseta tatengue y dejó nuestra tierra con el corazón desgarrado.
COLOMBIA 3-1 UZBEKISTAN
Desde la lejana y misteriosa Samarcanda llegaron los uzbekos a su primera experiencia mundialista. Un pueblo milenario de paso obligado en la Ruta de la Seda que unía Oriente con Occidente. Los tiempos han cambiado y, en este milagro del fútbol, Uzbekistán y Colombia se enfrentaron en el mítico Estadio Azteca.
Colombia ganó 3 a 1 porque el equipo dirigido por Néstor Lorenzo dio en la tecla: templanza y coraje cuando parecía que el partido se complicaba. Claro que Colombia tiene un jugador distinto: Luis Díaz. Lucho fue la bandera del conjunto colombiano en el debut mundialista; apareció en los momentos justos, brindó una asistencia y selló el triunfo con un gol propio ante una modesta pero combativa Uzbekistán que lo supo poner en aprietos.
Más allá de la evidente diferencia de jerarquía, Colombia tuvo que trabajar el partido a destajo para quedarse con los tres puntos y trepar a la cima del Grupo K. Sintió los lógicos nervios del estreno. Careció del volumen de juego y el circuito asociado que pretende el entrenador argentino. Incluso, sus propios desaciertos en el fondo pusieron en jaque el resultado. Sin embargo, cuando las papas quemaban, Díaz surgió en toda su dimensión para llevar tranquilidad y desatar la locura de los casi 60 mil colombianos que coparon el Azteca.
(*) Periodista / Conductor de Abrí la Cancha / Autor de Héroes de Tiento y Héroes en Tiempos Infames












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