Por Erika Silva, desde Santa Cruz
El 14 de junio de 2004, mientras una cuadrilla se retiraba de la Mina 5 de Yacimiento Carboníferos Río Turbio (YCRT), otro grupo de trabajadores ingresaba para cubrir su turno. Una chispa provocada por el recalentamiento de un rodillo de la cinta transportadora desató un incendio en la Unión 9 que se expandió rápidamente hacia las galerías principales causando la muerte de 14 mineros. A 22 años de la tragedia, familiares y sobrevivientes recuerdan a las víctimas, vuelven a señalar las consecuencias de la privatización de los años noventa y sostienen: “No hubo justicia, pero hay memoria”.
36 mineros lograron salir y 14 fallecieron quedando atrapados a 600 metros de profundidad y a 1 kilómetro y medio de la salida de la mina. Una semana duró el operativo de rescate de los cuerpos. El presidente Néstor Kirchner viajó de urgencia. Y los medios nacionales por primera vez mostraron Río Turbio al resto del país por aire y cable. Los velatorios se hicieron por etapas, a medida que los cuerpos eran rescatados. Una procesión de seis mil personas acompañó los féretros hasta el cementerio del pueblo. Los restos de otros mineros fueron llevados a sus localidades.

Familiares de las víctimas y sobrevivientes vinculan la tragedia con la privatización de los años noventa, el desguace que sufrió la empresa y la falta de control por parte del Estado.
Este 14 de junio, como todos los años, los pueblos de Río Turbio y 28 de Noviembre realizaron junto a toda la comunidad un homenaje extenso. A las 00.00 comenzó la vigilia en el Monumento a la Memoria de los Mineros, donde participaron todos los familiares, autoridades municipales y provinciales. A las tradicionales 14 antorchas que se prenden en memoria de José Luis Armella, José Sambrano Hernández, José Sixto Díaz Alvarado, Julio Néstor Álvarez, Jorge Eduardo Vallejos, Ricardo Guillermo Cabrera, José Chávez, Miguel Antonio Cardozo, Odilón Vedia, Víctor Agadú Hernández, Nicolás Esteban Arancibia, Oscar Marchan, Héctor César Rebollo y Silverio Méndez, se sumó una, la 15, en memoria de todos los mineros fallecidos en labores.

Entre los presentes estuvieron autoridades municipales, provinciales, los sindicatos, trabajadores, sobrevivientes y familiares de las víctimas, quienes cada año vuelven a reunirse para mantener viva la memoria de los trabajadores fallecidos.
“Esa noche mi hermano había cambiado su turno, así que ingresamos juntos. Nos saludamos y quedamos en vernos a la salida. Cuando el fuego se desató él no pudo salir”, recordó Mario Armella, sobreviviente de la tragedia y hermano de una de las víctimas, José Luis Armella.
Sobre la privatización, señaló: “Venían sonando las alarmas rojas de la desinversión. En ese tiempo las condiciones no estaban dadas para trabajar, pero nosotros queríamos tener la empresa en pie” y agregó que “desde la década del 90 hasta el 2004 fue una desinversión total” y aunque el yacimiento “había vuelto a manos del Estado en 2002, no se podía consolidar en tan poco tiempo”. “Nosotros partimos de la privatización: fue entregada al mejor postor, Tasselli. Y así pagamos las consecuencias”, remarcó con contundencia.

En 1994, YCRT fue concesionada al empresario Sergio Tasselli en el marco del proceso de privatizaciones impulsado por el gobierno de Carlos Menem. La empresa pasó de contar con 3 mil trabajadores a menos de 900 y acumuló denuncias por falta de inversión, deterioro de la infraestructura y deficiencias en las condiciones de seguridad. Un informe de la Auditoría General de la Nación elaborado en 2002 advirtió jornadas laborales de hasta 16 horas, la suspensión de exámenes médicos obligatorios y la ausencia de seguros contra accidentes de trabajo. Ese mismo año, el gobierno nacional rescindió la concesión y retomó el control del yacimiento, aunque para familiares y sobrevivientes el proceso de vaciamiento dejó secuelas que derivaron en la tragedia ocurrida dos años después.
Julio Álvarez, hijo del minero fallecido Julio Néstor Álvarez, también vincula la tragedia con aquellos años. “Entre todo lo que nos dio la Patagonia, está la mina de carbón”, y continuó rememorando: “Aquí llegó gente buena, pero existe el bien y el mal. Entre quienes llegaron a esta cuenca estaba Tasselli, que cambió los destinos de este lugar. Nos dejó una empresa devastada, sin recursos. Perdimos 14 vidas, entre ellas la de mi padre”.

El empresario Sergio Tasselli fue denunciado en el año 2001 por los gremios mineros. En 2011 fue formalmente procesado por el delito de defraudación por administración fraudulenta agravada en perjuicio de la administración pública. Tras años de pedidos de justicia, recursos y solicitudes de elevación a juicio oral, la Justicia falló. El 21 de noviembre de 2023, la causa penal contra Tasselli y funcionarios de la Comisión Fiscalizadora por el vaciamiento de YCRT fue cerrada definitivamente por la Corte Suprema de Justicia, sin ninguna condena tras declararse la prescripción del expediente.
Álvarez lamentó que “no hubo justicia” y sostuvo que la memoria sigue siendo una tarea necesaria: “Nos propusimos transmitir en cada aniversario el mensaje y los recuerdos de aquellas épocas a los jóvenes para que esto no vuelva a repetirse. Para eso tenemos que estar todos juntos”.
Y concluyó con una mirada puesta en el futuro de la empresa: “No podemos dejar que esto vuelva a suceder; tenemos que lograr que esta empresa sea productiva, que la Usina de 240 megas funcione. Sabemos que una decisión repentina del Gobierno nacional puede cerrar la empresa y el futuro de esta cuenca y no lo podemos permitir”.











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