Por Carlos Aira
Duele ver al siempre aguerrido equipo guaraní desparramado en el campo de juego, desorientado y sin saber qué bondi hay que tomar para seguir. Los Estados Unidos de Mauricio Pochettino golearon 4 a 1 en una demostración de fútbol, rotación, pases cortos, algunos lujos y vigencia moderna. Hubo, es cierto, cierta inefectividad; vale señalarlo porque si los yankees hubieran estado finos de cara al gol, Paraguay regresaba a Asunción con una goleada histórica.
Comenzamos al revés esta crónica del segundo día de Copa del Mundo. Arrancamos con el juego que tanto amamos, porque después tendremos tiempo de hablar de otras fiestas inaugurales en este paraíso del plástico global.
¡Qué bien jugó Estados Unidos! En un arranque frenético, el autor del primer gol fue, en contra de su propio arco, Bobadilla, quien intentó despejar y la mandó al fondo de la red. A los 31 minutos, Folarin Balogun coronó una linda jugada colectiva para ampliar la diferencia, y antes de que terminara la primera mitad, el mismo delantero volvió a inflar la red. En el complemento, a los 28, Mauricio Magalhaes descontó para los guaraníes. Pero para ponerle la frutilla al postre, Giovanni Reyna – inglés de nacimiento, estadounidense por sus padres y nieto de argentinos – liquidó todo a los 52 con una exquisita definición a tres dedos.
¡Qué flojo Paraguay! Cuesta reconocer que esas camisetas hayan sido vestidas por los tradicionales gladiadores paraguayos. Hace muchos años, Jorge Valdano acuñó la expresión pánico escénico. Da la sensación de que los hijos del Mariscal Solano López padecieron el regreso de la albirroja al concierto mundialista desde la ya lejana Sudáfrica 2010. Fue un equipo sin garra, sin presión, lento y tan solo encendido por el talento de Julio Enciso.
Hasta se pudieron ver algunos cambios culturales curiosos. No vamos a pedir peinados anacrónicos, porque salvo el rudo José María Canale, los muchachos paraguayos ya se han mimetizado con las modas globales. ¡Ni miedo meten estos nuevos guerreros guaraníes! Pero eso sería lo de menos. La diferencia de velocidad fue asombrosa. Mientras los estadounidenses rotaban y ocupaban espacios con fluidez, el fútbol paraguayo se mostró lento, gomoso y largo. Muy largo. Un fútbol anacrónico.
¿La responsabilidad de Gustavo Alfaro? En el fútbol, como en la guerra, la sorpresa es un factor fundamental. Los locales sorprendieron a los paraguayos, quienes buscaron forzar un partido de disputa física del balón. Tal vez Paraguay deba asumir que tiene un equipo para esperar en bloque corto-bajo y salir de contragolpe, aprovechando la velocidad de Enciso y Almirón.
Acierto táctico de Mauricio Pochettino. Aquel defensor que surgió con fuerza en el Newell´s de Bielsa hace 35 años, se consolidó como un entrenador inteligente. Nunca se había visto a una selección estadounidense jugar con tanto toque y rotación. Las cartas se desparramaron en el paño en la noche de Los Ángeles. Ahora, Pochettino y sus dirigidos tendrán que ratificar todo lo bueno de su debut durante el transcurso de la competencia.
Mientras tanto, en Kansas…
El Mundial es un ida y vuelta permanente. De Los Ángeles a Kansas. Estamos en la cuenta regresiva del debut ante Argelia y una sola pregunta debiera atravesar a la prensa argentina: ¿Qué decisión tomará el cuerpo técnico con Nicolás Tagliafico?
Las lesiones en el músculo sóleo suelen ser rebeldes. Sin información oficial, es difícil aventurar el tiempo de recuperación. Por otra parte, desde hace tiempo los cuerpos técnicos juegan al misterio —y con justa razón— cuando se trata de partes médicos. En caso de ser ratificado en la lista de 26, Tagliafico tendría un parate obligado de uno o dos partidos. Su presencia o ausencia en la nómina definitiva será una decisión tan arriesgada como determinante.
¡Oh, Canadá!
Comenzó la Copa del Mundo en Canadá, un país de escasa tradición futbolera. Uno recuerda aquel Mundial de 1986 y a un equipo canadiense que participó de la competencia casi sin jugadores profesionales nativos. En su estreno, Canadá y Bosnia-Herzegovina igualaron 1 a 1 en Toronto.
Con el arbitraje del argentino Facundo Tello y la presencia de Hernán Mastrángelo en el VAR, Bosnia se puso en ventaja por intermedio de Jovo Lukic en la primera etapa. Las emociones estuvieron en el segundo tiempo. Un cuarto de hora de fútbol entretenido. En primera instancia, Nikola Vasilj tapó una pelota clave en el inicio y, acto seguido, Kolašinac impidió el grito local de Richie Laryea con un despeje agónico en el área chica: la pelota rebotó en el travesaño y fue rechazada por la defensa de Los Dragones. En la réplica inmediata, Ermedin Demirović falló un mano a mano nítido contra el guardameta canadiense, Maxime Crépeau. Con el correr del cronómetro, la resistencia de Bosnia exhibió grietas que Canadá explotó con insistencia. Muestra de esto fue una nueva salvada de Nikola Katić sobre la línea de gol para impedir el grito de Tani Oluwaseyi promediando la media hora final. Finalmente, el elenco norteamericano hizo justicia en el marcador a los 78 minutos. Tras una asistencia de Promise David, Cyle Larin sacó a relucir su jerarquía: se sacó de encima a su marcador en la puerta del área y resolvió de botín derecho, mandando la pelota a la red para sellar el empate definitivo. Un partido entretenido que le abre el crédito a ambos seleccionados.
¡Ufa con las fiestas de apertura!
Ayer criticamos la ceremonia realizada en el estadio Azteca, y la situación no se modificó hoy en Toronto y Los Ángeles. No hay remedio: son fiestas globales de plástico. Ya no expresan una demostración de la cultura nacional, sino que se convirtieron en un muestrario de artistas mainstream que brindan un show descafeinado para un público globalizado.
Es una verdadera pena lo que está haciendo la FIFA con la fiesta del fútbol. Estos espectáculos corporativos lo único que generan es la pérdida de la identidad cultural de los pueblos en beneficio de un entretenimiento en serie. Si los pueblos se cansan, bien pueden hacer tronar el escarmiento; pero para que eso ocurra, primero hay que hacer notar el rechazo.
En Toronto, para colmo de males, la ceremonia se realizó en un estadio llamativamente vacío. El colmo del grotesco llegó cuando la réplica de la Copa del Mundo colocada en el centro del campo se desinfló, como si la hubieran alquilado de apuro en una casa de artículos para cotillón. El espectáculo musical careció de todo relieve, a punto tal que Alessia Cara metió un playback burdo que ni siquiera intentó disimular mientras interpretaba “Wild Things”.
En Los Ángeles la situación no fue diferente: una anodina puesta en escena inspirada en la ciudad como supuesta capital del entretenimiento mundial, con una propuesta híbrida que combinó música artificial, cultura pop y tecnología fría.
Mientras tanto, contamos las horas para el debut de Argentina. Mañana nos vamos a encontrar con la presentación de Brasil, el primer grande que sale a la cancha en esta Copa del Mundo 2026. En la víspera del estreno criollo, nos quedamos masticando el toque y la rotación de los yankees, y también el baile que, con dolor, se comieron nuestros queridos hermanos guaraníes.
(*) Periodista / Conductor de Abrí la Cancha / Autor de Héroes de Tiento y Héroes en Tiempos Infames.











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