La escena podría ser de una película de ciencia ficción distópica, pero es la realidad que la humanidad podría enfrentar en un corto período de tiempo. Los humanos cada vez con menos capacidades de pensamiento, razonamiento y de creatividad y cada día más dependientes de la Inteligencia Artificial Generativa y de las corporaciones detrás de esos servicios.
El investigador, periodista y escritor, Esteban Magnani, planteó un panorama inquietante y sombrío y un proceso en marcha al que sintetizó con el concepto de “dumping cognitivo“. ¿De qué se trata?
“El dumping es un práctica comercial del capitalismo en donde una empresa vende productos por debajo del costo para destruir a los competidores. En el capitalismo de plataformas estas empresas dan un servicio donde por muchos años pierden dinero, como por ejemplo, fue el caso de Uber, que trabajó por debajo del costo y fue quedándose con el transporte de personas desde su aplicación. Pierden plata en un principio, con el objetivo de recuperarla después”, detalló Magnani.
El desarrollo de la Inteligencia Artificial Generativa tiene altísimos costos económicos, pero aún no son empresas rentables, con servicios básicos a los que se pueden acceder mayoritariamente en modo gratuito. Magnani planteó que lo que están haciendo estas corporaciones es “dumping cognitivo”.
“Las empresas de IA dan servicios que resuelven y simplifican en teoría, tareas que sabíamos y sabemos hacer solos. Nos ofrecen un servicio cognitivo como sería editar una nota o ayudar a escribirla a un costo más barato del esfuerzo que nos significaría a nosotros realizar esa tarea. Nos resulta más práctico hacerlo con inteligencia artificial”, comenzó la argumentación.
“Cuándo resignas capacidad cognitiva lo que se te está atrofiando es la capacidad de pensar, de cómo articular el pensamiento y realizar un esfuerzo”, continuó.
Magnani planteó que en los ámbito de trabajo va a crecer la implementación de IA a partir de la mayor productividad y que su utilización “no va a ser una opción” más bien una imposición ante mayores niveles de exigencia de productividad.
“Las empresas de Inteligencia Artificial Generativa piensan que en algún momento vamos a tener que pagar el costo real para la utilización. Ese va a ser el momento en que van a empezar a ganar plata”, agregó.
La distopía: “La idea es que las nuevas generaciones, a partir de la utilización de la nunca se enfrenten a determinadas complejidades del pensamiento. Ahí va a ser más fácil cobrar el costo real del servicio. La delegación cognitiva puede tener finalmente un precio altísimo”.
“Esto va generando un déficit en nuestras capacidades para que después sea necesaria comprar estos servicios de inteligencia artificial. Que no nos quede otra alternativa más que pagar estas herramientas. Lo que están haciendo hoy es dumping cognitivo”, concluyó.














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