Por Federico Sclausero
Se dice que la música es el idioma universal, capaz de acercar comunidades y difundir ideas a lugares y personas que de otro modo no podrían conectarse. Algunos proclaman su lugar como simple y puro entretenimiento, como algo que existe por fuera del mundo y su contexto. Para Kneecap, trío de hip-hop norirlandés que viene pisando fuerte en esos espacios que escapan a Spotify y el fácil consumo del mainstream, la música es su bandera de protesta, y sus letras la representación de un pueblo que no teme alzar la voz contra su opresor.
Integrado por Mo Chara, Móglaí Bap y DJ Próvaí, el grupo se formó en Belfast en 2017, y desde entonces mezclan en sus proyectos el activismo político con la preservación de sus raíces irlandesas. Alternando barras en inglés y su nativo gaélico, abordan temáticas sobre libertad de expresión, anticolonialismo y la vida nocturna juvenil, con una base rítmica inspirada en el hip-hop de los noventa y en los bajos más pesados de la música electrónica.

La energía en el C Art Media explotó apenas se apagaron las luces. Con las banderas de Irlanda y Palestina presentes en el escenario, Kneecap abrió la noche con “Éire go Deo”, traducido a “Irlanda para siempre”, y “Smugglers & Scholars”, repertorio de su último disco Fenian, publicado en mayo de este año. El álbum, que lleva el nombre de los revolucionarios que lucharon por la independencia de Irlanda, nació en medio de una controversia que llevó a la cancelación de su gira por Estados Unidos el año pasado, después de mostrar pancartas contra el genocidio israelí en Gaza durante su presentación en Coachella.
“Kneecap contra la corona, vení con nosotros y mirá su nueva atracción, el circo de distracciones lejos de sus acciones que quieren venderte”, despacha Mo Chara en “Carnival”, mientras detrás suyo se proyectan imágenes que asemejan a Benjamin Netanyahu y Keir Starmer, primeros mandatarios de Israel y el Reino Unido respectivamente, a atracciones de circo. El público responde en coro: “¡Free Mo Chara!”. La letra que Spotify tiene problemas para traducir aborda los cargos de apología al terrorismo que el integrante debió afrontar por su apoyo a Palestina.

Le siguieron los clásicos de su disco anterior, “Better Way To Live” con su amigo Grian Chatten de Fontaines DC como vocalista invitado, y “Sick in the Head”, la primera de varias ocasiones en que Móglaí Bap pidió a los presentes formar un círculo para el pogo. Estaba claro que los tres MC irlandeses tenían bien claro a qué país habían llegado: “Tengo entendido que todos nosotros tenemos algo en común”, dijo cuando volvió a tomar el micrófono. La respuesta fue inmediata, y el cántico de “el que no salta es un inglés” se contagió en todo el recinto.
Las expresiones del sentimiento patriótico y el rechazo a la ocupación imperialista hermanaron a los artistas y el público durante toda la noche. Un rugido de “Las Malvinas son argentinas” en precario español por DJ Próvaí, quizás el integrante más reconocible del trío por usar una balaclava con los colores de la bandera irlandesa en el escenario, una mención a Maradona y un coro de “Maggie is in a box”, canción de las canchas contra Margaret Thatcher, siguieron el hilo que coronó con “Get Your Brits Out”.

Pero también hubo lugar para la fiesta. “Guilty Conscience”, “No Comment” y “Sayonara” encendieron definitivamente la mecha para que la noche de lunes desborde de locura. El repertorio más electrónico del trío transformó las trincheras en una rave, haciendo del baile un acto político y de resistencia.
Mientras a Mo Chara se lo veía algo sorprendido por la euforia de la gente, otra vez fue Móglaí Bap quién tuvo las palabras más acertadas: “Sabemos que no entienden una mierda de lo que decimos en irlandés, agradecemos que igualmente canten con nosotros”, dijo antes de pedir otro pogo masivo. DJ Próvaí no necesitó decir mucho más, saltando al público, que lo sostuvo en andas durante “Big Bad Mo”.
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El cierre estuvo reservado para todos los hits. “Liars Tale” y “Fenian” llevaron la energía al límite, antes de terminar con la visceral “Parful”, la bombástica “H.O.O.D” y su himno “The Recap”. Cuando la música dejó de sonar, se respiraba una mezcla de haberlo dejado todo y querer más. Tal vez de allí nació el último gran momento de la noche. Con “Bella ciao” de fondo, DJ Próvaí tomó la bandera de Malvinas y le dio el mismo lugar que las de Palestina e Irlanda. Ya lo había dicho Móglaí Bap, un pueblo oprimido sabe empatizar con otro: “Un día miraremos atrás y parecerá controversial que algunas personas no hayan alzado la voz. La historia estará de nuestro lado”.
Hasta entonces, Kneecap seguirá luchando, con sus beats pesados y sus letras tajantes. Haciendo su mensaje bailable y su protesta internacional. Y formando comunidad en cada lugar al que llegue su música.












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