Brasil tiene una elección crucial para su futuro el próximo domingo. Se definirá la presidencia por los próximos cuatro años del gigante sudamericano en un balotaje donde se enfrentarán Lula da Silva y Flavio Bolsonaro.
En Ya nada será igual entrevistaron al dirigente político brasileño Leonel Brizola Neto, referente del movimiento trabalhista. Es nieto de Leonel Brizola, histórico referente del Partido Trabalhista Brasileiro (PTB) -discípulo político de Getulio Vargas- y además fue concejal, diputado y ministro de trabajo en un tramo del gobierno de Dilma Rousseff.
Brizola Neto, alineado con la candidatura presidencial de Lula, analizó el panorama político de Brasil: el peso del evangelismo, el rol de los medios y las redes sociales y el oscuro panorama que se presenta en el país con una victoria de Bolsonaro: “Se alineará con Estados Unidos Israel”, provocando “un atraso de 50 años”.
Gabriel Fernández: Leonel, primer interrogante: ¿Cómo observaste los resultados de la primera vuelta electoral en Brasil y qué perspectivas de modificación consideras ahora?
Leonel Brizola: Un poco sorprendente que Flavio Bolsonaro ganara en primera vuelta, pero no tan sorprendente por lo que pasa en Brasil. El votante que define esta elección no se percibe como un proletario, sino como un emprendedor en potencia. Creo que se explica mejor a través de la ética protestante de Weber que por la lucha de clases de Marx.
Mira a este votante de la clase C que ascendió durante el gobierno de Lula, que salió de la pobreza gracias al empleo registrado, al crédito, a los programas sociales y al acceso a la universidad. Una vez completado eso, empezó a apuntar más alto: quiere un negocio propio, independencia, plata en bolsillo. Y acá entra la ética protestante: el laburo duro y el éxito material son señales de virtud personal, mientras que depender del estado —como el programa Bolsa Família u otras ayudas— es visto como un fracaso moral.
Esto, sumado al crecimiento evangélico y a una larga cultura emprendedora de “quiero ser dueño de mi empresa y hacerme rico”, alimenta el mito americano del self-made man que Trump y las iglesias evangélicas trabajan muy bien en Brasil. El Estado pasó a ser visto como algo atrasado, un obstáculo. Aquel Estado que ayudó a subir a esta clase se convirtió en su memoria en un impedimento, y Lula pasa a ser el símbolo del atraso y de la dependencia de ese pasado del que se quieren desapegar.
Néstor Gorojovsky: Quería hacerte una pregunta de más largo plazo. Históricamente, la relación entre tu abuelo, el gran Leonel Brizola, y Lula no siempre fue del todo buena. Lula empezó como representante de la nueva clase trabajadora de San Pablo y se transformó en un líder nacional a través de la presidencia. A lo largo de los años, ha cambiado mucho sus puntos de vista originarios. ¿Podrías resumirnos cómo fue, desde tu punto de vista, la trayectoria de Lula, que surge como líder sindical apartado de la gran problemática nacional y termina unido al nieto de Leonel Brizola? ¿Por qué ahora eso puede ser importante para ganar?
Lula y Leonel Brizola fueron las grandes figuras de la izquierda brasileña después de la dictadura. Hubo rivalidad, alianzas y desconfianza mutua, pero en los momentos más importantes de la República siempre estuvieron juntos.
Son tradiciones distintas: Brizola venía del trabalhismo de Getúlio Vargas y Lula de los sindicatos de las multinacionales de San Pablo. Sin embargo, con el tiempo Lula pasó a reivindicar a Brizola como referencia, y el PDT (el partido de mi abuelo) integró los gobiernos del PT en distintos momentos.
El discurso actual de Lula está centrado en la soberanía —que es la gran tradición de Vargas—, en la defensa de las leyes laborales (como la CLT creada con Vargas) y en la protección de los derechos de los trabajadores. Esto se parece mucho más al trabalhismo de Brizola que al PT de los años 80. Hoy Lula comprende muy bien esto, reflejado en frases como “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”.
Néstor Gorojovsky: Ese tipo de reivindicaciones de carácter nacional, democrático y popular, ¿le ayudan para revertir la elección?
Lamentablemente no bastan para neutralizar la fuerza actual de la ética protestante y del sentimiento anti-PT en Brasil. Una encuesta de Data Folha los números de las encuestas en la clase C muestran una ventaja fuerte para Flavio Bolsonaro con un apoyo del 55%. En los más pobres incluso en sectores de menores ingresos, donde las medidas económicas —como la exención del impuesto a las ganancias— no han generado el rédito electoral esperado. Allí Flavio habla directamente el idioma de ese votante y promete un “ministerio de la prosperidad”.
Gabriel Fernández ¿Cómo inciden los medios y las redes? Llama la atención la ausencia de medios alternativos en Brasil que den otra mirada sobre la realidad.
Las grandes tecnológicas, como Meta, juegan un papel central. Flavio Bolsonaro gastó fortunas impulsando publicaciones electorales a través de pautas en Meta, superando ampliamente la capacidad de difusión del PT.
Gabriel Fernández: ¿qué sucedería con Brasil si ganara Flavio Bolsonaro en términos internacionales y económicos?
Si ganara Flavio Bolsonaro, Brasil cambiaría no solo de presidente, sino de lugar en el mundo. Su plan de gobierno propone un alineamiento automático con Estados Unidos e Israel. Implicaría un distanciamiento del Mercosur, los BRICS y del sur global.
Hoy Estados Unidos vende más a Brasil de lo que compra. Además se apropiaría de las tierras raras, generaría la destrucción del agrobrasileño, la importación de diesel como hizo su padre Jair. Sería una dependencia total. Sería una colonia completa.
Además Flavio quiere cambiar la Constitución, quiere modificar las leyes laborales, sociales y de jubilación. Puede ocurrir porque tiene mayoría en el Congreso.
Gabriel Fernández: ¿Corre riesgo Petrobras?
Sí, al igual que el Banco do Brasil. Recuerden que su padre Jair privatizó Electrobras y la BR Distribuidora. Creo que lo que está sucediendo en Francia va a ocurrir en Brasil.
Gabriel Fernándea: ¿Alguna intuición sobre lo que puede pasar el 25 de octubre? ¿Cuál es tu pálpito?
La verdad, estoy muy preocupado y triste porque veo al pueblo brasileño cometiendo errores que pueden costar 50 años de atraso con la victoria de Flavio Bolsonaro. Seguimos peleando en la calle con esperanza.










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