Por Carlos Aira
Por previsible, la noticia sorprendió. El martes pasado se produjo la cumbre opositora del fútbol argentino: el encuentro entre Stéfano Di Carlo y Juan Sebastián Verón. Como ambos representan a sus instituciones, se trató del cruce entre River Plate y Estudiantes de La Plata, dos clubes que decidieron darle la espalda a la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y de cuyas comisiones directivas emergen tramas para prestar atención. “Estamos trabajando por un cambio en el fútbol argentino“, señaló Verón. Cambio: una palabra recurrente en la política desde hace más de una década, que carga sentido y dirección. Tras intercambiar documentos —según el comunicado conjunto—, ambas instituciones establecieron “una mesa de trabajo permanente“.
Atemos cabos a futuro. Racing tiene un presidente de su riñón: Diego Milito. Un ídolo con calle que hoy atraviesa su peor momento. Miles de hinchas de la Academia se arrepienten del cambio elegido en diciembre de 2024, cuando la obtención de la Copa Sudamericana —primer título internacional desde 1988— permitía acariciar la gloria. En poco tiempo, la gestión Milito desarmó un plantel competitivo, vendió jugadores por 30 millones de dólares, compró por una cifra similar y en este 2026 debe agradecer la existencia de 30 clubes en Primera División. En otras condiciones, Milito se habría sentado en la mesa de Núñez.
¿Qué pasará en Independiente? En diciembre habrá elecciones en Avenida Mitre 470. Las cartas están sobre la mesa: la oposición la encarna Luciano Nakis, dirigente ligado a la conducción afista. Enfrente se ubica Gastón Gaudio. El ex tenista apuesta a sus vínculos con Qatar. Durante el gobierno de Mauricio Macri, Gaudio protagonizó el memorándum de entendimiento con Qatar, causa que lo tuvo bajo investigación —junto a parte del gabinete nacional— por estafas, defraudaciones, administración fraudulenta y negociaciones incompatibles con la función pública. La trama de aquel suceso, que la prensa de esos días difundió muy poco, involucraba la creación de sociedades offshore. En marzo de 2017, el titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N.° 3, Dr. Daniel Rafecas, desestimó la causa por inexistencia de delito.
Supongamos que Gastón Gaudio asume la presidencia de Independiente impulsado por una misteriosa inversión que devuelve al Rojo a los primeros planos internacionales. El fútbol argentino plantea un problema para los grandes: su paridad. Históricamente competitivo, en los últimos años sumó otra realidad: los equipos chicos ya no son tan chicos y los grandes tampoco son gigantes. Esto afecta sobre todo a San Lorenzo y a los dos clubes de Avellaneda, que acumulan millones de hinchas descontentos mientras eluden campeonatos que conquistan instituciones de menor calibre, a las que tildan de secanucas.
En este caldo de cultivo, alimentado a diario por una prensa mainstream que apunta directo contra la AFA, el objetivo son las pulsiones de millones de simpatizantes frustrados. ¿Qué pasaría si Diego Milito o Gastón Gaudio plantearan que tienen una solución económica para sus clubes, pero que las estructuras de AFA les impiden instrumentarla? ¿Tendrían los hinchas más jóvenes dimensión institucional, o presionarían hasta el hartazgo para abrirle la puerta a la privatización?
La cumbre Verón-Di Carlo también esconde tramas de poder. El presidente Milei dejó ver en su despacho una camiseta del Pincha. Rodolfo D’Onofrio integra el círculo íntimo de la familia Menem. Existen, además, vínculos familiares entre la conducción de River y la mesa ejecutiva de la Juventud de La Libertad Avanza. Cada quien elige libremente su postura política; lo decisivo es que socios e hinchas conozcan las cartas que se juegan. Es difícil no pensar que detrás de esta mesa de trabajo no esté presente el gobierno nacional.
Las tramas del fútbol argentino
El fútbol argentino constituye un campo de batalla dentro de la guerra total que atraviesa al país: la guerra por la narrativa, el sentido, el presente y el futuro. En la misma semana donde miles de personas defendieron la universidad pública en las calles, uno de los ejes centrales del reclamo exigía derogar el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023. Este decreto, que Javier Milei firmó al asumir en diciembre de 2023, busca transformar los clubes de AFA en Sociedades Anónimas Deportivas (SAD).
Ahí radica el meollo de la cuestión. Detrás del lema “en mi club no entran las SAD” se esconde un negocio millonario que la férrea oposición de la AFA frena. El volumen privatizador resulta colosal pero pasa desapercibido porque la prensa dominante oculta la dimensión real de los clubes. Más allá del fútbol profesional, existen otros activos en juego, como el desarrollo inmobiliario. Si a un inversor solo le interesa la disciplina profesional, carece de sentido mantener predios e inmuebles aptos para la construcción, que garantizan ganancias millonarias por fuera del deporte.
Son tiempos de disputas políticas y culturales en un fútbol desprolijo en varios aspectos, pero vital en otros. Días atrás, en el canal de Infobae, Fernando Marín y Rodolfo D’Onofrio invitaron a Mauricio Macri a su ciclo Decime la verdad. El ex presidente habló de populismo en el fútbol argentino, ponderó la “posibilidad de elegir” y deslizó: Talleres hace las cosas bien porque tiene un presidente que es un dueño. Su declaración esconde un error de bulto: al club cordobés que le va bien es a Belgrano, que no solo se convirtió en el primer campeón cordobés de Primera División, sino que también conquistó el torneo de fútbol femenino. Luis Fabián Artime y su directiva consolidaron una institución enorme, con instalaciones que nada envidian a las de Buenos Aires. La omisión no es casual: el modelo buscado es Fassi, no Artime. Resulta curioso que, tras reunirse con Milei, el propio Fassi iniciara una decadencia que lo sitúa en su peor momento al frente del club.
Pero vivimos en la era de la posverdad, donde la precisión pierde peso ante la velocidad. Volvamos a la mesa de Decime la verdad. Paremos la pelota y hagamos memoria. En 2018, tras los Juegos Olímpicos de la Juventud —un evento rodeado de sobreprecios que nadie explicó jamás—, el gran foco de negocios se trasladó a las tierras del corredor norte porteño, que incluían al CENARD y al Estadio Monumental. En esos días, D’Onofrio le pedía a Macri que intercediera por unos terrenos sobre las playas públicas linderas con Vicente López para construir allí el “Monumental del Siglo XXI”.
Sigamos con la pelota bajo la suela. Fernando Marín no solo gerenció Racing Club a comienzos de siglo; también intervino el programa Fútbol para Todos. En 2016, el gobierno de Macri asfixió económicamente a las instituciones mediante los fondos de la televisión para someterlas al proyecto privatizador. Sin embargo, no contempló la resistencia de los dirigentes. Intentó intervenir la AFA a través de Gianni Infantino y creó una Comisión Normalizadora que fracasó rotundamente, lo que forzó una alianza táctica con Hugo Moyano. Este último promovió a Claudio Tapia, referente de Ascenso Unido. Macri creyó dominar lo que nunca comprendió.
Un detalle adicional: en aquella Comisión Normalizadora promovida por el macrismo apareció un nombre que hoy genera rechazo en ese espacio: Pablo Toviggino. Claudio Tapia y Pablo Toviggino llegaron impulsados por Mauricio Macri. Para completar el panorama, la misma comisión sumó a Carolina Cristinziano, dirigenta de Rosario Central. Cartón lleno.
El fútbol argentino compite y entra en la etapa definitoria de un 2026 intenso. Mientras la pelota rueda, los actores afilan las armas de cara a 2027, un año de definiciones presidenciales en Balcarce 50. Allí, el fútbol también juega su propio partido.
Periodista / Conductor de Abrí la Cancha.











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