Por Nehuén Gusmerotti *
La noche del pasado domingo marcó el cierre de la doble fecha de Babasónicos en Ferro. La banda de Lanús volvió a tocar para el público porteño luego de un año y medio, con un disco nuevo recién salido del horno que, en los papeles, parecía que iba a ser la estrella del fin de semana. Consagrada en el ecosistema de la música argentina, en las inmediaciones de la cancha se veían desde temprano malones de gente que alternaban entre coquetas muchachas arregladas y remeras negras de metal pesado. Con un estadio casi repleto en una apacible noche de pre verano, el grupo de Adrián Dárgelos despedía su 2025 en territorio nacional.
Un cuarto de hora pasadas las 21:00 se apagaron las luces en Caballito y los acordes de “Advertencia”, primer y sorpresivo sencillo de Cuerpos Vol. 1, comenzaron a sonar. Dárgelos engalanado en ribetes dorados, luces, escenario sofisticado, y un show que auguraba que el reciente álbum iba a ser la estrella de la jornada. El resto de la noche no podía estar más alejada de nuestras ideas iniciales. Rápidamente Cuerpos le cedió el lugar a Trinchera con “Mimos son mimos”, “Paradoja” y “Mentira Nórdica”. La lista que continuó estuvo repleta de éxitos, alguna joyita vieja y un repaso de la época dorada del grupo del sur bonaerense.

Centrado en las dos primeras décadas del siglo XXI, la lista tuvo mayormente canciones de Infame (2003) y Anoche (2005). Sobre el escenario el sexteto alternaba entre soft pop cuidado y algunas rabiosas canciones que rememoraban su primera década más pesada. De hecho, una de las joyas de la velada fue “Su Ciervo”, de Dopadromo, que no era interpretada con potencia eléctrica desde el 2012. Canciones como “Sin mi Diablo” o “Fiesta Popular” encendían el pogo que se extendía a los balcones de los edificios lindantes al estadio, (A tal punto que fueron protagonistas de las pantallas, filmados desde los drones de la producción del show).
De Cuerpos, la única que acompañó al sencillo fue “Tiempo Off”, canción que abre el disco y última en sonar en Ferro el domingo. Ambas noches tuvieron una lista exactamente igual, por lo que ninguna otra canción nueva salió a la cancha en estas presentaciones. El que si volvió silenciosamente a subirse al escenario con los Babas fue Carca. El eterno colaborador y a esta altura parte fundamental del grupo, se subió a hacer cuatro canciones (“Vampi”, “El Loco”, “La Lanza” y “Bye Bye”), dándole a la guitarra un aura completamente protagonista con un toque que solo tienen los distintos.
Más allá de la performática y pulida puesta en escena, acompañada del constante personaje sensual y provocativo de Dárgelos, la noche nos regalaría un momento único. Al interpretar “Putita”, el cantante bajó del escenario, abandonó por unos breves minutos su personaje astral e inalcanzable para fundirse en la fiesta popular y cantar las estrofas del hit junto a su público. Un momento humanizador para una banda que parece de repisa pero que tiene sus raíces en el conurbano sur de la Provincia de Buenos Aires y no lo olvida.

Lejos del “pop para divertirse”, el recorrido lírico de Babasónicos mezcla cultura hedonista con filosas críticas sociales. Este condimento la vuelve una banda de cabecera en el pop argentino, y también una propuesta artística sofisticada que puede ser recibida por el amplio abanico de la cultura popular. Dárgelos alterna entre la constante provocación y el relato mordaz de la cotidianeidad argentina. Irónico arroja en temas como “La Pregunta”, “¿Quién está dispuesto a pelear? / Por lo que no vale nada”. Canciones que nos invitan constantemente a reinterpretar en el presente social que vivimos. Fue con “Desfachatados”, “Irresponsables” y “La Pregunta” que cerró la previa de los bises.
Minutos después “La izquierda de la noche” y “El Colmo” le pusieron punto final a una noche que no por arisca, dejó gusto a que faltaba más. Con el público pidiendo a coro “Microdancing” y las pantallas encendidas, la banda agradeció a su gente y abandonó el escenario sin pompas ni platillos. Casi treinta canciones y dos horas después, bajaba el telón.
Así cerró su 2025 en suelo criollo el grupo más grande del pop argentino. Una lista plagada de éxitos, con joyas para los más añosos y un show que sin cotillón de más, tuvo nivel de banda internacional. Con más de treinta años de carrera, los de Lanús pueden prender la distorsión o seducirnos con un estribillo suave. En ambos casos, lo hacen a la perfección, recolectando la sensualidad y la vibra de la cultura popular, demostrando que el pop no solo tiene que ser para divertirse.
(*) Conductor de Resistiendo con Ideas (Lunes a viernes de 20 a 21 horas)














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