El productor y miembro del Colectivo de Varones Antipatriarcales Ariel Martínez, anunció en Radio Gráfica el lanzamiento del documental “No me dejaron llorar”, una producción colectiva que engloba un 2018 de actividades y movimientos sociales. La presentación del film se realizó el sábado en el microcine del Hotel ‘Héctor Quagliaro‘ de ATE.
Así como cualquier discursividad, la presentación del documental “No me dejaron llorar” planta una bandera política en términos de producción de subjetividad: la posibilidad de plantearnos, entre otras cuestiones, los roles y procesos de sentido en donde intervienen las masculinidades. La dinámica de los contextos enmarcan las discusiones acerca de lo “normal” o “lo establecido”. Hoy, gracias a los movimientos divergentes y la manifestación de las disidencias, los cuestionamientos frente a las estructuras y mandatos sociales se encuentra en permanente movimiento.
El documental recupera debates acerca del rol de los varones en el feminismo, la militancia y la propuesta política del Colectivo de Varones Antipatriarcales. El productor definió al colectivo como “una organización política que trabaja en la interrelación de las masculinidades desde el feminismo”. Mediante el registro de talleres y actividades que tuvieron lugar en el Encuentro Latinoamericano de Varones Antipatriarcales del 2018, el material documentado reproduce esta instancia de planteos y cuestionamientos que suponen la disputa permanente de lo que se considera “lo normal”.
“Hay que mirar los conceptos y cuestionarnos: ¿creémos en esto? ¿se puede hacer algo? ¿cómo fuimos producidos? ¿qué es la identidad? ¿varones y feminismos? Todas estas preguntas se colectivizan, y de las interpelaciones salen sistematizaciones que nos llevan a producir nuevos sentidos”, expresó Martínez al momento de hacer mención a la importancia que tiene el colectivo, en tanto y en cuanto permite el debate constante en torno a las subjetividades estereotipadas.
Lo normal, como parte del repertorio de lo esperado, toma carácter discutible, y su presentación como fenómeno social se vuelve cuestionable. En tal sentido, Martínez problematizó acerca del ser varón: “Es una pregunta muy interesante para hacernos colectivamente, ya que en su construcción radica la posibilidad de cuestionar el concepto”. “La categoría de la masculinidad debe ser puesta en disputa. Es esta tensión que se genera la que lleva a la producción de otros sentidos acerca de las masculinidades”. De esta manera, lo que aparece como posible es el reconocimiento de los lugares de dominación que han ocupado los discursos patriarcales a lo largo de la historia.
“Los mandatos que nos sitúan como “hombres” o como “varones” son puestos en disputa”, indicó Martínez al mencionar el trabajo realizado en el documental. “Generamos material haciéndonos preguntas entre nosotros y otros varones. El documental se inscribe en esta línea de trabajo, en el sentido en que sistematiza un registro audiovisual de todas nuestras actividades del 2018”, añadió.
La sistematización de los contenidos que genera el colectivo, como movimiento político y articulador de sentidos, fue clave para la producción del material audiovisual. El largometraje retoma los lugares de discusión que el movimiento plantea como necesarios, en una coyuntura donde la deconstrucción es tema central y donde la producción se genera desde el despegue de lo ya establecido. La construcción comienza en la deconstrucción de los conceptos ya existentes. “La contradicción es parte fundamental para plantear los cuestionamientos acerca del lugar de las masculinidades”, explicó.
“Los mandatos que nos sitúan como “hombres” o como “varones” son puestos en disputa”
Vale la pena destacar que, en un proceso donde las dinámicas productivas del ser están en permanente movimiento, el reconocimiento de las masculinidades como eje de discusiones también llama a la movilización por el reconocimiento de los espacios históricos de dominación. “El hecho de saber, colectivamente, que los trans tienen una expectativa de vida de 45 años, habla de la intencionalidad de continuar con un modelo que reproduce las desigualdades”, expuso Martínez. La argumentación encuentra su anclaje en el hecho de que, si bien es un dato conocido, aún nada se hace para resolver esta situación.
Por último, el integrante de Varones Antipatriarcales llamó al permanente cuestionamiento de los lugares establecidos, de lo “normal” y de lo “moral”. “Derechos ya: es una obligación hacer este reclamo”, señaló. El documental, como registro audiovisual de una disputa, forma parte de una lucha política e ideológica que recupera los espacios de desigualdad. Como parte de este planteo, lo normal es cuestionable y se vuelve una categoría contradictoria en sí misma. “La clave es el cuestionamiento”, concluyó.
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