Por Gabriel Fernández *
ELABORANDO EL FUTURO. He seguido el encuentro BRICS + en Nueva Delhi. Interesantes observaciones de Vladimir Putin. Asentadas en datos firmes. Y muchas cosas más. Cuando se toma algo de distancia y se involucra al horizonte en la mirada, es posible comprender cómo ha evolucionado la situación internacional y la dirección que ha tomado ese desarrollo.
Lo expliqué en las Fuentes anteriores: la victoria de Alternativa para Alemania en Sajonia-Anhalt implica una intensa derrota atlantista que se pretende reconvertir a pura propaganda. Pasa que están en una encerrona: al Occidente central se le derrumba en simultáneo la economía real, la nervadura interior de la OTAN, los factores agitativos del wokismo.
La difusión que hemos planteado con varios colegas sobre los interrogantes suscitados por el auto atentado del 2001 viene influyendo positivamente en la comprensión de la actualidad. Hasta un poco de humo llegó, trascendiendo los años, a las cercanías del Nord Stream. Vale asomarse a las realizaciones de Radio Gráfica al respecto.
Tanta amenaza tanto grito, y por estas horas el arco geográfico que “une” Teherán con el Golfo emerge tallado con violencia creativa por el Eje de la Resistencia o como se quiera denominar a las variadas agrupaciones que se fueron configurando desde la invasión a Irak hacia el presente. La paradoja incluye su gracia ¿no?
El orden anglosajón se va deteriorando. Los amantes del llanto y la derrota insisten, desde filas presuntamente opuestas, que la derecha gana en todo el mundo; mientras, la mitad del planeta concreta su opción sin pensar en una marcha atrás. Cada vez que se acrecienta una fuerza que raspa aristas de Davos, se la caracteriza cual ultra derechista o nazi.
La Federación de Rusia no modifica su planteo y, colisionando con esos muros elaborados en base al lodo que entorna Kiev, persiste en su Operación Militar Especial (¡desnazificadora!), recordando al orbe que de su seno surgió la potencia que arrasó con las SS. Después vinieron las películas.
Finalmente, si se asoman a la reunión de la India podrán ver protagonistas de gran valor, así como la desmentida fáctica de guerras entre quienes acumulan mayores beneficios.
Sucede que el esquema es distinto. La producción, desplazando a la renta parasitaria, también genera cultura y comunidad en otro tono. Los impulsores y beneficiarios del modelo financiero agonizante solo pueden ofrecer putrefacción a la usanza Jeffrey Epstein. Así que basta de husmear los turbantes intentando descubrir autoritarismo.
A mirar la realidad, y entenderla.
NUNCA OLVIDARÁS DE DONDE VIENES. Para aquellos que, pese a todo, idealizan el despliegue europeo, vale comentar: Los mandatarios de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se reunieron este lunes en Cardiff. Desde allí –epicentro galés- instaron a Londres a “prepararse, planificar y facilitar el cambio constitucional”, pues sus pueblos “tienen derecho a la autodeterminación”. Especificaron que “ningún Gobierno de Westminster tiene derecho a bloquear la democracia o socavar el principio de que nuestros pueblos decidirán su propio futuro”.
¿Qué significa este alarde? Por vez primera, en los parlamentos de los tres territorios, se registran mayorías políticas con tendencia a la separación del Reino Unido. En sintonía, los gobiernos regionales están orientados por partidos que defienden esa opción. En Escocia, el Partido Nacional Escocés (SNP), en Gales, el Partido de Gales (Plaid Cymru) y en Irlanda del Norte, el Nosotros Mismos (Sinn Féin). Los tres partidos defienden, aunque de formas diferentes, el derecho de sus territorios a decidir su futuro constitucional.
Luego, cabe indicar que la situación está fogoneada por las recientes declaraciones del primer ministro británico, Andy Burnham, sobre la posibilidad de celebrar referendos. En tercer lugar, la sempiterna palabrería del rubicundo hizo lo suyo. Durante su visita a Irlanda, Donald Trump explicó que le gustaría ver una Irlanda unificada. Sus palabras provocaron una fuerte reacción entre los unionistas y añadieron una dimensión internacional a una cuestión hasta ahora fundamentalmente británica e irlandesa.
Para cada uno de los tres territorios, el escenario es distinto. Escocia ya celebró un referéndum de independencia en 2014, pero lo hizo con autorización de Londres En aquella ocasión, los partidarios de mantener la unión obtuvieron la mayoría. Sin embargo, dos años después, el Reino Unido inició el proceso de salida de la Unión Europea, lo que modificó el contexto político. La mayoría de los votantes escoceses optó por permanecer en la UE en el referéndum sobre el Brexit.
En 2022, el Parlamento escocés intentó aprobar una legislación que permitiera a Escocia organizar por sí misma un referéndum sobre la independencia. El Tribunal Supremo del Reino Unido bloqueó esta posibilidad y estableció que una cuestión de esa naturaleza afecta a materias reservadas al Parlamento británico. Esto significa que, al igual que en el caso de Gales, la decisión de autorizar un referéndum escocés sigue dependiendo de Westminster.
Irlanda del Norte constituye un caso con características propias. El Acuerdo de Belfast o Acuerdo de Viernes Santo, que puso fin al conflicto armado en Irlanda del Norte, estableció una base constitucional específica para el territorio. De acuerdo con ese marco, Irlanda del Norte puede cambiar su estatus constitucional si una mayoría de sus habitantes así lo resuelve. Pero ese referéndum no sería sobre la creación de una Irlanda del Norte independiente. La alternativa sería mantener el territorio dentro del Reino Unido o formar parte de una Irlanda unificada. La diferencia con Escocia y Gales es, por tanto, fundamental.
La declaración de los líderes de los tres territorios hace referencia al desarrollo de las relaciones con la UE. En el caso de Irlanda del Norte, si la población optara por la unificación con la República de Irlanda, el territorio pasaría a formar parte de un Estado miembro de la UE. No tendría que seguir el mismo proceso de adhesión que tendría un nuevo Estado independiente. Escocia y Gales se encontrarían en una situación distinta. Si se convirtieran en Estados independientes, tendrían que solicitar su adhesión a la UE y cumplir las condiciones establecidas para los nuevos Estados miembro. Su eventual incorporación no sería automática y requeriría un proceso de negociación.
Por eso, aunque los tres territorios puedan presentar ahora un frente político común, sus posibles caminos después de una eventual ruptura con el Reino Unido serían diferentes.
Teniendo en cuenta las distancias entre las situaciones de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, y las diferencias todavía mayores que existirían si cada uno decidiera abandonar el Reino Unido, surge una pregunta: ¿por qué intentan presentar sus reivindicaciones bajo una misma fórmula política y jurídica? Como tantas preguntas, la respuesta puede atraparse desde el flanco político. Lo que varios observadores calificaron como el valor simbólico de la reunión.
Los tres territorios –sus pueblos- anhelan evidenciar que sus reivindicaciones son serias y están amparadas en historias extensas y reivindicables. El otro objetivo es conseguir beneficios: una ampliación de la autonomía de los territorios, mayores competencias para las instituciones regionales y, entre otras cuestiones, una mayor capacidad para recaudar y distribuir impuestos.
En este sentido, la declaración de Cardiff tiene una importancia política y simbólica. No significa que mañana vayan a celebrarse tres referendos de independencia. En Escocia y Gales, además, sigue siendo necesaria una solución jurídica que permita organizar legalmente esos referendos, mientras que Irlanda del Norte dispone de un mecanismo constitucional propio. La cuestión clave será a partir de este pronunciamiento, la reacción de Londres.
Ya ciertos medios británicos se frotan las manos elaborando argumentos ligados a los conceptos vertidos al arranque de este artículo. Hilvanando las reivindicaciones nacionales con el chauvinismo, dirán que las acciones del trío rebelde constituyen actos derechistas que pretenden horadar la democracia. Podrán narrar como deseen esta parte de la historia, pero los involucrados insistirán en la vindicación de sus derechos. Veremos cómo evoluciona este curioso tire y ¿afloje?
- Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal











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