El investigador Martín Prestía y el escritor Juan Terranova participaron de Malvinas Causa Central, para recuperar la figura del filósofo argentino Carlos Astrada. Su relación con el peronismo, la construcción de una filosofía nacional y su pensamiento sobre la soberanía, el destino marítimo y la Antártida fueron algunos de los ejes de la conversación.
Carlos Astrada fue uno de los grandes filósofos argentinos del siglo XX y una figura central del pensamiento nacional. Nacido en Córdoba en 1894, participó de la Reforma Universitaria, estudió en Alemania con Martin Heidegger y desarrolló una extensa obra filosófica atravesada por los problemas de la nación y la realidad argentina. Martín Prestía, investigador especializado en su obra, explicó que Astrada no se limitó a incorporar las corrientes filosóficas europeas, sino que buscó elaborar un pensamiento propio. “Su filosofía tiene al tema de la nación y al tema de la argentinidad como tema central”, señaló, y destacó que Astrada “pretendió elaborar una filosofía de qué es ser argentino”.
Durante la década de 1940, Astrada formó parte de la agrupación Afirmación Argentina, integrada por intelectuales nacionalistas que defendían la neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial, la soberanía nacional y el desarrollo industrial. Posteriormente acompañó el surgimiento del peronismo, al que reconoció como expresión de una revolución nacional. Prestía explicó que Astrada fue uno de los principales filósofos que no solamente se comprometieron públicamente con aquel movimiento, sino que intentaron pensarlo filosóficamente. Su participación en la organización del Congreso Nacional de Filosofía de 1949, que Perón clausuró con su exposición sobre La comunidad organizada, reflejó la importancia que alcanzó en aquel período.
Uno de los aspectos centrales de su pensamiento fue la búsqueda de una filosofía arraigada en la realidad argentina. En El mito gaucho, Astrada realizó una interpretación filosófica del Martín Fierro, recuperando su dimensión política y proyectando sus valores hacia la construcción de una comunidad nacional. Prestía sostuvo que en esa obra aparecen “la idea de libertad, la idea de justicia social” y una concepción de la nación que no se limita al pasado, sino que reconoce una tradición para proyectarse hacia el futuro. El paisaje pampeano también ocupa un lugar fundamental en su reflexión, como espacio histórico y territorial desde el cual pensar la identidad argentina.
Por su parte, Juan Terranova destacó una dimensión menos conocida del pensamiento de Astrada: su temprana preocupación por la Antártida y el destino marítimo de la Argentina. En 1947, durante una conferencia titulada Sociología de la guerra y filosofía de la paz, pronunciada en la Escuela de Marina por pedido de Perón, el filósofo planteó que las Fuerzas Armadas debían orientar su misión hacia la defensa de la soberanía nacional. Terranova recordó que Astrada proponía a la Antártida como un espacio donde ejercer el heroísmo y construir el futuro del país. “Para mí es el nacimiento de la filosofía antártica”, afirmó, al destacar la importancia de aquella intervención.
El escritor subrayó que estas reflexiones fueron formuladas varios años antes de que Hernán Pujato impulsara el desarrollo de la presencia argentina en el continente blanco. “Ahí nace la preocupación de dotar de pensamiento a esa parte de la Argentina y que después tiene la parte práctica en Pujato”, explicó Terranova. También señaló que Astrada había identificado tempranamente la importancia estratégica del mar, los recursos naturales y las transformaciones del escenario internacional. “Nosotros tenemos que tener un destino marítimo”, expresó al recuperar las ideas del filósofo, y sostuvo que aquella conferencia permite reconocer los antecedentes de un pensamiento nacional proyectado hacia el Atlántico Sur y la Antártida.

Prestía coincidió en la importancia de esa perspectiva y destacó que Astrada consideraba a la Antártida como “el continente del futuro”. A partir de esa concepción, la conversación abordó la necesidad de ampliar los horizontes territoriales del pensamiento argentino. “Tenemos el mapa bicontinental, que es nuestro mapa oficial”, recordó el investigador, y agregó: “Necesitamos una filosofía argentina y bicontinental”. En ese marco, también se analizó la importancia de la unidad sudamericana, especialmente la relación entre Argentina y Chile frente a los intereses británicos en la región austral, una problemática que conserva plena vigencia.
La entrevista también permitió conocer el trabajo de recuperación de la obra de Astrada que viene desarrollando Prestía. A través de la revisión de diarios, revistas, folletos y publicaciones de época, el investigador reunió alrededor de 250 artículos, de los cuales aproximadamente 50 eran desconocidos. Ese material forma parte de la colección Escritos escogidos, publicada con la participación de la editorial Meridión y otras instituciones. Además, destacó la realización de las Jornadas Carlos Astrada, que buscan recuperar y difundir su pensamiento, especialmente entre las nuevas generaciones de estudiantes e investigadores.
Finalmente, ambos invitados reflexionaron sobre el desplazamiento de Astrada de la vida universitaria después del golpe de Estado de 1955 y la posterior marginación de su obra. Prestía destacó que en los últimos años comenzó un proceso de recuperación de su figura y de otros pensadores nacionales. “La idea de la cultura, me parece, es heredar y reelaborar”, sostuvo. En ese sentido, remarcó que Astrada concebía la filosofía como una herramienta para “comprendernos a nosotros mismos, tomar conciencia de nuestro lugar en la historia”. Una tarea que, a más de medio siglo de su fallecimiento, continúa abierta para pensar la Argentina, su soberanía y su destino nacional.











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