Por Carlos Aira
La yeta. La mufa. En el universo del fútbol el temor a la mala suerte es inconmensurable. Existen mil historias. Mitos y leyendas. Colores prohibidos, cábalas absurdas, personajes vedados y tantas otras situaciones que escapan a las leyes de la razón. En estos días nos enteramos de que el mismísimo Rocky ostenta esta curiosa categoría en la Filadelfia que lo vio nacer. Sí, el legendario personaje creado por Sylvester Stallone es considerado de mal fario. Tal vez no el propio Rocky Balboa, sino su estatua de bronce emplazada al pie de la escalinata del Museo de Arte de Filadelfia. En este 2026, cuando una de las sagas más icónicas de la historia del cine cumple medio siglo, descubrimos este secreto popular: su supuesta maldición.
Los hinchas ecuatorianos, desconocedores de este mito urbano, le colocaron la camiseta amarilla de su selección a la escultura. La respuesta del destino fue una derrota sobre la hora. Tomando nota del asunto, en la previa de Brasil-Haití, los torcedores norteños se encargaron minuciosamente de no acercar ninguna bandera ni camiseta al pobre Rocky de metal. En el campo de juego, el Scratch derrotó 3 a 0 a los haitianos. ¿Producto de gambetear la mufa de la estatua o por la extrema debilidad de los antillanos? Brasil es Brasil, pero —como venimos sosteniendo en Abrí la Cancha— hoy es más un cúmulo de individualidades que un gran equipo. Delanteros brillantes, resolutivos por sí mismos, dentro de un andamiaje que carece del volumen de juego propio de los históricos elencos brasileños. Estamos de acuerdo: este Brasil no enamora, pero no deja de ser un gigante y, tras la victoria ante Haití, ya se metió en carrera.
¿ESTADOS UNIDOS CANDIDATO?
Tal vez ese día llegó y algunos, en esta parte del continente, nos resistamos a asumirlo. ¿Estados Unidos candidato al título? Estamos hablando de un fútbol que en su rama femenina consiguió cuatro títulos mundiales desde 1991, pero cuyo desarrollo masculino siempre estuvo retrasado por una cuestión de base: durante décadas, el soccer fue catalogado como un deporte escolar o universitario, demasiado blando para el paladar norteamericano clásico. Sin embargo, desde la creación de la Major League Soccer ya han pasado treinta años. En ese lapso, los norteamericanos moldearon un equipo sumamente competitivo, no solo en nombres propios, sino fundamentalmente en sus circuitos de juego.
Luego de la sorpresa que significó la goleada y la paliza técnica ante Paraguay, los dirigidos por Mauricio Pochettino ratificaron su gran momento derrotando por 2 a 0 a Australia. La clave de este equipo es el control absoluto de los hilos del partido. La ausencia de Christian Pulisic, quien arrastra molestias en un gemelo, no frenó a un conjunto local que volvió a resolver el trámite por la vía rápida. Igual que en su debut, Estados Unidos convirtió el inicio del juego en una declaración de principios y abrió el marcador antes del primer cuarto de hora. El 1-0 llegó a los 10 minutos, cuando Folarin Balogun —decisivo en el estreno con un doblete— profundizó en el área y metió un centro raso que Cameron Burgess terminó desviando en su propia portería.
El segundo tanto llegó a los 42 minutos mediante la pizarra de la pelota parada: el remate de Sergiño Dest quedó boyando tras un rebote y Alex Freeman fue el más despierto para atacar la acción y facturar de cabeza. El VAR revisó la jugada por un posible fuera de juego, pero el árbitro Felix Zwayer convalidó el gol, significando el tercero de Freeman con la camiseta nacional. Con esa ventaja de dos goles al descanso, la historia quedó prácticamente sentenciada. Dos jugados, dos ganados. Dos partidos con un altísimo nivel de juego y el cartel de candidato colgado en el pecho. Che, ¿habrá que poner a los Estados Unidos en la lista grande? «¡Qué lo parió!», le diría Inodoro Pereyra a Mendieta.
MARRUECOS: EL CANDIDATO SILENCIOSO
Así como algunos se sorprenden —y otros se aterran— ante la fisonomía de este Estados Unidos, quiero poner la lupa sobre el seleccionado marroquí. Un equipo que fue semifinalista en la última Copa del Mundo y que ostenta el título de Campeón Mundial juvenil vigente no debiera ser tratado como una sorpresa. Sin embargo, su condición de equipo africano y la falta de los grandes focos de la prensa global suelen relegar al conjunto magrebí al casillero de la “revelación”. Para mí, es un grosero error de lectura. Marruecos es un candidato silencioso al título. ¿Qué tiene? Volumen de juego conceptual, un mediocampo que sabe manejar y anestesiar los tiempos del partido, y las individualidades necesarias para dar el zarpazo.
Los Leones del Atlas demoraron apenas 72 segundos en romper la paridad frente a Escocia. El rival sacó del medio, pero la presión marroquí forzó el error del arquero Angus Gunn para recuperar el esférico desde un lateral en la banda izquierda. A partir de ahí, la jugada fue una obra de arte: una sucesión de 18 pases hasta que Brahim Díaz se animó a rasgar el tejido defensivo entre Grant Hanley y Jack Hendry con una asistencia exquisita para Ismael Saibari. El 11 controló y fusiló a Gunn con un potente derechazo que se incrustó en el ángulo, decretando su segundo grito en esta cita tras haberle marcado a Brasil en el debut.
Vale destacar que el director técnico de Marruecos, Mohamed Ouahbi, asumió el mando del plantel en marzo pasado tras la salida de Walid Regragui. El flamante conductor llegó con el prestigioso cartel de campeón del mundo Sub-20 —luego de imponerse en la definición justamente ante la Argentina— y busca mantener a esta generación en la primera línea del planeta tras el histórico cuarto lugar en Qatar 2022. Por lo pronto, sus números son impecables: se mantiene invicto en sus siete partidos en el cargo, con un balance de cuatro victorias y tres empates.
EL PROBLEMA DE LOS LATERALES
Mientras en Radio Gráfica preparamos una gran transmisión para el lunes, las noticias que llegan desde la concentración nos obligan a encender las alarmas por las bandas. Si en el último Mundial el cuerpo técnico contaba con un juego de laterales consolidados por cada banda, hoy el panorama se ha vuelto sumamente complejo. Gonzalo Montiel y Nicolás Tagliafico quedarían prácticamente descartados para el decisivo encuentro ante Austria debido a distintas dolencias físicas. Ojalá que las lesiones y las suspensiones empiecen a dar tregua, porque es justamente allí, en las bandas defensivas, donde se ubica hoy nuestro talón de Aquiles. Mientras tanto, a encender las velas, cuidar las piernas y seguir soñando con el triunfo ante los austríacos.
(*) Periodista / Conductor de Abrí la Cancha / Autor de Héroes de Tiento y Héroes en Tiempos Infames.











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