París Texas, Anchorage Pekín. El contenido de las reuniones. La experiencia que deriva en la nueva construcción. Xi y Putin refuerzan la amistad. Los multipolares siguen emergiendo. El viejo Trump vuelve a la carga. El desplazamiento del centro gravitatorio.
Por Gabriel Fernández *
Los presidentes de los Estados Unidos y de la Federación de Rusia concurrieron, en secuencia, a dialogar con el jefe de Estado de la República Popular China. El contenido de ambos encuentros parece haber sido lo bastante profundo como para trazar una línea divisoria entre una era que agoniza y otra que emerge con bríos y confusión en dosis equivalentes.
PROTAGONISTAS. No hace falta forcejear con la interpretación para comprender que la nación que conduce Xi Jinping y a su través, el Partido Comunista, está siendo refrendada, confirmada como gran potencia por buena parte del planeta. El centro gravitatorio político económico se ha deslizado de Washington a Pekín. Esos tres protagonistas encarnan, además, intereses asiáticos y africanos que se perciben parte de los problemas y de las eventuales soluciones.
Esta realidad evidencia un escenario complejo para una Europa debilitada por decisiones estratégicas erróneas -hasta cierto punto, sorprendentemente erróneas-. El Viejo Continente está situándose, sin renegar, en el rol de mero observador en un juego que se le presenta cada vez más ajeno. Las proyecciones nos recuerdan que las acciones traen consecuencias: en 10 años la economía rusa será más robusta que la de Alemania, Japón, Francia, Italia y otros países que hasta hace muy poco lideraron el ranking económico mundial. En sintonía, Brasil, México, India, Turquía y otros emergentes se ubicarán en posiciones apreciables.
¿Quién traza ese devenir? ¿Los populistas de variados orígenes? No, lo hace Goldman Sachs, que a la hora de advertir una tendencia no ahorra certezas. Lo comentó un economista confiable a este narrador ávido de precisiones: “mientras los BRICS crecen, las potencias europeas están viendo un descenso imparable en sus economías. Incluso la locomotora de Europa se ha oxidado en medio de sus políticas antirusas, comprando gas y petróleo con sobreprecios mientras ve como el país sufre una desindustrialización”. Aquí, en textos anteriores, se ha dicho eso cuando parecía un deseo.
CONTENIDOS. Ahora bien, el lector se preguntará de qué hablaron, o mejor: qué mensaje emitieron al mundo más allá de algunas formalidades. Como se indica en el video de TeleSUR inserto a continuación, China dejó claro que anhela tener un buen trato con los Estados Unidos, pero que Rusia sigue siendo su mejor amigo en el mundo. Y muy en especial, el Dragón y el Oso recordaron que el proceso en marcha tiene como meta inicial el diseño de un globo equilibrado y multipolar. ¿Inicial? Bueno, quién sabe que futuro logra construir o destruir el ser humano. En una de esas la multipolaridad es solo el trampolín de un esquema aún desconocido.
El último comentario es una preocupación de quien escribe, pues en los días posteriores a las intensas jornadas, se lanzaron una serie de evaluaciones que inferían el fin de los BRICS y la entronización de un hipotético G2 configurado estrictamente por chinos y norteamericanos. Ese planteo implica desconocer el desarrollo con ejes industrializadores promovidos en las naciones BRICS +, en superposición con las que forjan la Organización de Cooperación de Shanghái, la Unión Económica Euroasiática y una parcela de las integrantes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático.
Solo para ejemplificar, es preciso indicar que el ASEAN, del cual nadie habla, es la región geográfica y económica de mayor crecimiento en el mundo. Esto no implica que sus asociados piensen en romper vínculos con los Estados Unidos o convoquen a la erradicación del capitalismo. Cada espacio elabora políticas según sus necesidades, sus pasiones, sus culturas. La diferencia con el período previo inmediato radica en que la mayor parte de los apuntados ha crecido insuflando volumen a sus Estados, usufructuando sus recursos y estimulando la producción.
En su alocución posterior a la reunión con Donald Trump, Xi expresó que Siempre he creído que los intereses comunes entre China y Estados Unidos superan sus diferencias. El éxito de cada uno es una oportunidad para el otro. La estabilidad en las relaciones entre China y Estados Unidos beneficia al mundo. La cooperación beneficia ambas partes, mientras que el enfrentamiento perjudica a ambos. Debemos ser socios, no rivales. Debemos lograr el éxito mutuo y la prosperidad compartida y abrir un nuevo camino para las grandes potencias en esta nueva era. El camino a seguir es encontrar una manera correcta de relacionarnos entre nosotros.
Fíjese. Luego invocó la ahora reconocible trampa de Tucídides: una potencia gigante, como hasta ahora lo han sido los Estados Unidos, y una potencia emergente como lo es China en el presente, pueden verse arrastradas (una por prevención ante la posibilidad de perder el poder y la otra por temor a que le impidan alcanzarlo) a una contienda letal. Según uno de los expertos en China consultados para este artículo, se trató de “una advertencia fría, dura, directa y calculada, en la que le decía a Trump que para evitar la guerra entre ambos, los Estados Unidos deben aceptar el nuevo orden mundial que China empieza a liderar”.

ANCHORAGE, PEKÍN. La cabalgata continuó con la presencia de otro peso pesado. Enseguida, Vladimir Putin se acercó a Pekín con el expreso objetivo de emitir una señal fulgurante sobre la persistencia de la sincronía ambas naciones, pero también avalando el nuevo escenario forjado por los acuerdos alcanzados entre China y los Estados Unidos. Este periodista quiere manifestarlo así: el Espíritu de Pekín no desplazó al Espíritu de Anchorage; lo absorbió y lo contuvo. Entender eso es importante, hilvanado por las puntualizaciones anteriores. Es que si se supone que los BRICS caducan y que la reunión de Alaska resultó inútil, se favorece el juego interpretativo de las corporaciones que necesitan disciplinar uno y otros.
A los intereses mega empresariales no les amosca que la inestable situación en Asia occidental, entre otros territorios, preludie una crisis energética y una desaceleración económica integral. Y también: el conflicto en Ucrania, que ya se prolonga por más de 4 años, deja su rastro. Ese litigio ha originado la distorsión de los costos para la Unión Europea en la adquisición de combustibles debido a las sanciones boomerang, y la canalización forzada e injustificada de recursos sociales y productivos hacia el área de Defensa que engorda a las armamentísticas. Como se verá, el petróleo opera como vínculo irregular entre la ebullición de Oriente Medio y los fuegos de la frontera euroasiática.
Para los Estados Unidos y Rusia los frentes de conflictos en los que se han adentrado representan un desgaste económico y un desafío a su seguridad. Sucede que mientras el primero alza el endeudamiento a niveles estratosféricos, el otro acumula ventas energéticas significativas. No implica un blanco – negro, ya que hay más elementos, pero si un factor a considerar. Lo que hay que saber es esto: para China representan una oportunidad estratégica. Mientras Europa sufre la inflación por el corte del gas y el petróleo ruso y desgasta sus recursos en Defensa, China se consolida como el mayor comprador de la energía barata de Rusia. Europa la desdeñó al admitir la voladura del Nord Stream.
Todos estos elementos evidencian hasta qué punto el panorama presiona a las potencias de manera simultánea, pero con diferente intensidad. Los acuerdos entre Rusia y China se ahondan, mientras los amigos atlantistas se distancian. El comercio bilateral entre Rusia y China alcanzó la cifra a récord de 245,000 millones dólares en 2024. Un año después, el intercambio se frenó a los 228,000 millones debido a las sanciones y restricciones financieras impuestas por la administración Trump a la nación que orienta Putin. Sin embargo, en este 2026, Moscú y Pekín elaboraron mecanismos alternos para sortear las sanciones.
VÍNCULOS. El objetivo chino de corto plazo es el suministro energético que Rusia ofrece. Una vez concretada la agresión norteamericana sobre Venezuela, y desatada la guerra contra Irán, el flujo de crudo complicó al coloso industrial. Los dilemas fueron atemperados por Rusia, que advino en el proveedor energético exacto para cubrir la demanda de hidrocarburos de la economía china. Esta compenetración sucede mientras el comercio entre los Estados Unidos y China registra un descenso. Disminuyó de 800.000 millones de dólares anuales a cerca de 400.000 millones. En tanto, China se deshace de los bonos del tesoro estadounidense. Ante los sueños europeos de una desvinculación total de los hidrocarburos rusos hacia el 2027, las negociaciones entre Rusia y China para infraestructuras complementarias como el megaproyecto del gasoducto Power of Siberia 2, vienen cobrando un nuevo impulso.
La realización de nuevos gasoductos consolida la relación y cambia el tablero global. Los Estados Unidos no logran cesar la pérdida de influencia y poder, al tiempo que Europa decae industrialmente y dispara afirmaciones políticas confusas.
Retomamos las consultas a economistas creíbles: “Mientras que las tarifas eléctricas para la industria alemana se mantienen entre las más altas del mundo, China adquiere el petróleo y el gas rusos con márgenes de descuento muy favorables. De ese modo, la ventaja competitiva de Pekín en sectores de alta intensidad energética como el acero, los productos químicos, el aluminio y la fabricación de baterías para vehículos eléctricos, se ve robustecida por el acceso a las materias primas baratas desde Rusia. Paralelamente, las negociaciones bilaterales entre Moscú y Pekín sobre nuevos oleoductos, la adopción del yuan para las transacciones internacionales y la expansión de la Organización de Cooperación de Shangai se desarrollan al margen de Bruselas, pero terminan condicionando la realidad económica europea”.
Sin hacer alharaca al respecto, las transacciones comerciales bilaterales se realizan en rublos y yuanes. Nada de armar un batifondo propagandístico sobre el fin del dólar: en silencio se desplaza -futbolísticamente, se corre con el cuerpo al rival sin golpear y por tanto sin cometer infracción- la moneda norteamericana de su lugar exclusivo impuesto desde comienzos de los años 70 a punta de pistola. Qué sucede: la Iniciativa de la Franja y la Ruta continúa su despliegue, cierto que con algo de ralentí por los tiroteos, y las refinerías chinas procesen el crudo ruso posicionando al yuan como divisa de reserva y como una alternativa financiera para las economías del Sur global, incluidas algunas economías latinoamericanas.
¿VALÍA LA PENA? Este periodista, usted lo sabe, propone considerar el planteo de numerosos especialistas sobre la importancia de iniciar la Terraformación de la Tierra. Para eso es preciso disipar la hojarasca del ecologismo radicalizado y analizar las mediciones reales y los sucesos comprobables a lo largo de la década reciente. Vale insistir en el caso alemán. Esa vigorosa economía europea, desarticuló su sistema de energía nuclear, y admitió dejar de lado el combustible en valores razonables procedente de Rusia; por tanto, se auto obligó a adquirir hidrocarburos con un notable sobreprecio en el mercado internacional. En línea, la adquisición de energía renovable depende de la industria china: paneles solares, almacenamiento de baterías y procesamiento de minerales críticos.
Puede resultar de interés reflexionar enfocando al continente que se situó, desde hace centurias, como núcleo del mundo. Es ostensible que el centro occidental, integrado por varias e importantes naciones europeas, impactó parcialmente sobre la Federación de Rusia. Hasta se permitió saquear activos, generando inquietud en el ámbito financiero. En verdad, lo hizo en base al deterioro propio. ¿Valía la pena un esfuerzo tan específico, tan ideológico, como para sacrificar su espacio en aras de combatir una hipotética invasión o una incomprobable agresión que el gobierno imputado ha desmentido a viva voz una y otra vez?
En la razonable decisión de no menoscabar a ningún protagonista, cabe indagar el sentido de la acción europea. Solo surge como posibilidad de explicarla, la existencia de informes de Inteligencia que aseguren esas perspectivas guerreristas rusas. En qué se asentarán. Por lo pronto, Rusia no hallaría beneficio en una super extensión territorial que complique su realidad demográfica. Asimismo, la búsqueda de equilibrio comercial de la que se habló párrafos atrás se dificultaría notablemente si la Federación tuviera que afrontar una guerra descomunal contra numerosos rivales.
Entonces, cabe retomar el aserto fundado en un diagnóstico de fondo: los gobiernos europeos han resignado su cualidad democrática, que incluye fomentar el progreso y cuidar de la población, para pasar a obedecer a pie juntillas a las corporaciones financieras y armamentísticas que necesitan la desindustrialización, la renta y las explosiones bélicas para subsistir. La Comisión Europea y las administraciones que confluyen, están apuñalando a sus gentes con el falaz argumento de prepararse para enfrentar un feroz embate ruso. Por lo que se sabe, solo los agentes de KAOS en batalla con el Super Agente 86, han esbozado un plan de esa naturaleza.
Otra consideración valiosa es que el interés de base construido entre las naciones multipolares ha demandado un impulso voluntario afincado en la experiencia y las conclusiones de las sociedades. Cuando se visualiza este presente dinámico que protagonizan China y Rusia, deberían evocarse, en simultáneo, los lejanos desencuentros entre ambos pioneros socialistas y la falta de criterio unificador que deterioró sus relaciones a lo largo y a lo ancho del globo. Por eso, entre otros elementos, se preocupan por ratificar el andar conjunto de los emergentes.
Xi Jinping y Vladimir Putin ya aprendieron que en la calle, codo a codo, son mucho más que dos.

LA SALIDA DEL PANTANO. Finalmente, nuestro confiable amigo, el politólogo y antropólogo Alexander J. Coley se comunicó antes del cierre para narrar lo acaecido ayer nomás. Y apuntó: “Trump anunció que, tras haber mantenido conversaciones telefónicas con los líderes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto, Jordania y Bahréin —y por separado con Israel—, se ha alcanzado un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, sujeto a aprobación final. Si se preguntaban por qué los belicistas en Washington están tan alarmados, es por esto: la paz es su peor pesadilla”.
Propuso considerar algunos puntos: “1. Trump sabe que será criticado por este acuerdo. El respaldo regional del mismo no solo es importante para su viabilidad sobre el terreno, sino que también le brinda cierta protección en Washington. Obama logró un amplio respaldo internacional para su acuerdo, pero su apoyo en la región fue tibio. 2. Trump utiliza “la República Islámica de Irán” en lugar de simplemente Irán, lo que no pasará desapercibido en Teherán. 3. Trump afirma que también habló con Netanyahu y que la llamada “fue bien”. La falta de detalles resulta interesante. En resumen: Ambos equipos aún no han cruzado la línea de meta, pero ya es visible y está al alcance”.
Prepare el mate que siempre queda algo por repasar. Con este frío, bien vale abordar el vapor que se dibuja sobre el cuenco colmado de verde.
El tiempo es parte de la estructura profunda de los hechos. No es apenas una identificación. Contribuye a su configuración.
El que llega hasta el final de nuestras Fuentes Seguras, siempre tiene premio. Gracias Alex.
- Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal
Pinturas Natalia Cajiao.











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