China ya no demanda, simplemente dispone. Al igual que la Federación de Rusia, atenúa la reprimenda pública contra los Estados Unidos para no dejarlo en evidencia. Donald Trump comprende la situación y trata de buscar una salida de las arenas movedizas. Los CEOs y el gerente. Sarmat, OPEP, ICE, Reino Unido, Bolivia. Lean el cierre.
Por Gabriel Fernández *
Lejos de constituir una demostración de poder occidental, la presencia de empresarios estadounidenses que lideran las áreas de tecnología, producción, finanzas y logística resultó, durante la visita del presidente Donald Trump a Pekín, una admisión del vigor integral de la República Popular China, de su crecimiento persistente y de las derivaciones en las zonas económicas más variadas.
A diferencia de otras reuniones, el mandatario estadounidense apenas atinó a puntuar vaguedades sobre lo conversado con el jefe de Estado Xi Jinping. Indicó que China desea la apertura del Estrecho de Ormuz y que no proveerá armas a los involucrados en las contiendas presentes; se trata de dos posturas obvias que vienen formando parte decorativa del trascendente discurso pacifista, industrialista y cooperativo de la nación asiática.
Lo cierto es que la República Popular definió su rumbo en base a acciones concretas que dimensionan su lugar en el mundo. En sintonía, en el reciente cónclave se posicionó con el propósito de orientar el andar del gordo norteño en dirección objetiva. Esto es, cada protagonista debe asumir su imagen y su contenido tomando en cuenta el mayor acercamiento posible a la realidad. Claro que China, como la Federación de Rusia en Alaska, atenúa el enfoque sobre la imagen de los Estados Unidos para no generarle una humillante sensación de derrota.
Es preciso zambullirse en aguas agitadas, aguas que no facilitan la comprensión del proceso. Ese es el contexto del presente diseño legal de Pekín. El 7 de abril del año en curso, el Consejo de Estado del coloso asiático promulgó el Decreto 834, un Reglamento sobre la Seguridad de las Cadenas Industriales y de Suministro. Pocos días después, el 13 de abril, emitió el Decreto 835, un Reglamento acerca de la lucha contra la jurisdicción extraterritorial extranjera ilegal. Ambas decisiones entraron en vigor antes de la llegada del rubicundo.

ASI SON LAS COSAS. Esas medidas dejan de lado las protestas chinas sobre la expansión de los Estados Unidos y posicionan el cuadro de situación en un marco formal de contra sanciones que puede apuntar a la conducta comercial, las decisiones de cumplimiento normativo, los conflictos legales transfronterizos y los intentos extranjeros de imponer reglas unilaterales a las entidades chinas.
Como bien señala Cynthia Chung, autora de “El imperio en el que nunca se puso el sol negro”, este nuevo panorama deshilachó el esquema de sanciones de Washington. Influye sobre el horizonte global pero también sobre los conflictos en desarrollo en Asia occidental y la frontera euroasiática. Y más: pone en cuestión la vigencia del dólar como moneda única en la compra venta de petróleo al tiempo que prueba canales de pago elaborados para eludir el sistema financiero occidental.
En línea, el Congreso iraní aprobó la implementación de peajes de hasta $ 2 millones en buques petroleros que transitan por el estrecho, y resolvió que se abonen en yuanes. El conjunto de las resoluciones adoptadas desde ese flanco de las potencias multipolares puede implicar el fin del control de los Estados Unidos sobre las finanzas y el comercio global. El petrodólar ha sido hasta ahora epicentro del dominio del dólar. La moneda estadounidense ha sido reserva global y brindado a Washington la capacidad sancionar y aislar a los estados que no obedecen sus dictados.
Es posible que en Pekín, Xi le haya puesto las cartas sobre la mesa a Trump, afirmando así son las cosas. Con algún añadido: podrían ser mejor para ustedes, pero también podrían ser peor.

EL PODER SE EJERCE. Al conocer estas resoluciones, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos emitió su réplica: toda institución financiera que respalde a Irán enfrentará sanciones. Pero no modificó los planteos antedichos. Es que el poder no se posee, se ejerce. Con esos contrastes la potencia del Norte pretendió debilitar los esquemas alternos que varios emergentes vienen empleando para esquivar las sanciones lanzadas sobre Rusia e Irán. Desde que Irán fue blanco de sanciones, Pekín ha estado desarrollando acciones comerciales que corroen el sistema financiero occidental, controlado parasitariamente.
La situación se ha complejizado. Las empresas chinas aún pueden padecer impactos del modelo financiero occidental. Pekín no puede impedir que Washington arme el acceso a las redes controladas por los Estados Unidos. Pero el gobierno chino no reconoce esas medidas como legales y se niega a hacerlas cumplir. Dada la interrelación global existente y muy en particular el vínculo entre ambas naciones, muchas decisiones pueden ser redactadas, mas no efectivizadas.
China ha pasado de las demandas discursivas a resoluciones económicas prácticas. Las mismas, según la especialista indicada, “pueden abordar la conducta comercial, las opciones de cumplimiento normativo y los conflictos legales transfronterizos. Las sanciones de los Estados Unidos amenazan con eliminar al comercio mundial de personas, entidades y estados objetivo. Pero en un mundo cada vez más dependiente del comercio chino, Pekín tiene cada vez más tarjetas que Washington no puede igualar”.
A ver: “Debido a que China rechaza la legitimidad de las sanciones unilaterales, impulsadas por los Estados Unidos, ha creado un precedente legal para responder con contra sanciones. De manera crucial, este marco ahora llega a Hong Kong, tratado durante mucho tiempo como demasiado sensible para entrar completamente en el sistema de medidas de Pekín debido a su papel como centro legal y financiero internacional”. Las resoluciones del Estado que lidera Xi Jinping implican “un escudo legal para bancos, aseguradoras, puertos, transportistas y contratistas chinos atrapados entre la presión de los Estados Unidos y la ley de seguridad nacional china. Las multinacionales ahora se enfrentan al dilema que Washington ha impuesto durante mucho tiempo a otros”.

LOS PROBLEMAS Y LAS SOLUCIONES. Más nítido: se obedecen las sanciones de los Estados Unidos, o se cumple con la ley china. Como en tantas otras situaciones, lector, el panorama se desvela según la fuerza -entendida en todos los planos, no solo la militar- que posea cada protagonista. La caída productiva norteamericana, el progresivo y gigantesco endeudamiento, su pérdida de aliados, el incierto panorama político económico interno, contrastan con la estabilidad y el crecimiento del Dragón. Así, en base a la realidad, se despliega una vigorosa trama sino iraní destinada a liquidar los pagos de petróleo fuera del sistema bancario internacional. A cambio del petróleo iraní, las empresas estatales chinas apoyan los sectores de transporte, energía e infraestructura persas.
Es preciso consultar a quienes han hincado el diente profundo para abordar la cuestión. Esa financiación china configura un crédito a la exportación. Los analistas describen el acuerdo como una “economía paralela a las sanciones” que combina seguros, impulso de proyectos y trueque. Lo explica el economista Chen En Fu desde Shanghái: “El petróleo iraní llega a China a través de rutas marítimas complicadas que involucran transferencias oscuras de barco a barco y luego mezcla el petróleo sancionado con otras calificaciones de crudo asiáticos, lo que dificulta el rastreo de fuentes. A cambio, China paga financiando proyectos de construcción a largo plazo dentro de Irán, incluidos aeropuertos, refinerías y autopistas, convirtiendo la infraestructura en pago indirecto por envíos de petróleo”.
“Esta cooperación entre China e Irán refleja una tranquila alianza económica destinada a remodelar el sistema financiero global hacia la reducción de la dependencia occidental, generando un orden económico paralelo basado en bienes, proyectos y financiamiento alternativo en lugar de moneda fuerte controlada por Washington”, afirmó el estudioso. Por eso los Estados Unidos no han sancionado a China en su conjunto; dado que China es tan crucial para el comercio mundial, sería equivalente a sancionar a la mayor parte del mundo”.
Este periodista no ignora la dificultad que implica el abordaje del trasfondo económico. Por eso, considera preciso efectuar un cambio de frente destinado a insertar el juego en la Política. Este es un fragmento del diálogo sostenido en Radio Gráfica con el especialista en China Sebastián Shulz, permite absorber el panorama con más claridad, dentro de una concepción afín a la desplegada hasta aquí.
¿OTRO TRUMP?
Gabriel Fernández. Damos la bienvenida a Sebastián Schulz, que es experto en China, hombre reconocido por sus trabajos y por haber observado de la potencia asiática algunas claves trascendentes. Como se sabe, Donald Trump se encuentra allí en reunión con Xi Jinping. ¿Cómo estás, Sebastián?
Sebastián Shulz. Hola, Gabriel. ¿Cómo estás? Un gustazo hablar con vos.
GF. Lo mismo digo, aquí estoy con Jorge tratando de desentrañar este momento trascendente que vive el planeta, ¿no? Porque están cara a cara en este momento las dos grandes potencias. ¿Cómo estás observando este primer tramo de la visita de Trump?
SS. Bueno, yo, a ver, creo que que más allá de eh las discusiones que se han hecho públicas y algunos acuerdos puntuales que podemos analizar, la gran novedad, me parece, de esta reunión, es la delegación que viajó con Donald Trump en el avión de los Estados Unidos, esta delegación de más de 20 CEOs y altos representantes de las principales corporaciones transnacionales de los Estados Unidos. Estamos hablando de las principales tecnológicas, las principales fabricantes de microchips, estamos hablando de corporaciones financieras, de fondos de inversión que Donald Trump directamente sube al avión para ir a pedirle a Xi Jinping que le abra el mercado chino a estas empresas. Y creo que es particularmente llamativo porque si uno lee la estrategia de seguridad nacional que Trump publicó en eh 2000 en noviembre del año pasado, explícitamente dice que la política exterior de Estados Unidos va a frenar la exteriorización de las empresas, la política de deslocalización. Y habla particularmente de China, de impedir que las empresas norteamericanas se radiquen y hagan negocios en China y que vuelvan a Estados Unidos. Entonces creo que esto es una novedad. Creo que estamos viendo quizás un nuevo Trump.
Creo que con Irán esto se hizo claro en la estrategia del Medio Oriente. Esta misma estrategia hablaba de dejar de intervenir Medio Oriente, dejar de promover los cambios de regímenes y bueno, 4 o 5 meses después es exactamente lo que hizo Trump en Irán. Entonces, creo que hay un declive económico y hegemónico de los Estados Unidos. Hay una postura, una iniciativa mucho más fuerte de estas corporaciones transnacionales de exigirle a Donald Trump que se suba al avión en una visita que Trump postergó de marzo del año pasado, que viaje a China para poder negociar algunos acuerdos con lo que es uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos. Es decir, que acepte la realidad, ¿no? Que Estados Unidos se avenga a comprender cómo están dadas las cartas en este periodo. Bueno, yo creo que hay una batalla que se manifiesta políticamente en la interna republicana, pero también en el avance en posiciones de poder de los demócratas que hacen que Donald Trump tenga muy difíciles las elecciones de noviembre y eso dispara una crisis política que yo creo es una manifestación de distintas miradas acerca del rumbo económico de los Estados Unidos.
Esta política de Donald Trump, del primer Trump e incluso de la campaña electoral del segundo Trump de hacer foco en el proteccionismo, el mercado internismo con su objetivo de hacer Estados Unidos grande de nuevo, creo que ya con la reactivación de la doctrina Monroe, con la con el ataque de Estados Unidos a Irán y ahora con este viaje a China, los sectores MAGA al interior de Estados Unidos quedan completamente subordinados. El gran problema para Estados Unidos es que, lo demostrado por la derrota en Irán, es que no está en condiciones de imponer condiciones al Sur global, que incluso no pudo conseguir lo que Donald Trump en realidad fue a buscar a Irán, que era bloquear el acceso a petróleo y gas iraní a China. En ese marco encuentra una China fortalecida que lo que le dice a Trump “Nosotros no tenemos problema que tus empresas vengan acá. Nosotros incluso no tenemos problemas en aumentar nuestra compra de productos primarios de Estados Unidos para reducir el déficit comercial. Ahora te exigimos estabilidad, te exigimos que ceses con las posiciones intervencionistas, injerencistas y belicistas. Y sobre todo la gran cuestión que aparece en esta reunión como el principal punto de negociación: la cuestión Taiwán, es decir, que Estados Unidos deje de apoyar financieramente al independentismo.
GF. Hay un giro o en todo caso una reafirmación del poder de las grandes corporaciones que de algún modo le tuercen el pulso a ese ideologismo que ha mantenido Trump en muchos tramos, ¿no es cierto?
SS. Bueno, yo creo que justamente es un poco lo que vos estabas diciendo, porque creo que la estrategia de Trump está fracasando, no está teniendo los resultados esperados. Ni en el primer mandato de Trump, ni en lo que va de este segundo mandato, ha conseguido la repatriación de las empresas. Básicamente porque hoy las grandes corporaciones financieras globales, capitalistas, se mueven como decías, no en función de ideologías, sino en función de tasas de ganancia. Claro, y la política de Trump, fue muy costosa para estas empresas, no solo para las grandes transnacionales globales. Estamos hablando, por ejemplo, que en el avión estaban los CEOs o funcionarios de Apple, de Black Rock, de Cargill, del City Group, la Goldman Sachs, Meta, y también de grandes aliados de Trump como Elon Musk, que fue uno de sus principales apoyos en términos ideológicos, pero que fue un perjudicado importante con las políticas económicas de Trump, porque recordemos que Elon Musk es muy norteamericano, muy abanderado de la industria norteamericana, pero su principal fábrica de autos eléctricos está en la República Popular China. Entonces, la política de aranceles sobre el sector automotriz de Trump permaneció impactando en las ganancias del propio Elon Musk, que eso derivó en una pelea en donde Musk llegó a acusar a Donald Trump de estar presente en la en la isla de Epstein. Entonces, creo que ahí hay una disputa muy fuerte en donde lo que se está discutiendo es cuál va a ser el futuro político y económico de los Estados Unidos.
GF. Bien. Eh, vos conocés China muy a fondo Sebastián. Hemos visto aquí el nuevo plan quinquenal, el que arrancó ahora y se extenderá durante los próximos 5 años. Pregunto, ¿cómo hace? ¿Cómo logra China llevar adelante un plan en el medio de las vicisitudes? Porque el mundo cambia, hay nuevos actores, hay movidas; hay guerras, de hecho, que no existían antes del diseño del plan quinquenal. ¿Cómo se las arregla China para mantener la estabilidad?
SS. Bueno, Gabriel, justamente es un tema super interesante porque ahí entra un poco la lo que en general los occidentales y los chinos entendemos por planificación. Acá en Occidente está la idea de planificación como una receta, básicamente, un conjunto de pasos, un conjunto de eh etapas que uno tiene que cumplir a rajatabla para llegar de manera más eficiente a un objetivo previamente pautado. Eso es en abstracto, ¿no? Es ahistórico y es atemporal, se aplica una misma receta, se puede llegar al objetivo, China eh cualquier planificación, uno lee tanto el Plan Quinquenal, o cualquiera de los planes específicos y todo plan empieza por un diagnóstico. Y entonces a la hora de elaborar ese plan de 5 años, claramente hay una definición donde lo primero que aparece es lo que vos decías, que estamos en un momento de transición, estamos en un momento bisagra, estamos en un momento de agudización de las confrontaciones, de agudización de las tensiones, en donde China tiene abierta una ventana de oportunidades. China es el momento para profundizar la innovación científica tecnológica, es el momento para avanzar en algunas cuestiones internas que también son importantes para China en relación al aumento del consumo, lo que ellos denominan como el aumento de la demanda, el aumento de las condiciones materiales de vida del pueblo chino y la necesidad de reforzar las alianzas y los diálogos con el resto del Sur global, sabiendo, lo dice el Plan Quinquenal, lo dice también esta reunión que vimos hoy, que para China – Estado la relación con Estados Unidos es una relación de primer orden. Es la más importante del mundo, porque estamos hablando como lo conciben los chinos, la relación entre el país más desarrollado del mundo con el país en desarrollo más grande del mundo. Entonces, ahí es donde este se monta sobre una caracterización y un diagnóstico y después toma pasos concretos. Sabiendo además otra cuestión muy interesante que en 2006 China cambia el nombre del Plan Quinquenal. Ahora nosotros le seguimos diciendo Plan Quinquenal por costumbre y porque el cambio parece sutil, pero hoy en China se habla de directrices quinquenales o de grandes regulaciones quinquenales. No es un plan eh como lo pensaríamos nosotros eh cerrado, con objetivos ya delimitados, sino que son directrices, son guías que van a orientar la política pública de acá los próximos 5 años. Claro, claro. Política de Estado persistente. Claro, claro. Y que no están atados a esquemas rígidos, sino que puede variar con el correr de los años, inevitablemente, porque es un contexto sumamente convulsionado, y sumamente incierto. Sería ilógico más allá de que después existen algunas cuestiones concretas, existen objetivos puntuales en relación, por ejemplo, a demografía, al aumento de capacidad de consumo per cápita, incluso algunas orientaciones en relación a crecimiento de PIB, ¿no? Pero eso es otra cuestión interesante. China sabe que esta estas tensiones internacionales probablemente crezcan y que es ilógico pensar un crecimiento a tasas chinas del del 10 hasta el 15% que ha llegado a ser. Y es el momento de un crecimiento de carácter cualitativo en donde China crece entre el 4,5 y el 5% pero es un crecimiento mucho más equilibrado, centrado en la transición tecnológica y a su vez orientado a la distribución, es decir, crecer menos pero distribuir mejor.
ENTRE SUECIA Y EL GOLFO.
Para quienes vienen entusiasmados con esa dosis conceptual, quien narra sugiere prestar atención a la primera parte del video que se incluye a continuación. El diálogo inicial se desarrolla con Lido Iacomini: El analista conversó con el autor acerca del desplazamiento de la socialdemocracia sueca, en beneficio del neoliberalismo. Vale adentrarse. Enseguida, es válido dejarse atrapar por El Golfo después de Ormuz, con la perspicaz mirada de Alejandro Marcó del Pont. Con ese trampolín, el apreciable intercambio se orientó hacia balance y perspectivas del encuentro Xi Jinping y Trump, y el sentido de la presencia empresarial (BlackRock incluido) en la delegación norteamericana.
Mientras todo esto sucede, lector, vale repasar.
- Esta semana, Rusia concretó con éxito un lanzamiento de prueba del misil balístico pesado intercontinental Sarmat. El presidente Vladímir Putin realzó que se trata del sistema de misiles más potente del mundo, cuya carga de combate total supera cuatro veces la de cualquier análogo occidental existente.
- El jefe de Estado confirmó que el proyectil de nueva generación entrará en servicio operativo en las Fuerzas Armadas de su país en diciembre del año en curso y resaltó que el Sarmat tiene la capacidad de “superar todos los sistemas de defensa antimisiles existentes y en desarrollo”.
- El conflicto interno en la Organización de Países Exportadores de Petróleo se va a extender más de lo que podía suponerse. Emiratos Árabes Unidos (expuso la fractura) intentó impulsar una coalición anti iraní con los países golfo Pérsico, pero su iniciativa fue rechazada. Su jefe, Mohamed Bin Zayed, llamó a los líderes de Bahréin, Kuwait, Qatar y Arabia Saudí, pero estos se negaron a integrar una coalición junto a Israel para enfrentar a Teherán.
- Llegan a 50 las muertes de detenidos del ICE. En 2025 murieron más personas bajo custodia que en cualquier año en dos décadas, y 2026 va camino de ser aún más alto. Los desenlaces mortales están vinculados a maltratos y a tratamientos deficientes por parte de los equipos médicos, según informes de autopsia, registros judiciales y entrevistas con detenidos y expertos.
- El Partido Laborista de Keir Starmer obtuvo, en 2024, una aplastante mayoría en el Parlamento. A menos de dos años de asumir el cargo, podría estar a punto de ser destituido. Tras el rotundo rechazo de los votantes a los candidatos laboristas en las elecciones locales de Inglaterra, Escocia y Gales, ha quedado al borde de una salida apresurada del gobierno.
- El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira afronta su peor instancia desde que arribó a la primera magistratura seis meses atrás. A diferencia de las gestiones previas, el actual mandatario atacó a los sindicatos, puso en cuestión la estabilidad laboral y promovió un ajuste que, junto a la inflación, frenó el mercado interno. La única respuesta a las grandes protestas sociales ha sido la represión. Los gremios y la militancia política y social están en franca lucha y se aguardan definiciones en las jornadas venideras.
CIERRE CLAVE. Retomemos el arranque. Tras varias consultas, este narrador estima que los acompañamientos empresariales de Trump en Pekín configuran una Junta Directiva que aprovecha el encuentro de Estados como un espacio de negocios que trasciende con holgura las intenciones y las acciones del presidente que los invita. En la práctica, los invita porque no le queda otra opción. Un board. Así, la política exterior norteamericana sincera su matriz: los directorios de las firmas que dominan las nuevas tecnologías y la renta parasitaria. Pelean entre sí, no tienen el mismo interés de base, pero coinciden en que las autoridades electas por la población del Norte no están al mando y su democracia es ficticia.
Como contracara, mientras su Producto Bruto se acrecienta, mientras acumula sin saquear los recursos naturales que necesita, mientras establece vínculos equilibrados y mientras mantiene inversiones, compras y ventas en manos del Estado conducido por el Partido Comunista, la República Popular China negocia con quien sea necesario para sostener y profundizar su rumbo. Lo acaecido en la capital del Dragón amerita reflexiones de fondo acerca de la democracia, su aplicación, sus protagonistas y su sentido.
La imagen dibujada y publicada no es la de Trump con los CEOs, sino la de los CEOs con el gerente Trump. El Presidente es el vehículo adecuado -¿qué institución podría ser mejor?- para que el gran capital financiero y tecnológico asegure sus vías de suministro y su comercialización frente a China, y frente a todo aquél multipolar que tenga las espaldas esenciales para participar de negociaciones de este volumen. Los medios concentrados se desviven por mostrar a la potencia norteña con exigencias sobre Ucrania, Asia occidental (Irán en particular), Taiwán entre otros. Malas noticias: Pekín (como Moscú) no piensa ceder en ningún punto.
Uno de los analistas que, desde la tierra de Mao envió gentilmente su visión, explicó a quien redacta que “Pekín aplicó la doctrina de la diplomacia imperial: ofreció palabras amables, protocolo impecable y un banquete fastuoso mientras congelaba cada una de las líneas rojas de su agenda nacional. El elogio desmedido de Trump hacia Xi Jinping durante la cena expuso la subordinación psicológica del visitante: más allá de la oferta estética de China, en términos políticos nada prosperó realmente más allá de la exposición de EEUU como un recuerdo de la potencia que fue”.
Un nuevo mundo, asoma.
- Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal











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