Este 29 de enero se conoció la triste noticia de la muerte de Beto Pianelli, militante político y dirigente sindical de los trabajadores del subte. Su partida dejó innumerables muestras de reconocimiento por su trayectoria, de afecto y de reivindicación de su figura como dirigente. Basta recorrer las redes sociales de militantes y dirigentes sindicales para ver los sentidos y genuinos mensajes de despedida.
Beto Pianelli, que fue un dirigente cercano y que acompañó el proceso de crecimiento de nuestro medio, fue uno de los entrevistados en un ciclo de entrevistas que realizamos en 2018 con el nombre En Movimiento. Allí, en diálogo con Lucas Molinari, Beto repasó su vida sindical, las peleas que dieron en el subte que terminaron en conquistas salariales y de mejores condiciones de trabajo. Aquí una síntesis de lo más valioso de ese reportaje.
“Milito desde que era pibe; ya lo hacía en el colegio, en el movimiento estudiantil. Al subte entré a laburar en 1994, un momento clave en donde se dio la privatización del subterráneo. En esa época, mucha gente y compañeros de trabajo pensaban que la privatización era lo mejor y yo pensaba que era lo peor, por lo cual vivía en una especie de esquizofrenia. Tenías que relacionarte con tus compañeros pensando que en algún momento iba a cambiar la situación”.
“Entré al subte como boletero, que era el escalón más bajo. A los pocos meses empecé a militar en forma clandestina para que no me echen. Una manera era ir armando los vínculos organizando cumpleaños, yendo al cine, a ver a Boca o jugar torneos de fútbol”.
“El 20 de febrero de 1997 fue una fecha clave. En ese momento ganaba 435 pesos y el alquiler de la casa donde vivía salía 500. Nos conocíamos con otros dos boleteros, Virginia (Bouvet) y Manuel, con los que nos enteramos de que en la Línea E iban a parar porque habían echado a dos compañeros. Era una época en donde todos los días echaban a alguien. Los más viejos enseñaban el laburo a los nuevos y después buscaban cualquier excusa para rajarlos”.
“Ese 20 de febrero nos juntamos con el resto. Virginia dice que nos quedemos hasta que venga la UTA y se paró, pero esperando que vinieran desde el sindicato. Viene el jefe y nos dice que estamos todos despedidos, y ahí se armó el conflicto. Fueron parando todas las líneas hasta que dictan la conciliación obligatoria”.
“El nombre de ‘Metrodelegados’ viene porque era muy complicado nombrarnos de modo sencillo. En ese momento viene Quique (Rossito) —que después fue secretario de Prensa— que sabe hacer páginas web y dice: ‘¿Por qué no hacemos una de los delegados del subte?’. Ahí es donde queda el nombre”.
La pelea por las seis horas
“Con el menemismo, la jornada pasó a ocho horas laborales, siendo un trabajo insalubre. Cuando empezamos la pelea por las seis horas, desde la UTA nos decían que no era posible lograrlo porque había un ente de salubridad que no existía más. Nos mentían. A partir del contacto de un compañero con un legislador de la Ciudad, metimos un proyecto de ley de jornada laboral de seis horas que no llegó a nada, pero nos permitió introducir la discusión entre los compañeros”.
“Finalmente, la Legislatura votó una ley con la jornada de seis horas por trabajo insalubre, pero posteriormente la veta Aníbal Ibarra, que entonces era jefe de Gobierno de la Ciudad. Allí comienza una investigación sobre las condiciones de trabajo y salubridad. Nosotros iniciamos una serie de huelgas”.
“Poco después de que Néstor ganara las elecciones en 2003, se viene el balotaje en la Ciudad entre Ibarra y Macri. Un día nos llevan a la Casa Rosada, donde nos atiende primero Alberto Fernández, que era jefe de Gabinete y nos conocía de la Legislatura; nos felicita porque va a salir la ley. En un momento se va y aparece Kirchner y nos dice: ‘Yo los conozco de la televisión’, y nos pregunta por qué no nos dan la insalubridad”.
“Después de eso nos dice: ‘Mañana van a ver a Carlos (Tomada) y le dicen que van a buscar la resolución. Yo hablo con él’. Al otro día vamos a ver a Carlos, pero nos saca corriendo; entonces anunciamos un paro. Al día siguiente nos llama Tomada por la mañana y nos dice que el subsecretario de Salud de la Ciudad nos va a dar la jornada de seis horas. Después de eso comenzamos con las negociaciones paritarias para mejorar nuestros salarios”.
El valor del sindicalismo argentino
“Cuando uno empieza a militar escucha que la opinión pública habla muy mal del sindicalismo, pero cuando salís del país te das cuenta de que el sindicalismo argentino es una de las cosas más geniales a nivel mundial. Tenemos un sindicalismo que es motor sistemático de compañeros que dejan parte de su vida y al que tratan de desprestigiar. ¿Cuántos sindicalistas tienen casas en Puerto Madero? ¿100, 200, 500? El sindicalismo argentino son entre 70.000 y 100.000 trabajadores que dejan parte de su tiempo y de su vida en la defensa colectiva de sus compañeros y de una vida mejor”.
“Ese es el valor del sindicalismo argentino y eso es lo que hay que reivindicar. Los mismos que corrompen a un puñado muy pequeño de sindicalistas son los que después se encargan de hacer campañas contra el sindicalismo porque es ‘mafioso’. Mafiosos son los corruptores y los que quieren liquidar al sindicalismo argentino. La mejor manera de vivir mejor en esta sociedad es que muchos compañeros se comprometan con la vida sindical desde un punto de vista honesto, como lo hacen miles y miles de delegados de todos los gremios durante todos los días del año”.














Discusión acerca de esta noticia