Una síntesis sobre el recorrido del golpe cívico-militar en Bolivia. La violencia desatada, las maniobras para desplazar a Evo Morales, el rol de las fuerzas de seguridad y el intervencionismo de Estados Unidos en la región.
Por Valeria Rodríguez*
La violencia y represión en las calles de La Paz se acrecientan día a día en donde se mezcla un componente discriminatorio con la bronca de los sectores medios y el dolor de los sectores más bajos que piden, entre lágrimas, la vuelta de Evo Morales. Todo en medio de la violencia desatada por las fuerzas de seguridad golpistas.
Bolivia, es uno de los países latinoamericanos que – según datos del FMI- consiguió un crecimiento sostenido de 4,6 por ciento anual durante los últimos cinco años, una reducción del 25 por ciento de la desigualdad y es el tercer país luego de Estados Unidos en contar con la menor tasa de inflación (1,7 por ciento). Este proceso terminó con un golpe de estado consumado y la autoproclama “presidencial” de la senadora Jeanine Áñez.
Cabe destacar que el Artículo 169 en el cual se escuda Añez, sostiene que ante la ausencia definitiva del presidente será reemplazada por el vicepresidente y a falta de éste por el presidente del Senado y a falta de éste el de Diputados para luego convocar a elecciones en 90 días. De acuerdo a la línea sucesoria sería Adriana Salvatierra quien debería asumir como interina pero Añez, vicepresidenta segunda del senado, sostiene que como Salvatierra renunció públicamente, le corresponde a ella.
Asimismo y siguiendo el Artículo 169, Evo Morales no se ausentó por cuenta propia sino porque corría peligro su vida y no sólo eso sino que fue obligado a renunciar por las fuerzas de seguridad, por lo tanto esto sería considerado técnicamente como un golpe de estado, además hay que destacar que la renuncia de Morales no fue presentada ante la asamblea como lo sostiene el Artículo 170.
La violencia sin límites
Las escenas dantescas de las calles de La Paz, dan cuenta de una situación completamente desbordada donde las fuerzas de seguridad llevan la delantera y los “demócratas”, como se declaran algunos, actúan violentamente contra la prensa , los pueblos originarios y todo aquel que apoye a Morales. Estas acciones son prácticamente cotidianas y la decisión de la “presidenta interina”, autoproclamada en una Asamblea casi desierta, parece que no va a calmar nada, por el contrario, echa más leña al fuego.
Según el director del Instituto de Investigaciones Forenses de Bolivia, Andrés Flores, se han reportado 10 fallecidos, en diferentes zonas del país pero la mayoría de ellos por causa de proyectiles de armas de fuego, a pesar de esas cifras oficializadas el miércoles, se estima que existen más muertes y los heridos aún no son todavía difundidos.

La situación en Bolivia se agrava cada vez más en una mezcla de violencia racial, desesperación y violencia institucional, a esto se le suman las últimas acciones del “gobierno de transición” que impulsa más violencia contra periodistas extranjeros y nacionales, en el primer caso se difunden fotos de periodistas para ser perseguidos y linchados o bien acusados de sedición.
En los últimos días trascendieron las persecuciones de periodistas bolivianos de Radio Comunidad y el semanario Prensa Rural que funcionaba dentro de las instalaciones de la Confederación de Trabajadores Rurales donde partidarios de Camacho ingresaron y no solo intentaron asesinar a quienes trabajaban allí sino que ataron a un árbol al director del semanario José Aramayo Cruz e intentaron quemarlo.
Por otra parte, también se difundieron imágenes de Rolando Graña golpeado por manifestantes y lo último fue la acusación de sedición a compañeros de Telefé Noticias que terminaron siendo evacuados por la Cancillería argentina.
Esto se reproduce con todo aquel que apoya a Evo Morales, pero no son sólo los seguidores de Camacho sino las Fuerzas Armadas y la Policía, lo cual es más complejo ya que se declararon en condiciones de “Trabajar conjuntamente para incorporar la paz en Bolivia”con represión, por supuesto.
Las Fuerzas de seguridad bolivianas y las conexiones con Estados Unidos
Cuando comenzó el golpe de estado, luego de que las Fuerzas Armadas y la Policía le pidieran la renuncia a Evo Morales en medio de una serie de amenazas, se filtraron 16 audios de altos mandos militares bolivianos donde plantean entre otras cosas el interés de los senadores norteamericanos Marco Rubio, Bob Menéndez y Ted Cruz en relación a lo que se estaba gestando en Bolivia.
En los audios se hace mención además a supuestos compromisos de los senadores estadounidenses Ted Cruz, Marco Rubio y Bob Menéndez, quienes al parecer estarían en contacto directo con la oposición en Bolivia para fomentar el cambio.
Justamente el martes pasado el senador Rubio, en encuentro celebrado en la Universidad Urbe de Doral en Florida, subrayó que Washington está siguiendo muy de cerca la crisis en Bolivia y mostró su “preocupación” y “apoyo” para que restablezca la “democracia” cuanto antes, lo que demuestra de alguna manera lo que sostienen los audios filtrados.
No sería extraño que Estados Unidos esté interesado en que el gobierno de Evo Morales desaparezca al igual que se lo proscriba ya que se han conseguido no sólo derechos para los desposeídos sino también una soberanía que entre otras cosas en su Constitución Nacional la prohibición de Bases militares extranjeras, lo cual imposibilita la presencia de Estados Unidos en lo que se denomina políticamente como estado tapón que conecta Perú, Brasil, Paraguay y Chile.
Lejos de pronunciarse en contra del golpe de estado, Donald Trump celebró el autoproclamada presidencia así como Brasil, Colombia y Reino Unido.
Por su parte, el canciller Jorge Faurie desconoció el golpe y ante la ola de críticas Macri prefirió no decir nada y, finalmente el Congreso terminó reconociendo el golpe de estado en Bolivia a través de una sesión especial donde acordaron el repudio.
(*) Feas, Sucias y Malas / Radio Gráfica











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