El periodista y escritor Julio Fernández Baraibar dialogó en el aire de Radio Gráfica acerca de la relación entre los gobiernos de Argentina y Brasil, así como de la coyuntura en la que se mueve el gobierno de Alberto Fernández.
En diálogo con Patria Grande Latinoamericana Fernández Baraibar enfatizó en primer lugar que “el motor central de toda la política latinoamericana de la Argentina es mantener una buena relación con el Brasil, aún en el caso de que el estado brasileño esté gobernado por una corriente política que no quiere tener una buena relación con nosotros. A tal grado creo que es de importancia para nuestro país normalizar la relación con el Brasil. No sirve para nada contestar los desparpajos de Jair Bolsonaro hacia la Argentina cuando Alberto Fernández ganó las elecciones, con desparpajos similares. Tenemos que hacer todo lo que esté diplomáticamente a nuestro alcance para estabilizar una relación por lo menos normal. De lo contrario no somos nada, ni Brasil ni la Argentina“.
El entrevistado agregó en el mismo sentido que “la visita de Felipe Solá a Bolsonaro ha generado reacciones malhumoradas. Por ejemplo en muchos compañeros de la revolución chavista, venezolanos. Creo que desde el primero hasta el último de ellos tienen que entender que si nosotros no solucionamos el problema de la deuda y no estabilizamos nuestra relación con Brasil, la Argentina a Venezuela no le sirve para nada. Si Argentina y Brasil no se ponen de acuerdo en un proceso de integración no hay unidad latinoamericana posible. Y si las actuales autoridades brasileñas no lo entienden nosotros tenemos que actuar para que en estas condiciones la relación sea la mejor posible, porque las relaciones internacionales entre estados no se guían por criterios ideológicos sino por intereses, y el nuestro es el establecimiento de una relación sólida y estratégica, sin la cual ni Argentina ni Brasil tenemos destino”.
“El gobierno está enfrentado a una de las coyunturas más difíciles que se hayan visto”
Finalmente Fernández Baraibar señaló, respecto de las críticas al gobierno nacional por sus primeros gestos internacionales y por su negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que “hay un sobreeideologismo abrumador en una buena parte de nuestra militancia política. ¿Cuál es la gracia de romper con todas las entidades de crédito internacional? ¿Tiramos todo por la ventana? El país está más descalabrado que en 2001. Cuando asumió Néstor Kirchner en 2003 el golpe inmediato del default en los sectores más humildes ya había pasado. Acá estamos tratando de evitar que cuatro millones de argentinos no pasen de la pobreza a la indigencia, porque ese sería el efecto inmediato de un nuevo default. Hay que ser muy responsable y serio. El gobierno está enfrentado a una de las coyunturas más difíciles que se hayan visto. Está haciendo lo que se comprometió a hacer con el mandato que le dio la gente el año pasado: sentarse a discutir la Deuda Externo y no pagarla a costa del ajuste al pueblo argentino“.
MG/GF/RG











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