Por Lucas Molinari
“La asimetría no es solo de poder, es de proyecto. Esa ausencia es el resultado de décadas de colonización cultural sistemática, de una clase dirigente que aprendió a medirse con el espejo del norte y no con las necesidades de sus propios pueblos”, plantean Fernando Esteche y Tadeo Casteglione en el libro “Los monstruos del claroscuro”.
La elección en Brasil ha determinado el debate en los últimos días: Se acelera el redespliegue de Estados Unidos sobre América Latina. Es cierto que el metalúrgico Lula Da Silva, el último presidente del “No al ALCA”, va a dar la pelea, pero la primera vuelta ya le dio mayoría en el Senado a “la derecha”.
Esto significa que Alexandre de Moraes, ministro del Supremo Tribunal Federal de Brasil que encarceló por golpista a Jair Bolsonaro y se enfrentó a Elon Musk tiene todos los números para ser destituido. Flavio Bolsonaro declaró en las últimas horas: “Hágale un bien a la nación y renuncie”.
Han ganado la elección varios personajes del “lawfare” como Sergio Moro, el juez que metió preso a Lula, que conducirá el estado de Paraná. Otro caso paradigmático es el teniente coronel del ejército Luciano Zucco, elegido gobernador de Rio Grande do Sul: En 2023 fue presidente de la comisión parlamentaria que investigó al Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST), para criminalizar la organización popular.
En la constitución nacional de Brasil, a diferencia de la argentina, se prioriza la productividad de la tierra. Esto permitió desde 1984 al MST desarrollar ocupaciones en latifundios ociosos, que ya suman 2.500 con 370.000 familias y 900 campamentos con 150.000 familias sin tierra.
El MST respaldó con críticas a los gobiernos de Lula y en este último periodo presionaron (con representación institucional y capacidad de movilización) para que lo dicho en campaña sea un hecho. En 2025 lograron decretos para regularizar asentamientos en más de veinte estados. Por ejemplo, en el cordón de San Pablo donde se producen alimentos sin agrotóxicos.
João Pedro Stédile, referente del MST, expresó en redes tras conocerse el resultado de la primera vuelta: “Las elecciones revelaron la foto de un país dividido, polarizado y sin debate de proyectos. Hubo un empate. En el Nordeste, gobernadores progresistas; en el Sur, más el estado de São Paulo, y en el Centro-Oeste, la derecha. Y, peor: 33 millones no se interesaron por la elección. Nada está decidido. Espero que la militancia de los movimientos populares se arremangue para ir de casa en casa a hablar con la gente, y defender un proyecto de cambios con Lula. Podemos conseguir muchos más de los 3 millones de votos que faltaron”.
Lo que viene es complejo, no sólo para Brasil, sino para América Latina toda.
La doctrina Donroe, actualización trumpista de la decimonónica Monroe, la explica el analista Alejandro Marcó del Pont: “América Latina funciona como la góndola del supermercado que abastece energía y minerales críticos a bajo costo relativo y con control geopolítico. Trump no inventa el menú: ejecuta lo que esas élites requieren para mantener primacía tecnológica y militar frente a China”.
Y si alguien cree que una derrota electoral de Trump puede cambiar el panorama, puede leer a Gabriel Fernández que explicó en sus Fuentes Seguras los apoyos que acumula el vicepresidente JD Vance: Wall Street y Silicon Valley. El estado profundo tiene su plan más allá de los personajes de ocasión.
Pero no es el fin de la historia. Necesitamos, teniendo en cuenta documentos como el de Palantir que afirman el fin de la democracia, diagnosticar el proceso que vivimos. Luego, definir las tareas de la etapa, que sin duda está atravesada por las resistencias ante este proceso de redespliegue imperial.
FACTOR HADAD
“Si nosotros no vemos la realidad de lo que pasó en Brasil y lo que está pasando en el día a día, lamentablemente no será Milei candidato, pero la derecha vos sabés que se ordena enseguida”, declaró Pablo Moyano.
Mientras tanto aparece en un raid mediático el vecino de Miami Daniel Hadad que reivindicó a Sergio Massa: “Es quien mejor conoce el Estado argentino (…) No conozco político que conozca lo que pasa en Jujuy, quién es el dirigente de Jujuy, y a la vez lo que pasa en Tierra del Fuego, quién está en la oposición de Tierra del Fuego, y lo que pasa en el Banco Interamericano de Desarrollo y quién es el que autoriza o no los créditos para Argentina”.
¿Buscan un rosquero para administrar el estado colonial?
También opinó sobre Kicillof: “Le tocó bailar con la más fea” dijo y continuó: “Así como está armada, no sé si la provincia de Buenos Aires tiene solución. Es demasiado grande y tiene realidades muy distintas: no es lo mismo la parte rural que la del conurbano”.
Siguiendo el análisis de Carlos Pagni (el conurbano como “Nudo”, que analizamos en una edición anterior), expresa un viejo anhelo de los liberales: dividir el territorio bonaerense.
¿Por qué poner el foco en los dichos del dueño de Infobae? Porque más allá de si será o no candidato a presidente, ha demostrado reunir a gran parte la institucionalidad argentina (cómo botón de muestra del poder de la Embajada para intervenir en la política local).
Como hombre que representa los intereses de Estados Unidos en Argentina, Hadad busca un protagonismo en lo que viene. ¿Qué será? Hay quienes hablan de un frente o coalición anti-Milei.
Lo que nadie plantea aún es qué proyecto alternativo puede tener el país.
CALENDARIO CGT
Lejos de convocar a un paro de actividades contra el Experimento Milei, la CGT se propone un calendario para estar en la calle y responder a los críticos, buscando mantener su lugar de representación en el mundo del trabajo.
Sin embargo, para el año que viene cualquier balance dará cuenta de la reducción brutal del peso del sindicalismo en Argentina.
Las instancias orgánicas como el Plenario de Regionales parecen haber quedado en el olvido. Si en los ´80 Saúl Ubaldini recorría el país para lanzar medidas contra los planes del FMI, en la actualidad la conducción de la central obrera elige las sedes de UPCN y UOCRA para las reuniones de Mesa Chica o Mesa Chica Ampliada.
El jueves 8, en el día del natalicio de Perón, se marchó a la Secretaría de Industria. Ese mismo punto de concentración se eligió el 7 de marzo de 2017, protesta que terminó con el retiro del cordón de seguridad del escenario y la avanzada de decenas de trabajadores repudiando a los triunviros. Al grito de “poné la fecha” ocuparon la escena y alguno se llevó de recuerdo el atril.
El interrogante es: ¿Ya nadie pide a la CGT la convocatoria a un paro?
En un mes viene el Papa León XIV. Será una instancia para denunciar la política empobrecedora de este gobierno. Pero “la Iglesia no puede ser vanguardia”, como dijo un integrante de la Conferencia Episcopal en una reunión con dirigentes.
Entonces, ¿unidad hasta que duela como en 2019?… “Lo que duele es no tener proyecto”, afirmó el Profesor David Acuña quien estuvo en Gráfica para analizar un capítulo complejo de nuestra historia.
Volviendo sobre la marcha del jueves, Héctor “Gringo” Amichetti, del sindicato gráfico opinó: “Si tomamos como referencia los duros datos de la realidad, esta movilización debería haber sido multitudinaria, desde que asumió el gobierno de Milei cerraron más de 30 mil empresas y se perdieron más de 460.000 puestos de trabajo, sin embargo, la foto de la concentración desnuda la característica formal que han adquirido desde hace algún tiempo las movilizaciones callejeras convocadas por las centrales obreras, presencia de mucho activismo militante, una dirigencia con mensaje de poco alcance, a la que por falta de un sonido amplificado, solo escuchan los que están más cerca y, de vez en cuando, algún oportunista que se suma como invitado para la foto aunque poco tenga que ver con las luchas que cotidianamente llevan adelante quienes sufren el cierre de sus fábricas y la incertidumbre de sus familias”.
(El “oportunista” es Duhalde quien estuvo al frente de un escenario lleno de dirigentes, un mensaje contra CFK en la clave internista del pejotismo).
El Gringo expone la falta de posicionamiento de la CGT sobre la dominación extranjera de Argentina y plantea “el desafío de recuperar una organización sindical con sentido de poder, voluntad de representar a la totalidad de la clase trabajadora y de liderar un gran frente patriótico”.
Para la convocatoria del jueves, la central obrera emitió un comunicado titulado “Las Malvinas son Argentina y la Industria Nacional también” que plantea: “No hay dos velocidades en este programa económico vigente: hay dos economías. Una, para muy pocos, concentrada en sectores que capturan la mayor parte de la renta. Y la otra, la de la microeconomía popular, que transitamos cotidianamente las grandes mayorías, donde «la plata no alcanza» y la situación de las y los trabajadores -ocupados, subocupados, precarizados y desocupados- es cada vez peor”.
Un párrafo que sería bueno discutir a fondo: ¿Realmente hay dos economías?
¿O hay una sola que en nuestro país está formateada para el saqueo?
Quizá, quienes afirman la existencia de “otra economía” es porque creen que el modelo extractivista-colonial es el único posible, pero hay que lograr una mejor distribución.
Lo que Manuel Ugarte decía en 1901: Quienes “soñarían en normalizar nuestra vida facilitando la realización de un protectorado decoroso”.
POR LA SOBERANÍA
El próximo 15 de octubre las Universidades marcharán en todo el país contra el ajuste. Se han sumado organizaciones de personas con discapacidad, militancia de movimientos campesinos, sindicatos y espacios políticos. Se espera que la Cámara de Diputados rechace el decreto 70/23, que implicó una reforma constitucional de hecho.
¿Habrá cuórum? Veremos si se logra impactar sobre un gobierno que pese a sus internas y los desvaríos del presidente, muestra la vitalidad del modelo de saqueo.
Los movimientos de la Corte Suprema que falló a favor de la extranjerización de tierras y se desdijo en diez días, dejó (otra vez) en claro quienes mueven los hilos del Poder Judicial.
El problema central es que no hay oposición. Carecemos de un proyecto alternativo que se plantee recuperar soberanía y controlar las riquezas nacionales.
YAPA, ¿CINCO SIGLOS IGUAL?
Mañana será lunes 12 de octubre y volverán a surgir debates históricos.
Fidel Castro en la Cumbre Ibernoamericana de 1992, a quinientos años de la llegada de Colón a América, dio un discurso del que elegimos este fragmento por su tremenda vigencia: “¿Qué ocurrirá en los próximos quinientos años? ¿Será de nuevo una gran parte de la humanidad sometida a las peores formas de dominación? ¿Será ignorada, aplastada, absorbida en el orden político, económico y cultural, esta vez no únicamente por el poder que emana de las armas más sofisticadas, sino también por el monopolio de tecnologías avanzadas, el control absoluto de la economía mundial y el dominio total de los medios de comunicación masiva? ¿Podrán sus derechos ser garantizados por las Naciones Unidas, cuyas funciones han sido usurpadas por un Consejo de Seguridad que hoy es manejado a su antojo por la mayor potencia militar, que impone su política en el minúsculo grupo de los que ostentan el anacrónico derecho al veto, irritante y antidemocrático privilegio que es indigno de nuestra época?”.
Parece que Fidel ya visualizaba nuestro presente, más allá de algún detalle parece describir esta coyuntura.
Interrogantes que nos siguen inquietando.
Para esto, también, hace seis años que está el Panorama sindical, que discute ese canto de “cinco siglos igual”, interpretación derrotista de la historia.
Porque hubo luchas de liberación que rompieron estructuras, ataduras coloniales y esclavizantes. Cambiaron la historia.
Porque la lucha de clases es el motor de la historia y en los pueblos oprimidos surgen nacionalismos que encarnan la posibilidad de un sistema mundo con justicia social.
Con ese optimismo de la voluntad seguimos construyendo para forjar futuro desde nuestra comunidad.










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