Por Carlos Aira
Hay que decirlo: Francia es el gran candidato en esta Copa del Mundo. Esto no va en desmedro de la Argentina campeona, sino que reconoce una realidad: los galos son un equipo más sólido, con mayor recambio y una plenitud atlética y futbolística que hoy no se ve en el seleccionado nacional. Sin embargo, no son cucos invencibles. Con sus propias herramientas, Paraguay les plantó cara y llenó de interrogantes a los supuestos implacables. Al final, Francia ganó gracias a un penal de VAR en la caliente tarde de Filadelfia.
Caliente no solo por la temperatura ambiente, sino por las pasiones desplegadas en el césped. Luego de eliminar a Alemania, la Paraguay de Gustavo Alfaro tomó coraje y se creyó capaz de sacar a los franceses de la competencia. Para lograrlo, necesitaba un partido perfecto: rigor físico, dientes apretados, errores imperceptibles y un aliado estratégico como el reloj, ese monstruo que pisa fuerte cuando pasan los minutos y los candidatos no logran doblegar a su rival en instancias de eliminación directa.
El derroche físico de los paraguayos fue encomiable. Con inteligencia, Alfaro decidió jugar sin un 9 de referencia. Julio Enciso corrió con su buen pie hasta que pidió el cambio; lo propio hicieron Miguel Almirón y Matías Galarza Fonda, quien jugó un Mundial como para que River recalcule si realmente quiere prescindir de él. Alguien dirá que el sistema táctico propuesto por Alfaro obturaba las posibilidades de ataque, y es cierto. Pero también lo es que aquellos equipos que intentaron jugarle de igual a igual a Francia terminaron vapuleados. El fútbol también es defensa, y les bleus recién pudieron destrabar el partido a los 25 minutos del segundo tiempo. Jugadores habituados a la magia y el firulete se vieron coartados por marcas estrictas, de esas que no se consiguen en la Champions League. Tan mal la pasó Francia que, tras el gol, se limitó a replegarse y salir de contragolpe.
La era del futbolista intocable
Pero el enfoque de hoy va en otra dirección. Asistimos a una nueva dimensión del deportista: el jugador global. Futbolistas que mueven millones con su sola presencia; cracks indudables, pero que además funcionan como imanes de negocios mundiales y, como tales, gozan de cierta impunidad. Eso lo sabe Kylian Mbappé.
El delantero francés se quejó amargamente del juego paraguayo y quedó furioso a pesar de la victoria. Calificó el estilo de la Albirroja como “fútbol sucio” y disparó en la conferencia de prensa: “No solo somos un equipo que juega lindo; si hay que meter las manos en la mierda, las metemos“. No, señor Mbappé. Usted no metió las manos en ningún lado; tan solo tuvo que disputar un partido de fútbol ante un rival que se estaba jugando la vida. Algo a lo que usted ya no está acostumbrado.
El dato: Durante el encuentro, el delantero del Real Madrid tuvo cruces constantes con Gustavo Velázquez, Galarza Fonda y Orlando Gill, a quien incluso le negó el saludo al finalizar el encuentro.
¿Por qué negarle el saludo a un colega? ¿O acaso Mbappé, en su afán de “ensuciarse las manos”, no les habló a los paraguayos? ¡Claro que les habló! Y lo hizo a sabiendas de que cualquier reacción que provocara terminaría en la expulsión de sus rivales. El parisino puede decir lo que quiera; los demás, no tanto. En uno de sus entredichos, se leyó claramente en sus labios un insulto directo hacia la nacionalidad de su marcador.
En otros tiempos, esto habría sido parte del folklore del campo de juego. Pero en estos días de cristal, donde algunos tienen micrófono libre y otros deben callar, cabe preguntarse: ¿Qué pasaría si el insulto discriminatorio hubiera sido a la inversa? Hoy, a diferencia del pasado, las cosas ya no quedan en la cancha, de la misma manera que ya no se juega sin VAR o sin chips en la pelota.
Volviendo al fútbol, el Mundial ingresa en su etapa definitoria y a Francia se le encendió una alarma. ¿Cómo le saldrá a jugar Marruecos? Es indudable que los magrebíes tienen más juego que Paraguay, pero la pregunta clave es si tendrán la misma tenacidad defensiva. Veremos, entonces, quién encuentra la fórmula para frenar a esta Francia que se pretende implacable.
(*) Periodista / Conductor de Abrí la Cancha / Autor de Héroes de Tiento y Héroes en Tiempos Infames












Discusión acerca de esta noticia