Por María Laura Morales
Catalina Luchetta se define principalmente como actriz, aunque también es guionista y directora de teatro. Este año estrenó su primera obra, que narra su historia. “Cría, ¿a quien le pertenece mi corazón?” se puede ver los domingos a las 20 horas en Espacio Callejón, Humahuaca 3759 en el barrio porteño de Almagro.
Fue allá por el 2024, cuenta Catalina, cuando se sorprendió al encontrar que había quedado seleccionada por la Dirección General de Enseñanza Artística del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para integrar el programa Incubadora de Primeras Obras. De esta manera comenzaba su carrera como dramaturga y directora. “Constaba de tutorías en dramaturgia y en producción teatral donde tenías que mandar un pequeño boceto de tu idea, obra escrita o terminada, yo venía con ganas de hacer una obra y me dije ¡mando un vídeo!”, recuerda.
Luego de meses de trabajo, en diciembre hicieron un working progress y en julio del 2025 llegó el estreno de su primera obra de teatro, en la cual muestra el vínculo de una hija con un padre. Tipo y pendeja se divierten en el escenario entre ellos y con el público, que por muchos momentos es cómplice de sus diálogos y ocurrencias. La obra habla del amor, de la identidad, los lazos familiares, la vida y la muerte. Hay muchos momentos de juego, de risas y también de llanto.

Catalina refiere al proceso de escritura de su obra como un momento muy lindo, valora el programa Incubadora de Primeras Obras porque le permitió conocer y trabajar con profesionales del arte que define como “grosos”. “Este es un programa que ya se venía haciendo hace varios años, lamentablemente este año no se pudo hacer esta convocatoria porque no hay presupuesto. Es super útil, da la posibilidad a muchos artistas que quizás no son del rubro de la dramaturgia a indagar en esa zona que está buenísima”, señala.
Confiesa que terminó de escribir “Cría. ¿A quién le pertenece mi corazón?” pocos meses antes de estrenar. “Tuve asesorías en dramaturgia con Franco Verdoia; fue un proceso intenso, no dejaba de ser mi historia, tuve que retomar recuerdos, preguntar cosas a mi familia, tomar decisiones de qué voy a exagerar, que dejo tal cual, etc”, dice.
Su madre es actriz, directora y fue docente teatral durante muchos años; su padre, dramaturgo, también director de teatro. Ella desde sus 9 años tomó clases de teatro, se perfeccionó con destacados referentes como Javier Daulte, Francisco Lumerman, María Zambeli y Marcelo Savignone, se formó en la Escuela Metropolitana de Artes Dramático (EMAD). Participó en diversas producciones del teatro independiente, una de las cuales le valió una mención como mejor actriz.
Cuenta que tenía ganas de hacer una obra autobiográfica, relatar alguna parte de su historia, pero no sabía muy bien cuál y que al atravesar las tutorías y los acompañamientos surgió el tema de la identidad, que fue la imagen generadora de la obra y en donde fueron apareciendo los personajes. Ahí se puso el foco en la hija y el padre.
En relación a las críticas señala que mucha gente que conoció a su papá se quedó muy sorprendida e impactada del parecido que tiene el actor Matías Broglia, que lo interpreta. “No por lo físico sino por la actuación de él, me agradecieron por haber visto a mi papá un rato en escena”, agrega.
Después de muchos meses de trabajo, estrenar fue un antes y un después, comparte Catalina, porque necesitaba saber qué pasaba con la obra y el público. “Nos preguntábamos cómo iban a reaccionar las personas que no nos conocen. Estoy muy sorprendida del humor que tenía la obra, encontramos mucha más risa de la que esperábamos”, suma.
Sobre al equipo de trabajo detalla que la asistente la dirección, producción y diseño de vestuario está a cargo de Martina De Giorgio, que es una compañera de Catalina, con la que se conocieron en el programa de la ciudad. Los intérpretes son Matias Broglia y Catalina Luchetta. A cargo de la ilustración está Emilia Tauil “al principio le pedí que haga la ilustración del flyer y después le pregunté si se animaba a hacer la escenografía, es muy linda, es simple, fue un gran acierto”, remarca. En la asesoría en dramaturgia, Franco Verdoia; en la música original, Fede Pagina; en el diseño de iluminación, Sebastián Francia; la fotografía está a cargo de Martín Dichera; la asesoría en movimiento, Maite Gago; en redes Candela Pietragallo y en prensa, Natalia Bocca.
Catalina reflexiona sobre el contexto social del país y lo define como “un momento muy complicado”, no solo en lo cultural sino a nivel nacional en el plano económico. “En lo cultural se nota que los teatros están vacíos, cuesta convocar a la gente, proyectos como en el que yo tuve la suerte de participar el año pasado, que no se pueden hacer, subsidios para obras independientes, que no están saliendo”, indica. También rescata que la y el artista argentino a pesar de todo nunca deja de hacer. “Seguimos pase lo que pase, no nos bajamos de nuestros proyectos y eso es lo más importante”, remarca Catalina.











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