Se trata de la Cooperativa Santa Ana (Ex Celin), empresa recuperada de Sarandí, Avellaneda, que produce telas plásticas (cuerina). El patrón vaciador buscó meter miedo con una patota, pero no lo logró.
Por Lucas Molinari
“Ayer apareció el nuevo comisario de la 6ta de Sarandí, se presentó para hacer un relevamiento según dijo y preguntó cuántos trabajadores somos. Le dije que 50, pero en realidad 11 venimos a la fábrica. Hoy cuando vinimos a abrir a las 8 de la mañana nos dimos cuenta que habían cambiado la cerradura. Un trabajador de otra fábrica contó que a las 6 de la mañana vieron una Toyota Hilux con un tipo vestido policía, sin identificación”, contó Alejandro Pereyra, trabajador de la cooperativa. Con la presencia de laburantes y apoyo de militantes de la zona lograron volver a tener el control de la fábrica y echar al vaciador, cuya conexión con la policía no sorprendería, aunque no puede ser probada.
La lucha viene desde el 2017. Mario Augusto Filippi es el patrón, que hace más de dos años había desaparecido. Esta madrugada volvió con prepotencia, estuvo al mando de la patota y gritaba: “Yo soy el jefe”. Una provocación que gracias a la prudencia de los trabajadores no pasó a mayores.
Lo cierto es que que no hay quiebra. Pero si causas judiciales contra los obreros presentadas por Filippi. “Ni tenemos telegrama de despidos” explicó Pereyra.
Casi tres años de resistencia
“Por las deudas del tipo esto nos cortaron el gas y Metrogas nunca quizo arreglar, por lo que tuvimos que poner una chancha de 7 mil litros para producir”, describió el referente a Radio Gráfica. OCUPAR, RESISTIR, PRODUCIR, la consigna propia de las recuperadas en esta empresa del rubro plástico en Sarandí (Carabelas 2552).
El sindicato era parte del conflicto porque Filippi debía cuatro millones de pesos de aportes al gremio, “pero arreglaron por 1 millón”, cuenta Pereyra dando cuenta de una dirigencia que jugó contra los obreros y que no concibe apoyar el nacimiento de una cooperativa.
“Para hoy teníamos un trabajo para hacer pero tuvimos que rechazarlo por este problema” comentó Pereyra con bronca por la impunidad de un patrón que también estafó a proveedores y clientes.
Un clásico
Las patotas y las conexiones con la policía son un clásico de patrones vaciadores. Lo hizo Sergio Spolski en Tiempo Argentino, lo hizo Pellerano en Quilmes. De allí que la rápida respuesta organizada y la presencia de abogados es fundamental para resguardar la maquinaria y la documentación dentro del establecimiento.
“Este empresario primero dejó de pagar salarios, luego mintió una y otra vez sobre la situación de la empresa, hizo el vaciamiento dejando a los trabajadores abandonados. Y ahora pretende recuperarla de modo ilegal”, planteó Luis Palmeiro, abogado laboralista que asesora a la cooperativa.
Proyectos de ley
Los problemas judiciales con los que se encuentran trabajadores que buscan ante un proceso de vaciamiento recuperar una empresa son una constante por demás conocida. La novedad a nivel nacional es que existe dentro del Ministerio de Desarrollo Social una Dirección de Empresas Recuperadas a cargo del histórico dirigente del MNER (Movimiento de Empresas Recuperadas), Eduardo “Vasco” Murúa. Desde esa gestión se elaboraron dos proyectos de ley que esperan su tratamiento en el Congreso de la Nación.
Uno presentado por Leonardo Grosso para expropiar empresas “en proceso de quiebra” para que puedan ser gestionadas en comodato con cooperativas de trabajo. Otro presentado por los diputados sindicales Walter Correa y Hugo Yasky para declarar la emergencia de las recuperadas y suspender “todo proceso judicial en que resulte demandada una unidad de producción cuya gestión se encuentre en manos de los trabajadores”como también suspender los “cortes en los suministros de servicios públicos de energía eléctrica, gas natural, internet, de provisión de agua potable y desagues cloacales”.











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