Por Gabriel Fernández *
Argentina es uno de los pocos países que inició tempranamente, en 1949, una actividad nuclear relevante con fines pacíficos, desarrollando capacidades científicas y tecnológicas propias en este campo.
Aunque el recorrido ha sido complejo, con políticas estatales de impulso y retroceso, el desarrollo nuclear nacional ha logrado alcanzar una posición de liderazgo en la región y valía internacional.
Entre sus logros más destacados se puede mencionar la construcción de reactores de investigación, la obtención y producción de combustible nuclear para su operación y el dominio del ciclo de combustible, la construcción de centrales nucleares para la generación de energía eléctrica, el desarrollo de la medicina nuclear, la creación de empresas de base tecnológica como INVAP S.E. y el desarrollo, con el Proyecto CAREM, de reactores nucleares modulares de baja potencia íntegramente diseñados y construidos en el país.
JUAN DOMINGO PERÓN. La CNEA fue creada el 31 de mayo de 1950 mediante el Decreto N.º 10.936/50, durante la presidencia de Juan Domingo Perón, con el objetivo de investigar y desarrollar los usos pacíficos de la energía nuclear.
Entre 1950 y 1952 esta empresa dio sus primeros pasos. Los mismos estuvieron marcados por la investigación inicial y la controversia en torno al proyecto de fusión nuclear del científico Ronald Richter en la Isla Huemul (Bariloche). Tras la admisión de las complicaciones para su aplicación con las técnicas disponibles, se originó una reorganización del organismo bajo la dirección de Pedro Iraolagoitía.
En 1955, la comunidad científica de la CNEA participó en la Conferencia “Átomos para el Desarrollo” en Ginebra, logrando reconocimiento internacional. En 1958, entró en funcionamiento el RA-1, el primer reactor de investigación de América latina.
Veamos el desarrollo nucleoeléctrico. Atucha I fue construida entre 1968 y 1974; fue la primera central nuclear de América latina para la producción de energía eléctrica. Para asombro de los técnicos alemanes, que esperaban retener la tecnología clave de los tubos de combustible de zircaloy, la Argentina no sólo la desarrolló por su cuenta sino con técnicas más eficaces. Embalse se irguió en Córdoba entre 1974 y 1983. Atucha II se completó e inauguró poco después.

FORMACIÓN Y PROYECTOS ESTRATÉGICOS. A lo largo de su desarrollo la CNEA impulsó la creación de prestigiosos centros educativos y de investigación, como el Instituto Balseiro (1955), bautizado así en homenaje al científico argentino opositor a Perón que despejó desde el Reino Unido las dudas presidenciales sobre la propuesta de Richter y aceptó hacerse cargo de otro programa, consistente, basado en la energía de fusión, el Instituto Sabato y el Instituto Dan Beninson.
Esta entidad desarrolla proyectos estratégicos como el reactor modular argentino CAREM, el reactor de investigación RA-10 en Ezeiza, y lidera la producción y exportación regional de radioisótopos (como el molibdeno-99 y el iodo-131) para medicina nuclear.
VANGUARDIA. Desde su creación, la CNEA ha sido el organismo público de referencia del desarrollo nuclear en nuestro país y un actor destacado a nivel planetario.
El campo nuclear comenzó a desplegarse en el país con la formación de profesionales en las ciencias y tecnologías asociadas. Luego se crearon laboratorios y se iniciaron las líneas de trabajo como la radioquímica, la metalurgia nuclear y la minería del uranio.
Posteriormente se consolidaron las actividades para la construcción y operación de reactores de investigación y sus combustibles; la producción de radioisótopos y el empleo de las radiaciones ionizantes para diagnóstico y tratamiento médico; y se logró el acceso a la nucleoelectricidad, que implicó la construcción y operación de centrales de potencia y el dominio del ciclo de combustible nuclear.
El desarrollo tecnológico alcanzado y la altísima calificación de los profesionales de la CNEA le han permitido -hasta ahora- llevar adelante dos proyectos estratégicos: el RA-10, el reactor argentino multipropósito que se convertirá en un polo regional de producción de radioisótopos e investigación científica; y el Centro Argentino de Protonterapia, que será el primero en Latinoamérica que utilizará protones para tratar el cáncer.

FUNCIONES. Para quienes desconozcan la acción de este organismo del Estado argentino cabe preguntarse ¿qué hace la CNEA?
Sus principales funciones, son:
- Asesorar al Poder Ejecutivo en tema de política nuclear;
- Promover la formación de recursos humanos para el desarrollo de ciencia y tecnología en materia nuclear;
- Facilitar la transferencia de tecnologías;
- Gestionar los residuos radiactivos;
- Establecer la forma de retiro de servicio de centrales nucleoeléctricas e instalaciones radiactivas de relevancia;
- Proveer servicios a las centrales de generación nucleoeléctrica u otra instalación nuclear;
- Ejercer la propiedad estatal de los materiales radiactivos fusionables especiales;
- Desarrollar y operar reactores nucleares experimentales;
- Desarrollar aplicaciones de radioisótopos y radiaciones en biología, medicina e industria;
- Efectuar la prospección de minerales de uso nuclear, sin que ello implique excluir al sector privado en tal actividad;
- Implementar programas de investigación básica y aplicada en las ciencias de la tecnología nuclear;
- Establecer programas de cooperación con terceros países e instituciones extranjeras en temas de tecnología nuclear.

Varias instituciones conforman el sector nuclear gracias al impulso de CNEA. Las mismas son:
- Fundación Escuela de Medicina Nuclear (FUESMEN): concreta la aplicación de técnicas nucleares para diagnóstico y terapia;
- Fundación Centro Diagnóstico Nuclear (FCDN): dedicada al radiodiagnóstico;
- Instituto de Energía y Desarrollo Sustentable (IEDS): se encarga de la investigación y el desarrollo de energías en general y también del desarrollo sustentable;
- Centro Internacional de Ciencias de la Tierra (ICES): estudia e investiga las ciencias de la tierra;
- Laboratorio Internacional Asociado en Nanociencias: se encarga de la investigación y el desarrollo de las nanociencias y nanotecnologías;
- Instituto de Tecnologías en Detección y Astropartículas (ITeDA): investiga y desarrolla tecnologías asociadas con las ciencias del universo y las astropartículas;
- INVAP: diseñadora y constructora de reactores e instalaciones nucleares. Dio el salto tecnológico hacia la producción de satélites artificiales en colaboración con el organismo estatal de investigaciones espaciales; sin ella, Arsat no existiría.
CNEA posee capital accionario en estas empresas:
- Combustibles Nucleares Argentinos S.A. (CONUAR): fabricante de elementos combustibles para reactores de potencia experimentales, de tubos y de semiterminados de zircaloy;
- Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería S.A. (ENSI): productora de agua pesada;
- Dioxitek S.A.: productora de dióxido de uranio y fabricante de fuentes de irradiación para uso médico e industrial;
- Polo Tecnológico Constituyentes S.A. (PTC): prestadora de servicios tecnológicos.

Como lo explican los trabajadores de la CNEA a continuación, todo lo indicado en este artículo se está perdiendo -por desfinanciamiento en algunos casos y por entrega a otras naciones y empresas en otros- debido al accionar del gobierno del presidente Javier Milei, desde su asunción en diciembre de 2023. La gravedad de la situación es difícil de concebir y lo planteado en los siguientes videos resulta apenas un esbozo de las pérdidas que involucra.
Lo estamos perdiendo todo| Entrevista a Carolina Komar
https://www.youtube.com/watch?v=_oMHHOh7EiM
El asesinato de la CNEA | Entrevista a María Emilia Coronado e Irupé Herrera
https://www.youtube.com/watch?v=iRuZN6CfmkA
Energía Nuclear: “Si perdemos esta batalla, perdemos el futuro” | Entrevista a Daniel Sanchez
https://www.youtube.com/watch?v=DexiMf2alKQ
- Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal











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