Por Nehuén Gusmerotti*
En lo que posiblemente sea su mejor momento hasta la actualidad, los de Boedo presentaron su nuevo disco en el recinto de Corrientes y Dorrego. Bestia Bebé reunió un buen número de almas de distintos palos para escuchar sobre un escenario por vez primera las canciones de Yendo rápido a ningún lugar y dio una clase de cultura pop en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires. Con una lista en que dijeron presente todos los temas nuevos y una selección exquisita de clásicos, la banda llevó adelante un show de casi dos horas que demostró por qué son la conclusión perfecta entre el brit pop devenido en indie criollo, con el rock rioplatense cancionero y visceral.
Desde temprano empezaron a rondar la plaza cercana y las calles aledañas las casacas retro que son parte del código de vestimenta que propone una de las bandas más auténticamente futboleras del presente. Con mayoría de colores académicos, pero con muchas de la selección, algunas rarezas como una de Hungría 54, las telas anticipan que el fútbol va a ser algo que aparezca varias veces durante el recital, aún con la herida agridulce del pasado mundial sin cerrar.
Minutos pasados de las 21:00 se apagaron las luces y empezó a elevarse desde el público el canto sagrado, “Jugadoreeees…” (Ustedes saben como sigue, no me hagan escribirlo), como un homenaje a la gran Bonnie Tyler, para dar pie a “Luchador de Boedo”, del disco homónimo de la banda que tendría un par de presentes importantes. Bajo luces blaugranas llegaría el primero del disco debutante, “Planes Perfectos”, con una excelente recepción del público que coreaba y agitaba como si se tratara de un tema de toda la vida.

La selección tenía como epicentro la presentación de Yendo, aunque la mixtura fue una constante de una curaduría de canciones que llevó el clima de manera precisa. El primer bloque tuvo paseos por “Montevideo” y “Antártida Argentina”, y uno de los pelotazos del último disco, “Chaleco Antibalas” encendió el pogo y el canto de un Art Media en completa sintonía con el grupo. “Rondador Nocturno” trajo la cara más punk de Bestia, que luego daría pie a “Sabés!” con un tramo instrumental en que Marki Canosa prendido fuego se robó todo el protagonismo por unos instantes.
El único invitado de la noche fue Lucas Jaubet de Hojas por el Barrio para cantar “El Rock and Roll Pasó de Moda”. Con una casaca de Almafuerte y exclamando “Aguante el Chiqui Tapia” se prendió a la andanada futbolera que todavía no larga el mundial. Lejos de ser una pose, a las camisetas retro hay que sumarle el espíritu de los cantos de la gente y que literalmente varias canciones retoman explícitamente la redonda. Así se ven visuales de Supercampeones, suena “Gustavo Costas” dedicada al histriónico ídolo racinguista y lagrimeamos con los videos de un pequeño Lionel Messi mientras Bestia canta “Lo Quiero Mucho a Ese Muchacho” y un doloroso “No sé por qué me siento así, aunque creo que es por vos”.
De Yendo sonaron todos, obvio. Agitados, aprendidos y coreados por la gente, Bestia parece tener la fórmula Beatle de las canciones fáciles y memorables. Estribillos pegadizos, letras claras, melodías agradables, las canciones entran desde la simpleza y pasan segundos para que uno empiece a corearlas como si las conociera de toda la vida. Sin dudas una de las destacadas fue “El Atrevido”, sabio corte difusión que ya tiene sangre de hit y que claramente se hizo presente cerca del final del show.

Para los bises que no fueron bises llegó el más grande. Porque si hablamos de una banda futbolera y argentina, Diego tiene que estar. Así los videos de la preparación para el mundial del 94´ con el profe Signorini acompañaron a “El Descontrol” y esa alegría que genera verlo a él, ver el gol contra Grecia mientras Quintans cantaba “Me decís que soy el malo de esa película, el ídolo que nos va a salvar”. El último acto fue con “Wagen del Pueblo” para culminar dos horas de canciones al grito de “Aguante Argentina”, porque palabras sobraban, y una presentación de disco para guardar en un cuadrito.
Bestia Bebé celebró este nuevo disco entre guiños pop, mucho fútbol y canciones simples pero agradables. Con pocas palabras, la banda mostró que está en un gran momento artístico, que las incorporaciones de Nina carrara y El Tucu le dan un vuelo especial a un sonido prolijo y lleno de matices que elige muy bien los lugares a los que llevarnos durante el recorrido. Fuimos rápido a ningún lugar durante algunas horas y se sintió bien, todo bien, todo bien.

(*) Conductor de Resistiendo con Ideas (Lunes a viernes de 20 a 21 horas)











Discusión acerca de esta noticia