Por Nehuén Gusmerotti*
“Ya está todo hecho”. El mito popular, verdad aceptada o falacia nostálgica la hemos escuchado todos cuando hablamos de música. En caso de que asumamos que es verdad, ¿Cómo hacer música hoy en día sin ser una copia de otros? Las fusiones de géneros parecen seguir teniendo posibilidades de éxito. Así el jazz abrió paso al blues, y este último distorsionado y eléctrico al rock and roll. Así Los Yiya lanzaron al mundo su primera criatura, Dignísimo. Un EP intenso y narrativamente muy demandante, anacrónico en la era de la liviandad de relatos, que tiene buenas canciones que pueden encajar cada una en un universo propio, pero que juntas son un todo brutal e intrigante.
Desde personajes populares como María Elena Walsh, Yiya Murano, Diego Armando Maradona y Forrest Gump a climas arábicos, pesados o alternativos. En 19 minutos repartidos en cinco canciones, Los Yiya logran un todo extraño que parte del reggae, recorre el rap y el clímax experimental, coquetea con el Stoner y decanta en la alternatividad contemporánea. Una primera impresión no se da dos veces, y este nuevo grupo mostró que todavía se pueden unir colores de manera creativa y darnos algo fresco para escuchar.
Los Yiya son actualmente Alejandro Hosen en la voz, Franco Ybañez Miqueo en batería, guitarra y bajo, y Fidel Fourcade en guitarra, bajo y voz. El trío rota instrumentos y roles a lo largo de EP y sumó además para este álbum la participación de Rocío Martín, de La Gede Negada, y Ezequiel Tedesco en teclas y sintetizadores, Klau de Tengu en viola y Gabriel Ferreya en la batería. Ferreyra además ofició de productor integral de Dignísimo.
Ahora sí, vamos a repasar sus canciones:
Con el preludio irónico que juega con el nombre de la banda y la cultura popular argentina, María Elena Walsh nos invita a tomar el te y cede el lugar al primer tema del álbum. Un reggae psicodélico con una letra satírica que sin dejar de ser graciosa es trágica. “Pegar de la Mala” nos permite reírnos pensando en situaciones que son imágenes de un adicto en el fondo de la olla. Los coros, los arreglos acústicos y el colchón de teclas que embellece el tema le dan espíritu de hit. Y si suena como un hit y se canta como un hit, entonces chicos, es un hit.
En una continuidad narrativa conceptual, podemos pensar que después de lograr pegar de la mala, llega el momento de entrar, ¿o de salir? Fidel Fourcade se hace cargo de la voz en “Salir Entrar” en un hip hop con aires Militantes del Climax con guitarras funkeras y el Diego sampleado. El disco empieza a meternos en clave de ácido y el relato describe de manera precisa el delirio alucinógeno y la relación con el exterior.
“Arabic Dream” es una perla extraña y lisérgica que combina en casi seis minutos cositas que van desde los Doors a Los Redondos o Don Cornelio y la Zona. La letra es casi una burla, no tiene sentido, ¿o sí? Si seguimos en éxtasis, estamos en la nube, en el mejor momento. Climático, envolvente, hipnótico, mántrico. El sueño arábico es una experiencia que capta tu atención desde el comienzo y se mete en lo profundo de tu cerebro. El mejor tema del disco, a Luca le habría encantado.
Luego de una subida tan alta, solo nos queda caer. “Ayudame Loco” es la canción más pesada del disco. El coqueteo Stoner riffero acompaña a un Fidel Fourcade que sin cantar media palabra escupe una interpretación brutal que no deja de ser un rasgo de época. ¿A dónde llegamos en términos de empatía y cómo se ve esto desde el ojo del desesperado? Si el disco suele jugar con el humor, este tema es desgarrador. La lírica va en un in crescendo constante y el tema es atravesado por un gran solo de Miqueo que se luce dialogando con toda la parte final de la canción que termina con unos cortes que podrían haber entrado en cualquier disco de Black Sabbath.
El ocaso se va dibujando con guitarras que crean un clima de cierre. “What I need to know is what the hell the floor is like (A ver cómo está el piso)” plantea la necesidad de volver a tierra, de bajar bien, aunque no nos de respuesta ni resultado. Sencillo, algo indie pero con alma, Hosen nos va despidiendo de este recorrido breve pero intenso por los terrenos de la locura. Al final, el detalle de salida va en sintonía con un álbum que tiene muchísima data entre líneas y entre capas: efectos, chiches, sampleos y grabaciones extrañas.
Dignísimo es un gran trabajo del trío que muestra una madurez compositiva y de producción atípica para una banda novel. Corto, intenso, irreverente y cargado de información. Son canciones que relatan un viaje, y lo ponen en contexto, siempre dentro del rock, como concepto de vida. Si, está todo inventado, pero con los inventos que existen se pueden hacer cosas muy muy locas.
(*) Conductor de Resistiendo con Ideas (Lunes a viernes de 20 a 21 horas)





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