Por Nehuén Gusmerotti*
¿Cuándo salió el disco de camionero? En la fecha oficial figurará el 12 de mayo a la noche, ese día llegó a las plataformas digitales Pruebas de Contacto. Realmente unos varios días antes ya circulaban entre sus fanáticos las “copias piratas” entregadas en sobres de papel madera a quienes habían comprado las primeras entradas para el show del 23 de mayo en Flores. También hubo varios entregados a la prensa en una pre escucha que se realizó en el Centro Cultural Richards en simultáneo con la publicación digital.
Lo que podría ser una casualidad es una marca registrada del Camión. Lo analógico, lo artesanal, lo real. El dúo fue cómplice de estas copias pirata que fueron creadas por “El Tridente Ofensivo”, parte de la mitología que rodea a un grupo que parece un dúo, pero que son muchos más. En cada encuentro aparece la Rueda de Auxilio, este movimiento solidario creado por iniciativa propia de sus seguidores, el Acoplado, rejunte de propuestas y emprendimientos que venden cositas de la banda y que se sumaron a un engranaje que ha crecido a fuerza de autogestión, autenticidad y muchísimo laburo.

En términos técnicos podemos reponer que fue grabado en estudios Coco, Romaphonic y Velozet. Tienen a Dylan Lerner en la producción general y fue masterizado por Brian Lucey (Trabajó con Depeche Mode, The Black Keys y Artick Monkeys entre otros). Este dato no es menor cuando repasemos los sonidos a los que nos va a llevar la escucha.
Pruebas de Contacto es el primer LP de Camionero. Todo Lo Sólido (2023) se había quedado a un minuto y medio de esa marca, con 28 minutos y monedas. Tanto Santiago Luis (baterista) como Juampi Pardo (Viola y voz) sabían que querían un álbum propiamente dicho, a lo vieja escuela. Aceleraron y lograron condensar en una decena de canciones las influencias más importantes que los acompañaron toda su vida, además de una lírica mordaz, melancólicamente porteña y con una clara crítica al presente social de aislamiento tecnológico, caretaje digital y ruptura emocional. Vamos a repasarlo.
El disco recorre principalmente canciones que hablan de tensiones y emociones humanas. Aunque el primero, “Mala Suerte, Varón”, relata una estafa de un embaucador financiero, al mejor estilo Javier Milei (Caso Libra), dicho por los propios protagonistas. Se iba a llamar “Yerba Mate” e iba a estar al final del disco, pero terminó convirtiéndose en un posible hit del álbum. El segundo da nombre al disco y arranca con unas guitarras muy White Stripes, con una melodía muy pegadiza y poguera, pinceladas de rock and roll y el clásico reverb que identifica el sonido del Camión.
En “Amuletos” se acelera en clave de rock and roll, con Santiago Luis marcando el pulso desde la bata a ritmo frenético. Tema rutero, setentero a full. Mención para el trabajo de baterías que cuenta con Joaquin Abdala y Catriel Ciavarella como asistentes. “Robo todo de vos, dejo solo demonios” dice Juampi Pardo en una canción centrada en una relación que no anduvo.
El cuarto tema es “Una Última Oferta”, un tema con vibra ricotera. Oscuro, melancólico, crítico al presente social marketinero al que se reduce toda interacción humana. Guitarras acuosas, un tempo más lento y un homenaje a una de las importantes influencias del dúo. El cierre termina de dejarnos en esa estela redonda con pinceladas que agradarían mucho a Skay Beilinson.
“Botón de Pánico” es full rock alternativo monos del ártico. Guitarras aceleradas, la batería marcando el pulso sutilmente, pero a ritmo veloz. La letra de este track también va encarada a la crítica social, en una onda “Rubia Tarada”, se mete con el caretaje de los personajes “envueltos en plástico” que se auto venden como producto. El indie rock, si tuviera más mugre y sangre sonaría así.
En “Fiebre” el dúo vuelve a bajar las revoluciones. Como si el espíritu de Jack White anduviera cerca, la viola entra con reminiscencias a The Raconteurs. Pardo canta los rumiantes pensamientos de una mente atormentada, mientras tanto se despliegan riffs spinetteanos. Por momentos solemne y enorme, por momento pequeña e íntima. El tema se va apagando con notas suaves y melancólicas.

Le sigue “Busco la Paz”, un rocanrol cuasi pesado, con riffs sabbatheros al mejor estilo Iommi que dan para sacudir algunas pelucas. La amalgama entre la batería de Luis y las violas de Pardo desatan un vendaval que hace dudar que solo sean dos en la banda. Entra “Criaturas Calientes” con un groove particular en la viola y una tremenda batería de Luis. La letra está dedicada a las criaturas de la marginalidad nocturna, con mucha calle y tierra en los pies, o cicatrices. Tiene una esencia muy indie melanco.
En “Catedrales” aterriza toda la influencia que aportó El Mató a la historia del Camión. Una canción reflexiva, triste, introspectiva y larga. Seis minutos en que Pardo desea que alguien vea los intentos que hace por ser mejor, alguien que por algún motivo ya no está. Una melodía dulce y una de las canciones más lindas del disco. “Mi Esqueleto” tiene hasta aires de outro. Casi sin batería, con una entonación atípica y guitarras limpias. También de espíritu introspectivo y catártico, Pardo desnuda el alma para esta última entrega de Prueba de Contacto.
En poco más de 40 minutos el dúo del norte bonaerense condensa influencias, personalidad y contexto. Acá solo plasmamos algunas de las referencias y guiños constantes que nos regala un álbum que en medio de todo ese bagaje habla con la tonalidad del Camión. Da un salto adelante respecto a la ya alta vara que había dejado su anterior disco y se consolida como una de las propuestas más sólidas del presente del rock nacional. Lo estarán presentando los días 22 y 23 de mayo en el Teatro Flores, ya con entradas agotadas para la fecha del 23, otra prueba del gran momento que vive el dúo.
(*) Conductor de Resistiendo con Ideas (Lunes a viernes de 20 a 21 horas)







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