Por Fernando Gómez *
Milei fotografiándose como un idiota en un portaaviones nuclear de Estados Unidos que ingresó al país de manera ilegal, un día después de caminar enajenado en los pasillos del Congreso insultando a periodistas y opositores para respaldar a un tarado devenido en jefe de gabinete que aprovechó su golpe de suerte para robarse hasta la tapita de luz de los despachos y dejar hasta el último dedo marcado. Dos días antes de desarrollarse el Foro de Llao Llao en Bariloche, con los miserables escuchando a la reina de Holanda hablar de la salud de los trabajadores un primero de mayo, a la reunión de los tres poderes del Estado y los distintos rincones de la pretendida grieta política de la democracia liberal sacándose selfies mientras le entregaban al ex movilero, devenido en empresario al servicio de Estados Unidos, Daniel Hadad, un doctorado honoris causa en la Universidad de La Matanza.
Todo esto mientras se instala Peter Thiel en la Argentina. El dueño de Palantir, la empresa que concentra el procesamiento, análisis y moldeo de la totalidad de los datos que recolecta la tecnología que habita el uso cotidiano de cada habitante en Occidente, que se posiciona como el cerebro del tecnofeudalismo como herramienta para superar los límites de la democracia que ya no puede contener la libertad económica del puñado de megamillonarios que se jactan de condicionar los destinos de este lado del mundo. Y que además, está casado con el ex vicepresidente de BlackRock, la financiera que captura acciones en cientos de miles de empresas en todo Occidente y las controla dramáticamente.
Todo en cuestión de días. Y sucediendo ante la más absoluta indiferencia social a los quehaceres nacionales. Una radiografía dramática del estado fallido en el que han convertido a la Argentina, en la que la institucionalidad pública ha dejado de cumplir sus funciones esenciales, la soberanía se ha entregado sin resistencia social y en la que la comunidad va perdiendo su lazo con el destino común que otorga un proyecto nacional.
La era de la boludez
La cara le delata lo pelotudo a Adorni, y la estela delincuencial con la que buscó enriquecerse, pinta lo berreta del personaje. Pero el tarado es el jefe de gabinete de ministros de la República Argentina. El día miércoles llegó al Congreso acompañado de todo el gabinete, aplaudido por cospleyer, adictos, discapacitados intelectuales, asaltantes de lo público, narcotraficantes, usuarios y prestadores de servicios sexuales que se han atornillado como diputados en este golpe de suerte que significa la gestión libertaria.
Y entre todo ese circo de subnormales, Javier Milei. Enajenado, mal aseado, con efectos físicos de los daños neurológicos que lo caracterizan, ingresando a los gritos, insultando y proyectando sus propios límites hacia cualquier ocasional interlocutor que pudiera arrimarse a pesar de movilizar fuerzas de seguridad por doquier para prevenir los miedos que habitan sus atribulados delirios persecutorios.
Todo eso, en la narrativa hegemónica de medios de comunicación y en la circulación noticiosa del algoritmo que domina la vidriera virtual lo llaman “EL GOBIERNO”. Esa masa inclasificable de chorros, inútiles y discapacitados intelectuales, efectivamente, simula gobernar la Argentina. Y hay una buena parte de la sociedad que acepta la naturalización de ello, aún para oponerse.
Jamás, en forma tan nítida, quedó al desnudo que la vida institucional en esta democracia liberal, es un conglomerado de atributos que, en la medida que su función se encuentra en la esfera de intereses de Estados Unidos, dejan en el escritorio cualquier atisbo de autoridad, para ser ejecutores de una política ajena.
El experimento Milei es un paso colosal que se ha dado en evidenciar lo fallido de un Estado al que, vaciado de toda autoridad, además lo han ingresado en una fase de desmantelamiento de las funciones esenciales, y algunas básicas, sin que los propios componenetes de ese Estado hayan logrado resistir eficazmente a ello.
La visita de Adorni al Congreso, el apoyo de Milei y su banda, el simulacro al que se presta la oposición y la ausencia de rechazo social acorde a la dimensión circense de los acontecimientos, evidencian la profundidad del colapso institucional de aquello que algunos siguen intentando en clasificar en República, regida bajo un modelo Democrático.
Algunos piensan que Peter Thiel llegó con su marido a terminar con la democracia. Y quizás haya llegado al velorio de la democracia liberal para intentar vender su reemplazo.

Como en su casa
El 21 de abril, tropas del ejército de los Estados Unidos comenzaron a ingresar a Argentina para realizar ejercicios con las Fuerzas Armadas locales. Permanecerán en el país hasta el 12 de junio y participarán de los ejercicios “Daga Atlántica” y “PASSEX”.
Las tropas estadounidenses estan conformadas por marines, efectivos de la Armada y fuerzas de élite. Los acompañan el portaaviones nuclear USS Nimitz y del destructor “USS Gridley”.
La Constitución señala que solo el Poder Legislativo puede autorizar la entrada de tropas extranjeras al territorio nacional. Pero en esta nueva normalidad, ingresaron autorizados por el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 264/2026 que fue firmado por el presidente Javier Milei el 16 de abril.
El jueves pasado, el embajador yanqui en la Argentina le dio un gusto a Javier Milei, y disfrazado para la ocasión, lo subió junto a la hermana y al canciller, a pasear por la pista del portaaviones nuclear USS Nimitz. Una imagen obscena de colonialismo explícito.
Mientras eso ocurría, el conjunto de los funcionarios ocupados de las áreas mineras del Estado Nacional concurrían como espectadores a la firma de un documento entre la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham Argentina) y la U.S. Chamber of Commerce (es decir, sus jefes en Washington). El acuerdo entre representaciones de extranjeros involucra una agenda de cooperación para la explotación de los minerales críticos.
Allí, celebraron las modificaciones en la ley de glaciares, la reforma laboral y el RIGI, que permiten la subordinación de nuestros bienes estratégicos a los intereses geopolíticos de Estados Unidos, quien jerarquizó los “minerales críticos” poniéndolos bajo la órbita de Marco Rubio que ya le hizo firmar dos documentos para la entrega al canciller Pablo Quirno.
Entre los minerales críticos y la defensa, fueron las charlas que mantuvo el secretario de estado yanqui Thomas DiNanno en su visita a la Argentina la semana pasada, en la que por gestiones de Lamelas le hizo comprometer un plan de inversión en la renovación para la defensa tomando como proveedor a las empresas contratistas del Pentágono en Estados Unidos. A consecuencia de ello, se anunció que se trabaja en un decreto para que un porcentaje del resultado económico de las privatizaciones se destine a la modernización tecnológica y militar de la defensa que, naturalmente, se pertrechará en Estados Unidos.
Lo que un pedo en una jarra duró nomás el auge malvinero del gobierno, que aprovechó un papel de trabajo secundario del Pentágono, para autorizarse un acto de reivindicación soberana que duró hasta el mismo momento en que (tres días después del exabrupto) Trump se fotografiara realizando guturalidades con el Rey Carlos de Inglaterra. “Dos Reyes” bromeó Trump al encuentro de “dos pedófilos”.
La brutal entrega de soberanía nacional se está ejecutando en absoluta ausencia de resistencia social concentrada en defender la Patria de la subordinación geopolítica que se está desarrollando. Absoluta indiferencia en el conjunto de las fuerzas políticas que integran los marcos de representación institucional y profunda indiferencia social a los agravios simbólicos, culturales, sociales y políticos que han llegado a traspasar los límites de otros tiempos de ignominia nacional.

Mi agente, el Doctor
Infobae se presenta como un medio de comunicación en América Latina, pero en realidad esa es apenas la fachada con la que se encubre su principal tarea: promover, romantizar, condicionar, acompañar y disciplinar al funcionamiento político de este país para subordinarlo a los intereses geopolíticos de las corporaciones que controlan Estados Unidos e Israel.
Detrás de la herramienta de presión se encuentran Daniel Hadad, que pasó de movilero a conductor secundario a empresario al servicio de Estados Unidos en poco tiempo, y Mario Montoto, el actual vendedor de armas al servicio del Estado de Israel.
Ambos estuvieron en la localidad de La Matanza hace unos pocos días atrás, para disfrutar de la entrega del doctorado honoris causa a Daniel Hadad. El propio Infobae se encargó de tomar 150 fotos y realizar una galería que se encuentra publicada en su sitio. Es difícil describir el volumen de representación política, judicial, económica, periodistica e institucional de este país que trabaja al servicio de Estados Unidos y orbita sobre la esfera de influencia de Infobae como naturalizador de la servidumbre nacional.
Diputados oficialistas, ministros de la provincia de Buenos Aires, funcionarios judiciales y dirigentes kirchneristas fotografiandose juntos sonrientes en un evento sin otra razón que arrastrarlos para mostrar prepotencia de trabajo al tanque de operaciones que conduce Daniel Hadad y Mario Montoto.
Recorrer las fotos, encontrar a jueces, fiscales, empresarios, dirigentes oficialistas, dirigentes opositores, y personajes secundarios de la vida institucional del país, intentando obtener rédito de su pertenencia al promotor de la política norteamericana e israelí en nuestro país, es un diagnóstico demasiado brutal de la ineficacia de la que se nutre la democracia liberal a la que le siguen colocando un respirador a ver si todavía sigue garantizando conchabos y negocios para aquellos que limitan la acción política a coleccionar fotografías con agentes al servicio del extranjero.
El final es en donde partir
El Estado es un cáscara vacía, la política nacional se encuentra subordinada a las pretensiones geopolíticas de Estados Unidos, la economía nacional a disposición de corporaciones extranjeras y la vida de los Argentinos sumergida en la miseria. Nadie cree en un Estado que no puede aportar ninguna respuesta útil y de hecho, nuestro pueblo anda cansado de esperar lo que nunca llega y dejó de depositar toda esperanza en los quehaceres políticos del país.
Por eso, en alguna medida, el problema más profundo no es institucional ni económico: es en el plano de la moral de una sociedad herida. La Argentina ha perdido el sentido de comunidad. “Un Estado solo tiene razón de ser cuando organiza la vida en común hacia un horizonte de justicia y de bien común. Cuando ese sentido desaparece, lo que queda es una máscara hueca. La Argentina se ha transformado en un archipiélago de intereses individuales sin rumbo, donde la trascendencia y el ideal colectivo han sido reemplazados por un individualismo feroz y un conformismo degradante.”
En ese vacío, también, es donde aprovecha la clase política a buscar alternativizar entre modelos más o menos crueles que se limiten a administrar la colonia.
Salir de esta ciénaga es tarea de revolucionarios. Proponerse lo necesario, más allá de lo posible. Es urgente refundar nuestra Patria, reconstruir su moral, su comunidad, su destino común y su horizonte de dignidad, grandeza y felicidad colectiva.
En mayo, mes de revoluciones, es un tiempo para pensar la Patria que seguimos soñando.
(*) Editor de InfoNativa. Vicepresidente de la Federación de Diarios y Comunicadores de la República Argentina (FADICCRA). Ex Director de la Revista Oveja Negra. Militante peronista. Abogado.











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