Por Lucas Molinari
Andan de festejo y envalentonados. Nos han invadido y aún la resistencia patriótica no se estructura.
Alejandro Díaz, CEO de AmCham (Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina), planteó: “El Gobierno podría avanzar en la modificación de algunos proyectos que permitirían acelerar la llegada de inversiones” y puso la agenda: “Presupuesto 2026, las reformas tributaria, laboral y del Código Penal, la modificación de la Ley de Glaciares —clave para destrabar desembolsos en minería— y el tratamiento del proyecto de Incentivo Fiscal, que busca alentar a los contribuyentes a ingresar sus dólares al sistema financiero”.
“Si eso ocurre, se termina el problema del dólar en la Argentina”, sentenció.
Ellos refuerzan nuestra dependencia. El “Nosotros” está difuso aún. Existe en nuestra historia pero está fragmentado en el presente. La crisis de representación, que va más allá de la política profesional, juega a favor de los intereses foráneos.
El gobierno antiargentino de Milei firmó un pacto de coloniaje con Estados Unidos. Para la potencia (en declive) del Norte se trató del mismo texto que selló con Ecuador, Guatemala y El Salvador. La diferencia es que Argentina, todavía, tiene industria.
Desde la Provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, ministro de gobierno, criticó el acuerdo: “EE.UU. exige la liberalización de sectores que representan cerca del 70% de lo que exporta a la Argentina: medicamentos, químicos, maquinaria, tecnología, dispositivos médicos, vehículos y productos agrícolas. Es prácticamente todo su comercio estratégico hacia nuestro país. Lo que ofrece a cambio es notablemente más impreciso: apertura para “ciertos recursos naturales indisponibles” y “ciertos insumos farmacéuticos no patentados”. El texto no identifica qué bienes son, qué volúmenes alcanzan ni qué criterios definen esa categoría. Argentina exporta a EE.UU. petróleo, gas, oro, aluminio, productos agrícolas y diversas manufacturas. ¿Cuáles de ellos serían considerados “recursos naturales indisponibles”? ¿Incluye combustibles? ¿Incluye minerales estratégicos? No hay una sola respuesta en el documento”.
Alicia Castro, ex embajadora argentina en Venezuela y Gran Bretaña, explicó: “Es un contrato de adhesión porque no hay un acuerdo de contrapartes, no hay un acceso recíproco al mercado” y definió: “Es la entrega completa y total de nuestra soberanía”.
Las entidades patronales festejaron y fueron muy moderadas en plantear sus dudas por la “letra chica“.
La Sociedad Rural expresó en un comunicado: “Hasta el momento hemos observado que hay acceso de productos de Estados Unidos a nuestro mercado, entre ellos los relacionados a la carne vacuna, aviar y porcina, por otro lado, se aguardan detalles de la reducción de aranceles para carne, y también de la revisión de normas internacionales laborales y ambientales. Ante los anuncios, reiteramos que es necesario que el Gobierno Nacional avance sobre las reformas laboral e impositiva ya que la producción local requiere de una mayor competitividad y comercializar nuestros productos de igual manera que nuestros competidores”.
En línea con la AmCham, la Sociedad Rural que viene perdiendo con este modelo se acomoda para ser furgón de cola.
Si la “burguesía nacional” a la que apostó el peronismo (en el siglo XX y XXI) siempre traicionó o resultó inexistente, en esta coyuntura no encontramos actores de peso que, aunque sea por conveniencia, critiquen el modelo de saqueo que lleva adelante este gobierno.
La Unión Industrial Argentina planteó: “Este acuerdo permitirá a la Argentina promover su desarrollo industrial integrándose al concierto de países occidentales que respetan las reglas del comercio internacional”. A la vez, celebraron diferenciarse de “las acciones distorsivas que generan las empresas estatales y las subvenciones industriales presentes en países con economías de no mercado”.
Los laboratorios agrupados en la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA), señalaron: “Estamos a favor de un acuerdo comercial que promueva el comercio y la inversión, en términos de reciprocidad en materia de regulación sanitaria de productos farmacéuticos, y que fije las bases de una mayor competencia, acceso a medicamentos y una propiedad intelectual balanceada”.
Horas antes que la Casa Blanca diera a conocer el Acuerdo, en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, terminaba la Conferencia Anual de la UIA.
Paolo Rocca se hizo presente, algo inusual. Antes de las elecciones se lo vio en una foto impostada, sentado en un aula de la facultad de Ingeniería de la UBA (en una clara crítica al gobierno). Esta semana volvió a pedir por una “política industrial” que definió así: “Entender en qué cadena de valor hay que apoyar y en qué cadena de valor aceptamos de hecho un rol distinto”.
“Hago un ejemplo”, continuó en su tono cocoliche: “el año pasado importamos 5 mil lavarropas por mes, en los nueve meses de 2025 el nivel de importación mensual es de 87.000. Heladeras, de 10.000 a 80.000”.

La caída en el consumo es acompañada por una apertura importadora que impacta de lleno en la industria. Luis Campos, de la CTA Autónoma, comentó esta semana en base a los datos oficiales: “El retroceso del empleo en el sector privado comenzó unos meses antes del cambio de gobierno. Contra agosto de 2023 estamos hablando de 177.648 trabajadores menos. Los niveles actuales están por debajo de los de 2015. En los últimos meses la destrucción de puestos de trabajo en el sector privado es liderada por la industria manufacturera, que hace dos años entró en una dinámica de retracción constante. Dentro del sector solo se salva la producción de alimentos y bebidas”.
Paolo Rocca, Magnetto de Clarín y Pagani de Arcor, tienen el control de la mesa chica de la UIA. Las Pymes que trabajar para estas corporaciones dependen de esa representación.
De las palabras de Rocca se desprende que no van a dar pelea por industrias como la textil, gráfica o curtidora. Pero sí por los sectores que puedan crecer en este modelo que tiende a profundizarse.
Para dar cuenta del proceso de reseteo del entramado industrial argentino, esta semana, el periodista Jairo Straccia, informó que cerca del aeropuerto de Sauce Viejo, en Santa Fe, una empresa de alimentos, Vidalag, decidió montar un centro de almacenamiento de productos para supermercados. La novedad es que importaron de China todo para armar un galpón completo en cinco contenedores: “hasta los tornillos llegaron al país” y hoy se están ensamblando, con un costo final que resultó mucho más bajo que hacerlo con proveedores locales.
Esto es lo que busca frenar Techint, porque no pueden competir.
Lo dijo uno de los voceros del Grupo: Martín Berardi, CEO de Ternium Argentina, en el Alacero Summit 2025: “Tenemos tres impuestos que no tiene nadie: Ingresos Brutos, cheque y tasas municipales, que se agregan en cada etapa de valor. Eso hace que tengamos una carga impositiva mayor que cualquier otro competidor de América Latina. Imaginate contra China, que tiene subsidios de todo tipo”
Por ahora, el acuerdo con los yanquis no le exige al Experimento Milei la suba de aranceles para productos chinos. La UIA apuesta a sentarse en la mesa donde se toman las decisiones económicas que hoy está hegemonizada por los bancos extranjeros como el JP Morgan que responden a fondos financieros como Blackrock.
Del Acuerdo con los yanquis la CGT no dijo nada. Mañana lunes se reunirá la “Mesa Chica” en UPCN para discutir qué hacer frente a la reforma laboral que se viene.
En la Conferencia Anual de la UIA hubo una charla informal entre los nuevos triunviros (Sola, Arguello, Jerónimo) y Diego Santilli, a cargo del ministerio del Interior. Infobae publicó: “El flamante funcionario incluso les aseguró que el proyecto no contendrá lo que afirman algunas versiones que causan mucha preocupación en el sindicalismo”.
También, circula por diferentes medios que el gobierno va a convocar a la CGT a la Casa Rosada antes del recambio legislativo. Por ahora los cegetistas exigen una mesa de diálogo.
Gerardo Martínez declaró “La pretendida Reforma Laboral que impulsa el Gobierno Nacional como solución a todos los males que acumula nuestro país en materia económica no es más que la ratificación del Decreto 70/23 en su capítulo laboral, decisión inconsulta y que fuera oportunamente rechazada por la CGT y judicializado con éxito por nuestra central sindical”.
Por su parte, Cristian Jerónimo expresó: “Estamos dispuestos no a negociar sino a sentarnos en una mesa. Negociar sería hoy ir ciegamente a discutir algo que están proponiendo ellos. Nosotros también tenemos propuestas”. El dirigente planteó que la agenda de la central debe discutir el cepo salarial (techo a las paritarias) y el ajuste a los jubilados.
Las dos CTA sí sacaron un comunicado de repudio al Acuerdo con los gringos: “Denunciamos el carácter profundamente nocivo de este “acuerdo marco” y exigimos que su tratamiento pase por el Congreso Nacional con participación activa de organizaciones sindicales, PYMES, universidades y movimientos sociales mediante audiencias públicas. Rechazamos que se avance sin un debate que evalúe sus impactos sobre la producción, el empleo y la soberanía regional, y alertamos que cualquier acuerdo comercial o de inversión que no ponga en el centro el desarrollo productivo nacional, los derechos laborales y ambientales, termina sacrificando al país en beneficio de inversiones extranjeras y de una apertura indiscriminada”.
¿Cómo oponerse a esta sobrecolonización de la Argentina? Arturo Jauretche dejó una reflexión que le responde a quienes proponen esperar al próximo turno electoral: “La cosa es sencilla. Se nos quiere hacer pasar por democracia el mantenimiento del parlamento, la justicia, las instituciones, en una palabra lo formal que el régimen maneja. Para nosotros, democracia es el gobierno del pueblo con o sin parlamento, con o sin jueces: si el pueblo no gobierna, las instituciones no son más que alcahuetas de la entrega”.
CONTRA EL MODELO SINDICAL ARGENTINO
“En Argentina hay 6 millones de trabajadores formales, 9 millones informales y habrá sindicalizados 2 millones, ¿eso quiere decir que la CGT representa al 15% de la fuerza laboral?”, se preguntan desde el diario La Nación.
Le están midiendo el aceite a una central obrera que está debilitada pero puede ponerse en acción para resistir el embate que se prepara.
Están potenciando un sentido común anti-sindical desde estas usinas de la antipatria, que tiene eco en medios progresistas y en dirigencia profesional que prioriza la lucha facciosa.
Ellos prometen ir a fondo.
Después de las elecciones parlamentarias el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, estuvo en España y habló en la Confederación Española de Organizaciones Empresariales. Allí dijo que el gobierno busca “desarticular la estructura de los gremios” mediante una reforma laboral que priorice los convenios por empresa por encima de los acuerdos sectoriales. Planteó que la prioridad del Gobierno es la “federalización de las negociaciones colectivas”, es decir, permitir que cada empresa y región acuerden sus condiciones laborales de forma independiente. “Este es el punto central de lo que tenemos que cambiar. Las condiciones de trabajo deben pautarse en cada lugar“. Criticó el modelo de negociación laboral en Argentina que calificó de “centralizado y obsoleto” y expresó: “Cuando el convenio por empresa prevalece sobre el convenio sindical nacional, se desarticula toda la estructura gremial. El orden de prelación cambia el poder. Por eso, vamos a tener que bailar si queremos hacer esto”.
Por su parte, Diego Santilli, ministro de Interior, viajó a Neuquén para reunirse con el gobernador Rolando Figueroa. “Acá se hizo una reforma muy importante y Vaca Muerta creció. Me tocó trabajar en la modernización laboral del convenio colectivo petrolero con Pereyra, y eso le permitió expandirse y multiplicar la cantidad de trabajadores en un segmento donde la inversión vino, y se desarrolló. Ese es el camino, hacia ahí apunta la modernización laboral. A no alterar los derechos de los que están, pero darle derechos a los que están afuera. Son más los que están afuera que los que están adentro, son más los informales que los formales“.
El abogado laboralista Luis Roa, explicó para esta edición, sobre el convenio “Vaca Muerta” acordado en el macrismo: “Es un convenio flexible y a la baja. Pero demuestra que el único camino de la flexibilidad no es modificar la Ley, sino que puede venir por el lado de la negociación colectiva”.
Por nuestra parte, recomendamos repasar el Panorama sindical del 25 de septiembre de 2022. En el apartado “Me matan si trabajo…” van a encontrar el testimonio del obrero petrolero de Cutral Co Robert Yáñez: “Lo cierto es que, desde el boom de Vaca Muerta, la flexibilización laboral y las mínimas condiciones de seguridad para no perjudicar las ganancias de las empresas han hecho que los accidentes aumenten”.
Todo sigue igual o peor. Con la característica que las direcciones sindicales parecen ser parte del problema (del negocio) y no al sentido colectivo que dio origen a las organizaciones gremiales.

YOFRA, FURLÁN, AGUIAR
El miércoles pasado se realizó el Congreso Anual de la Federación de Aceiteros y Desmotadores de algodón. El cierre tuvo al anfitrión, Daniel Yofra, Rodolfo Aguiar de ATE, Abel Furlán de UOM y María Fernanda Boriotti de Fesprosa.
“Nosotros, los aceiteros y los desmotadores, vamos a ir a la huelga cuando este gobierno quiera avanzar contra los derechos laborales. Esto no es una arenga. Tenemos empatía y solidaridad con el resto de la clase. Y, por eso, tenemos que ir a todos los lugares donde haya conflicto para estar presentes y decirles que estamos con ellos”, señaló Yofra.
Aceiteros logró, días atrás, cerrar una paritaria y llevar el salario inicial a 2.344.000 pesos desde el 1° de enero de 2026 para la categoría inicial
El planteo central de Yofra estuvo en la urgencia de tener un “programa del movimiento obrero para discutir en las bases”. Como cada vez que le toca hablar, reivindica la huelga como herramienta de lucha. En su discurso recordó que empezó como delegado: “Yo entré en el año ´92 en Dreyfus y ganaba un sueldo de pobreza”.
Por su parte, Abel Furlán, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica habló del enorme endeudamiento externo del país. Que el movimiento sindical debe debatirlo y plantar postura antes que sea tarde. Se refirió a la disputa que se viene por los recursos naturales y la urgencia de formar políticamente a los cuadros intermedios de los sindicatos. Aquí un fragmento de su intervención:
“Algunos dirigentes nuestro piensan claramente que la lucha y el paro ya no es una herramienta, que hay que tecnificarse, que hay que pensar otra manera de llevar adelante la lucha. Yo valoro mucho lo de Daniel porque siempre lo dice. Y yo me identifico mucho con él. Claramente que el paro es herramienta más contundente que tenemos los trabajadores para hacerle daño, para acumular poder y sentarnos a discutir en igualdad de condiciones. No hay otra herramienta. Mejor dicho, hay otra herramienta. Creo que es la que tenemos que trabajar y profundizar por estos días. Que tiene que ver con hacer tomar conciencia a nuestra sociedad y nuestros trabajadores, los que nosotros pretendemos representar, comprendan qué significa la política como herramienta de transformación. Porque si no, vamos a estar hablando para alguien que no nos entiende lo que queremos decir. Vamos a estar hablando para una sociedad que no comprende qué es lo que está en disputa. Y lo que está en disputa es nuestra dignidad, es nuestra felicidad como pueblo, como trabajadores. Y esto es lo que está faltando. Hablarle a los trabajadores y de cara a la sociedad (…) Porque si no, no vamos a poder transformar nada de lo que nos duele de hoy. Y creo que hay una oportunidad. Hay una oportunidad para que el movimiento obrero ocupe un rol central en la difusión de una agenda, de un programa”.
Luego, Furlán, recordó a Bernardo Neustadt en los ´90 que “nos hizo creer que la marcha peronista estaba mal escrita, que no era combatir la capital” y afirmó: “Sí, es combatir la capital, claramente que el que nos quiere someter, el que no quiere que los trabajadores, que somos los que generamos la riqueza, tengamos una vida digna. No hay otro lugar para estar parado con un gobierno que representa el poder real, si no es en la vereda de la oposición”.
Tanto Yofra como Furlán se refirieron a la nueva conducción de la CGT, esperando que haya oposición a las reformas que impulsa el gobierno. Plantearon darle tiempo, a la vez que afirmaron que pase lo que pase, hay que dar pelea.
Rodolfo Aguiar, desde la CTA reivindicó ser el primer gremio que sale a hacer un paro contra la reforma laboral. Será el 19 de noviembre con movilización frente a la Secretaría de Trabajo. “Los trabajadores no tenemos que esperar a conocer ninguna letra chica para saber que nos quieren joder. No podemos esperar hasta el recambio parlamentario. Tenemos que empezar a enfrentar ya en la calle a esta reforma”, planteó Rodolfo Aguiar en Radio Gráfica.
Por ahora, son voces aisladas las que proponen dar pelea en la calle. Pero parece haber voluntad para construir un frente que convoca a movilizar cuando el Congreso trate el paquete de leyes que vienen anunciando desde el extranjero.

EXTRACTIVIMOS Y FUGA
El economista Horacio Rovelli explica el proceso de saqueo que sufrimos: “El ajuste fiscal, económico y social hace que los trabajadores y los pequeños y medianos empresarios ligados al mercado interno, pierden participación en el ingreso. Participación que se apropian las grandes corporaciones locales y extranjeras, que operan en el país al aumentar los precios de sus productos y servicios, y con los pesos compran dólares baratos y lo sacan del circuito económico argentino. La transferencia de ingresos es de los asalariados y los productores y comerciantes ligados a los bienes y servicios que consumen los trabajadores, a favor de los grandes grupos locales y extranjeros que operan en el país, que, a su vez, mayoritariamente transfieren parte del capital al centro financiero de Manhattan. Con esos dólares, después de la devaluación (que se hará tarde o temprano), van a comprar por la mitad lo que vale el doble. La inversión es fundamentalmente extractiva, sin importarle el daño ambiental y el grado de contaminación del aire, del agua, y de la tierra porque es lo que más renta le genera. La contaminación es fruto de la fuga de capitales del país, que retoma como crédito y financiación del extractivismo imperante“.
YAPA. “HAY QUE DECIR QUÉ HACER”
El Foro de Economía y Trabajo viene sacando documentos que pueden leer en nuestro portal. El último tiene un titulo que parece gritarle en la cara a la dirigencia profesional: “No basta con oponerse, hay que decir qué hacer”
No es casualidad que algunos de sus integrantes sean entrevistados en Radio Gráfica. Se trata de difundir el pensamiento argentino, las ideas pensadas desde nuestro suelo para defender la Patria.
Tampoco es casualidad que los operadores a sueldo de las Corporaciones no sean fuente de nuestro medio. Al contrario, se los caracteriza para desnudar qué intereses defienden. Como hizo esta semana Juan Valerdi en referencia a un muchacho que dice hablar en nombre del campo nacional.














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