Mauro Sbarbati, integrante de la Asociación Civil Basta De Demoler, refirió sobre una problemática de larga data: la demolición del Patrimonio Arquitectónico en la Ciudad de Buenos Aires. “Es tan compleja como la tala de los bosques y el secado de los humedales. Tiene causas distintas y hay una legislación que debería proteger. Esto es lo que está poniendo en alerta a todos”, explicó.
El referente de la ONG Basta De Demoler dialogó con Radio Gráfica y puntualizó sobre las distintas aristas de repercusión de este problema. “Hay una ley que dice que todos los edificios anteriores a 1941 deberían estar preventivamente protegidos. Se mandó a realizar un catálogo grande, el cual se está armando. Pero solamente contempla el 13% de todo lo que podría ser protegido. Se supone que hay 140 mil edificios anteriores al año 1941, pero solo han elegido proteger el 10% que son 18 mil edificios, de los cuales fueron a ser tratados en la Legislatura Porteña y muchos de los proyectos de ley para su protección se cayeron o perdieron estado parlamentario”, evidenció.
“Nosotros lo que decimos es que claramente la Ciudad tiene que crecer, tiene que seguir habiendo construcción. Lo que conocemos como los paradigmas de la ciudad y la arquitectura moderna del principio del Siglo XX ya no existe más, no tiene sentido que vivamos densamente en el centro la de Ciudad. Además, desde la mitad del Siglo XX, la Ciudad de Buenos Aires tiene la misma cantidad de habitantes, pero el déficit habitacional ha empeorado significativamente, nunca hubo tanta gente en la calle, nunca hubo tantas propiedades vacías, nunca hubo tan demolición de patrimonio, nunca hubo tantos accidentados y muertos en obras de construcción”.
Las demoliciones del Patrimonio Arquitectónico cada vez son más frecuentes, y empieza a pasar en barrios periféricos de la Ciudad de Buenos Aires, como Villa Ortúzar, Recoleta, en Caballito, Colegiales y Palermo. “Lamentablemente, se practica el unitarismo urbano y siempre se construye prácticamente en los mismos barrios”, expresó Sbarbati.
Frente a esta situación, el integrante de Basta de Demoler, planteó que hay que “hacer un catálogo definitivo, para que todos estemos de acuerdo: qué lugares se pueden demoler y qué lugares se van a proteger. Y a partir de esto hay un montón de herramientas que destacan en el propio Código de Planeamiento Urbano, en la Constitución de la Ciudad, en el Plano Urbano Ambiental y la Ley de Comuna que permiten que los propietarios se los ayude cuando tienen el bien catalogado”.
Hace 15 años Basta de Demoler viene “pidiendo una política para que se pueda reciclar, para que el propietario tenga créditos blandos y pueda reciclar su patrimonio para la vivienda social, como se hizo en el barrio antiguo de Montevideo. Estos planes no son tan diferentes a los planes para reconvertir las oficinas del centro porteño que ahora han aparecido mágicamente. Lo que pasa es que los dueños de las oficinas son otros dueños y los dueños del patrimonio de proximidad son los propios vecinos, que al fin y al cabo aunque vendan su propiedad para construir una torre no necesariamente son los más beneficiados por este negocio”.
En el año 1991 se sancionó la Ley 23.905 que establece un pequeño impuesto a los que compran y venden dentro de la Capital Federal, que se destina a un fondo de recuperación de edificios catalogados o protegidos. Sobre esto Sbarbati señaló: “Nunca se reglamentó, entonces ya hemos perdido la cuenta entre inflación y cambios de Gobierno de cuánto podría tener ese fondo y cuántas cosas se podrían haber hecho con toda esa plata”.
En el 2007 uno de los teatros que se logró salvar fue El Picadero, ubicado entre Corrientes y Callao, resistencia durante la dictadura militar con un ciclo de teatro llamado Teatro Abierto. “Lo iban a comprar para hacer una torre y finalmente se llegó a un acuerdo entre Basta de Demoler, que fue a la justicia, al Estado y al propietario”, detalló Sbarbati. Y añadió: “Al final la constructora pudo hacer metros cuadrados, entonces arreglaron el teatro, pudieron construir los pisos al lado y fue una situación en la que todos ganaron, el Estado, los vecinos y el propietario que no perdió su inversión”.
Hay un caso en el casco histórico, “era una compañía de teléfono que tiene toda la cáscara de ladrillo afuera. Se rompió el edificio patrimonial, pero las oficinas de hoy hubiesen podido entrar ahí, no hacía falta edificio nuevo. Fíjense que poca vida útil ha tenido esta torre porque el centro quedó vacío en muy pocos años”. Al respecto, además, el referente de la ONG agregó que “construir eso ambientalmente es contaminante. Hay que aprovechar lo que existe, es más sostenible ambientalmente y socialmente”.
Basta de Demoler realizó el pasado 30 de agosto una movilización con ONGs de otros barrios que presentaban el mismo problema. “Lo que estamos pidiendo a los legisladores de la oposición es que hagan una auditoría o que se pongan a revisar”, dijo. En muchos de los barrios con viviendas de 3 o 4 pisos empiezan a aparecer edificios de 7 o de 12 pisos, incluso torres. “Eso es algo totalmente fuera de contexto”, remarcó Sbarbati.
“Todos los vecinos están yendo, cada uno, a hacer sus reclamos a la Legislatura. Creemos que hay que revisar fuertemente el Código de Planeamiento Urbano, sobre todo en medio de este déficit habitacional, con estos precios por metro cuadrado que son inasequibles y con tanta gente en la calle”, subrayó.
Definitivamente la demolición del Patrimonio Arquitectónico es un proceso lento y paulatino, “porque las cosas van desapareciendo de a meses y uno no se termina de dar cuenta”, refirió también el integrante de Basta de Demoler.
También aseveró que “hay una idea de progreso mal entendida, porque no significa que no se necesite construir o renovar las cosas, pero todos los lotes de la Ciudad no pueden tener 7 pisos en calles comunes y 12 pisos en las avenidas”.
Finalmente, indicó que “hay un poco más de conciencia después de la pandemia y gracias también a las redes sociales la gente sale a tomar fotos, hay otra mirada sobre la situación”.
- Entrevista realizada por Vivian Elem y Carlos Aira en Sumemos (domingos de 13 a 14 hs, por Radio Gráfica)
- Redacción Lucía Izaguirre










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