En estos tiempos, una opinión epidemiológica vale más que mil webinares. Un análisis de la curva, meseta y pico de la pandemia. Vacuna, plasma y el futuro. ¿Que nos espera? ¿Cómo entender lo que nos está pasando? Una reflexión: el pico de contagios de COVID 19 lo proponemos nosotros como sociedad.
Por Gabriela Piovano (*)
Cuando más tiempo pasa de cuarentena, más preocupación existe en la sociedad. El bombardeo mediático propone el final de la cuarentena. ¿Que significa poner fin a la cuarentena iniciada a mediados de marzo?
Es bueno recordar la curva de contagios en nuestro país. El primer caso se detectó el 3 de marzo pasado. Haciendo un conteo de 10 días, el 13 de marzo teníamos 34 casos; por ende, 33 personas se contagiaron COVID 19. El 23 de marzo hubo 301 casos reportados; 267 nuevas infecciones. Para el 4 de abril, el número ascendió a 1451 infectados; 1150 nuevos casos en una semana.
Ahí comenzó el sentido de la cuarentena. La necesidad de una pronta meseta. Para el 14 de abril, Argentina tenía 2443 casos; o sea, 992 nuevos infectados. El 24 de abril hubo 3607 casos con 1164 nuevos casos. El 1 de mayo, se reportaron 4887 casos con 1280 nuevos contagiados. Un número similar a la semana anterior. Pareciamos mantener la meseta pero el 8 de mayo teníamos 7.134 casos y 2247 nuevos infectados. El 15 de mayo, 12.076 casos y 4.942 contagiados. Se duplicaron los casos en sólo 10 dias. Para el 2 de junio, en Argentina hubo 18.317 casos de COVID-19. En esa semana se sumaron 6.241 casos.
Nuestra curva comenzó a subir en forma de pico. Algo que los infectólogos temíamos y queremos evitar. Por eso es importante reforzar la cuarentena. Cuando la gente cree estar bien se expone y se arriesga. Eso tiene consecuencias. El ejemplo emblemático es el brote de Necochea. ¿Que pasó allí? Alguien que concurrió a un centro de salud. Debió quedar en cuarentena obligatoria. Pero no fue así y estuvo en contacto con otra gente y a su vez con sus hijos, que comenzaron a tener síntomas. Uno de esos jóvenes concurrió a un baby shower. A su vez, una de las personas que concurrió a ese baby shower fue a trabajar a un geriátrico. El resultado lo conocemos.
¿Que destino nos espera? En parte, que la mayoría de la población esté infectada. Si con una cuarentena estricta sumamos 6.000 casos en diez dias, si liberamos la cuarentena – y por las conductas de algunos ciudadanos, que no son la mayoría – estaría en situación de colapso el sistema de salud y tendríamos que contar muertos como en otros paises.
Según la Sociedad Argentina de Infectología, en 2019 fallecieron 32.000 personas relacionadas con gripes y neumonías varias. La responsabilidad del gobierno macrista fue importante: degradó el ministerio en agencia, carecer de políticas públicas, la falta de vacunas y no proteger a la situación en riesgo. Quienes trabajamos en hospitales vimos al sistema de salud sobreocupado por la problemática de las gripes. Se pudo salir del brote de H1N1 y hoy podemos decir que la mortalidad de la gripe es baja en relacion con el COVID-19.
Las estadísticas señalan que la mortalidad del virus de la gripe ronda el 0,5%. A pesar de la baja mortalidad produce miles de muertos al estar muy extendido. Cuando en marzo comenzó la epidemia parecía una gripe más. Hoy podemos afirmar que la mortalidad del COVID-19 es del 5%. Si levantamos la cuarentena, gran parte de los 45 millones de argentinos estarían contagiados. Con una mortalidad del 5% estaríamos hablando de una tragedia.
Los infectólogos pensamos que se deben tomar cartas en los brotes que están sucediendo. Epicentro en geriátricos, barrios populares y cárceles. ¿Cual es nuestro destino? Ir detrás de estos brotes, tomar el control y evitar que las personas queden sin atención. A su vez, lograr que la comunidad – en base a ejemplos negativos – entienda que tiene que seguir tomando distancia social, guardarse en sus casas, concurrir a los lugares justos y necesarios y no moverse si tiene fiebre. En los lugares donde la circulación del virus es muy baja se caminará hacia una etapa de control amesetado. Pero en todos los casos, esperar que llegue la vacuna o el estudio de plasma de personas convalecientes, que nos servirá para los casos más graves.
Pero si la vacuna no llega y nosotros llegamos a sostener la cuarentena, hasta podriamos aspirar a eliminar esta circulación del virus y haber aprendido mucho. En esta época del año comenzarán a circular los virus de siempre. Gracias a la cuarentena, esos virus circularán menos y no sumarán más muertes a las que está sumando el COVID-19.
Una reflexión final: no es necesario buscar el pico de infectados: nosotros, como sociedad, hacemos el pico. Ese pico lo tenemos que proponer nosotros cuidándonos para amesetar y bajar la cantidad de infectados. Al COVID-19 lo derrotamos con responsabilidad.
(*) Médica infectóloga. Conductura de Por las Dudas, Escuchá (Martes, de 22 a 00hs).













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