Es miércoles falleció un niño de un año y cuatro meses en una comunidad wichi de Salta. Mientras las coberturas mediáticas están monopolizadas por la pandemia de coronavirus, allí continúan los problemas estructurales del país y sus consecuencias en la salud. La pesada herencia que han dejado los gobierno liberales en la Argentina.
Por Gabriel Fernández *
La Subsecretaría de Medicina Social del Ministerio de Salud de Salta, informó que en la madrugada del miércoles falleció un niño de un año y cuatro meses. La investigación de Panorama Federal de Radio Gráfica sobre el mismo territorio, se evidencia certera.
Con esta muerte suman 12 desde que algunos medios tomaron conocimiento. Sin embargo, las informaciones que llegaron desde el Ministerio de Salud a la fiscalía penal de Tartagal, es que solo en enero fallecieron 13 niños de hasta 5 años en los departamentos San Martín y Rivadavia.
En el caso del niño de ayer, falleció en su domicilio de la comunidad wichi Vertiente Chica, en la jurisdicción del municipio de Santa Victoria Este (departamento Rivadavia). La confirmación del fallecimiento requirió que una comitiva del Hospital fuera hasta la comunidad. El deceso fue comunicado por el padre del niño al Hospital a la una horas del miércoles.
Según el relato de la familia (que con el nene que falleció, tenía seis hijos), la criatura empezó con diarrea y vómito y luego se desvaneció. Esta muerte se dio el día después de la de un niño de un año y seis meses, también wichí, que falleció en el Hospital de Santa Victoria Este tras presentar fiebre y estado convulsivo.
Seguimos con el Sepan Disculpar. Hemos padecido las ofensas de varios indignados ante nuestra decisión de informar sobre el conjunto de los problemas; algunos se desactivaron, ofendidos por no escucharnos decir que el coronavirus es el único drama de salud entre nuestra gente. Pero no es el único.
La paranoia mediática que enfoca la necesidad de cuidado y atención sobre una sola enfermedad puede derivar en la indiferencia ante situaciones de fondo que muestran su matriz en las dificultades económico sociales. La desnutrición es uno de ellos.
“La paranoia mediática que enfoca la necesidad de cuidado y atención sobre una sola enfermedad puede derivar en la indiferencia ante situaciones de fondo que muestran su matriz en las dificultades económico sociales”.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), al 24/03/20, había en el mundo 400 mil personas contagiadas por COVID-19, y cerca de 18 mil fallecidos debido a esta epidemia. Son 100 mil los recuperados.
Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), al día mueren por desnutrición 8,500 niños menores de cinco años en el mundo. En 2017 murieron 6,3 millones de niños menores de quince años por esta u otras causas. Cada 5 segundos muere un niño en el mundo por desnutrición.
No forzamos los datos: son registros oficiales. Sólo para dar cuenta de otro indicador certificado, hemos dado a conocer que en la Argentina hay 30 mil casos de neumonía al año (2500 por mes y 80 por día). Más todas las enfermedades, circunstanciales y crónicas, que el sistema de salud debe atender.
Las secuelas del régimen dictatorial y de las administraciones liberales de los años 90, resultaron sintetizadas y potenciadas por el macrismo, que desmanteló una parte del esquema sanitario. El hundimiento económico de nuestros sectores populares resultó transparente y de ese modo se relanzaron los problemas.
Ahora hay que resolver todo. Y elevar plegarias, no tanto para que deje de avanzar el coronavirus, sino para que una parte importante de los argentinos no vuelva a colocar dirigentes empresariales privados al frente del Estado.
“Ahora hay que resolver todo. Y elevar plegarias, no tanto para que deje de avanzar el coronavirus, sino para que una parte importante de los argentinos no vuelva a colocar dirigentes empresariales privados al frente del Estado”.
Es preciso señalarlo porque se observa cómo buenos ciudadanos que cumplen las instrucciones gubernamentales sobre el coronavirus, siguen lanzando diatribas contra “los planeros”, criticando los incrementos en las asignaciones y denostando las exigencias de sindicatos, pymes y cooperativas para resguardar el aparato productivo nacional.
Estas líneas no implican desoír las convocatorias oficiales a la cuarentena ni a los cuidados concretos que resulta preciso adoptar. El planteo involucra el coronavirus, de evidente rápida difusión, sin olvidar que una enorme región social ni siquiera se enteró de su llegada: todavía está afrontando las secuelas de la herencia.
Bien pesada, por cierto.
Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal











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