Por Nehuén Gusmerotti*
Noche de jueves en la ciudad, el clima da una tregua y anticipa la primavera, la jornada se presta para salir de la cueva. En Palermo siempre están pasando cosas, cientos de cosas. En Strummer se afinan las últimas cuerdas para elegir vida entre tanta miseria planificada. El más reciente disco de Juane Pelegrin está a punto de tener su noche de gala en un formato poco frecuente y acompañado de una apuesta gigante para un cantautor autogestivo del impiadoso underground porteño.
En Strummer se va juntando un público variopinto que va desde los secuaces con que el músico va a la cancha, colegas músicos, amigos, compañeros de trabajo y aquellos que llegaron a él con este nuevo disco que ha significado un salto de calidad, un refuerzo de jerarquía en la trayectoria de Pelegrin. La expectativa es total. El show será full banda, formato que hace rato no se disfruta, quizás desde Moscú, quizás algún La La lá medio jugado.
La cosa fue así. El telón se abrió en primer lugar para Gabo, el proyecto del rosarino Gabo Bocchio, acompañado en esta ocasión por una viola eléctrica y dos coristas. Desplegó una propuesta sensible y delicada que combinaba folk tradicional con pinceladas pop. Tocó aproximadamente media hora en la cuál sonaron canciones como “En un Ritual” o “Nubarrón” y que cerró anticipando nuevo disco del grupo para octubre.

Unos minutos pasadas las 22:00 comenzó a sonar la pista que abre el nuevo disco a presentar. “Elige vida, elige cuidarte, bajar el colesterol, ponerte canilleras…” mientras la banda daba pie a la apertura con “Dios hizo Barro”. Ya desde el vamos se vio una apuesta más potente, más eléctrica y casi reversionada de sus propias canciones. “Comida de Ayer” y “Mirando los Trenes” fueron los que siguieron de Elige Vida que arrancaba fuerte su presentación. “Ya no somos modernos y eso no está tan mal” canta Juane desandando un disco que mantiene la prosa callejera cotidiana, pero con una propuesta diferente que incluso se pudo reflejar en su actitud sobre el escenario. El cantor con usual postura melancólica y un poco antipática le cedió lugar a un crudo, pero feliz artista que luciendo una gorra de “Desempleado” interactuaba bastante animado con el público.
“Canciones para treintañeros desilusionados, como yo”, contextualizó con el pícaro silencio que dio lugar al nosotros inclusivo. Si, Elige Vida está enclavado en nuestro presente, pero lo mira con un tono más desafiante, no el tono pendenciero, sino como apuesta hacer frente desde el amor, la amistad y la pasión por lo que uno hace, incluso siendo parte de una generación golpeada por un presente hiperproductivo y porsiemprista.
Más allá del agasajado álbum nuevo, los clásicos tuvieron lugar. “Amor en el Falso Chino” (Para la gente de Huracán), “Lugares Comunes”, “El día del Madrugador”, “Pizza con vos”, entre otros que fueron entrando y saliendo con sus versiones retocadas, eléctricas, muy diferentes al cuasi acústico formato tradicional. Uno de los mejores ejemplos fue “No Acepto Lamentos”, elevada por un solo de guitarra excelente de Beto Grammatico y apoyado en las teclas de Sole Arietti. La banda la completaron el productor del disco, versátil y cómplice, Matt Miller, en bajo y guitarra acústica, además del baterista de Terapia, Federico Scorzo. En todo el show se vio que, más allá de la profesionalidad para interpretar las canciones, el disfrute y la amistad eran la amalgama que hacía andar la maquinaria.

Entre las cosas que no cambiaron quedó el usual bloque solo. Juane, su guitarra y las canciones. Antes de presentar una que no estaba en la lista “Este Inmundo Lugar”, el músico habló sobre el suicidio en el día de su prevención y concientización, algo que golpea cada día más fuerte en nuestra sociedad y que está directamente relacionado con este momento que estamos viviendo, también enclavado en elegir vida, no como un slogan o una frase de autoayuda, sino como un desafío. “Cuiden a quien tienen al lado, y no sean boludos cuando votan”, largó Pelegrin antes de la yapa del show. Vino “Anti, el Oso”, y luego la “mejor canción de la historia” en palabras del músico, “Escúchame entre el ruido”, que tiene su lugar en el disco con la participación de Lito Nebbia. Esta vez con Matt y Beto en las violas y una letra que en más de cincuenta años no ha perdido vigencia, y eso no es un cumplido.
Elige Vida tuvo asistencia perfecta antes del cierre atípico. “Espero que llegues bien”, usual cierre de las presentaciones en vivo de Juane, llegó antes de los bises, cerrando también el bloque de Elige Vida. Los bises llegaron rápido (no es joda lo de treintañeros, a uno hasta le bajó la presión en medio de la noche), con dos hits del repertorio “Todo nos sale bien” y “Depósitos Inflamables”, ambos de Pendenciero, su anterior disco de estudio.
De Luca a Pappo, de Iorio a Los del Fuego, de Lincoln a Once, de San Cristóbal a Parque de los Patricios, Juane condensó en una lista todo lo que es, lo que no pudo ser, y lo que sigue intentando. Este jueves se eligió vida en un recinto de Palermo, sin nostalgia, hologramas o remakes. Solo un músico con sus canciones contando lo que ve, lo que pasa a través de una ventana del barrio una tarde de un día de semana. No hay nada que perder.

(*) Conductor de Resistiendo con Ideas (Lunes a viernes de 20 a 21 horas)







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