Por María Laura Morales
Pepo Alegría, actor y dramaturgo, cuenta que “La Pelea. Comedia dramática en 3 rounds”, casi como la vida misma, es un juego, un diálogo entre el boxeo y el teatro, que son los dos mundos que se cruzan. Eligió 3 rounds porque es una estructura clásica con introducción, nudo y desenlace, tal como nos enseñaron en el colegio. Cuando la escribió la armó así. “Hay un pequeño jueguito”, señala. Tanto él como Guido Napolitano, quien además de producir está en escena, no vienen del mundo del boxeo pero confiesa que han encontrado una gran resonancia entre ambas prácticas. El boxeo y el teatro tienen mucho en común aunque a priori quizás no lo parezca.
Al entrar a la sala del Método Kairós en el barrio porteño de Palermo, que fue el lugar donde los miércoles a la noche se daba la obra, cuando se abría la puerta veías las sillas ubicadas alrededor de un ring, el escenario estaba en el centro, las luces bajas, con algunas pocas hileras de sillas, el clima y sensación es de intimidad, estabas en un club. Los protagonistas del posible combate se ubicaban cerquita, casi palpables al público.
El dramaturgo y actor reflexiona sobre el show, porque ir a ver boxeo es en gran medida eso, un espectáculo: “Cuando vas a ver una pelea estás viendo a dos personas arriba de un escenario. Es un acto escénico y hay mucha teatralidad”. Desde el momento en el que aparecen los deportistas, cómo son anunciados, la forma en la que ingresan, la música que eligen para ese momento, las palabras que usan los relatores para presentarlos, el vestuario que llevan puesto y preparan para esa noche “encontramos mucho de este juego de cruzar un mundo con el otro, por ejemplo, el momento del pesaje y las ruedas de prensa y cómo se dicen cosas entre ellos desafiándose, todo eso es una actuación”.
Al igual que en el cuadrilátero de la vida, esos boxeadores están jugando un juego, una ficción que van construyendo a su alrededor para crear una épica del combate y generar expectativa en relación a lo que puede suceder. Cuenta que las cuatro personas que han creado la obra son todas antiviolencia pero reconoce que al ir entrando en la historia de estos dos personajes hay algo muy potente.
Durante el rato que hablamos propuso quitar el prejuicio que cada persona pueda tener en relación a esa práctica deportiva para poder profundizar en esas vidas que hay detrás: “Literalmente un mundo donde las personas le ponen el cuerpo para salir adelante, ahí se ve muy literal porque se están pegando, pero no es muy distinto de la erosión de ponerle el lomo como lo hace una persona que trabaja por ejemplo en la construcción. Es ponerle el cuerpo para salir adelante o para sobrevivir en algunos (o todos) casos”.
Tal como puede verse durante los 60 minutos de la obra, la práctica deportiva, sea cual sea, es un ámbito donde quienes la practican encuentran un lugar de pertenencia, de sentidos, de validación. Pepo recuerda que fueron a un club de boxeo a filmar el trailer de la obra y al hablar con los boxeadores les contaban: “Vos no estás peleando con el otro, estás peleando con vos mismo, porque el otro está en la misma”. Nolting Boxing Club, está ubicado en Ciudadela, Lucas quien lo administra, los recibió con mucha amabilidad junto a Emilia con quien maneja el espacio y les contó en ese momento: “Este fin de semana tenemos exhibiciones, lo que significa que es toda una jornada de trabajo, llegó a las 8 de la mañana, empiezo a preparar y voy a terminar a las 4 de la madrugada”. Ahí hay algo más que sólo piñas: amor, trabajo, constancia y técnica.
Pepo dice que siempre le atrajo la actuación desde el cuerpo, desde lo físico y que hace unos seis años con su gran amigo Guido Napolitano, surgió la idea de hacer “una historia chiquita en relación a este mundo de tanto amor, tanto trabajo, tanto sacrificio, tanta amistad también y pertenencia”. Les atrajo la pregunta ¿qué pasaría si hablamos de dos perdedores? Y después de jugar un poquito con la idea e incluso ir a alguna que otra clase de boxeo para conocer un poco de ese mundo quedó en pausa por un tiempo. Fue durante el 2025, a raíz de distintas circunstancias de la vida de Pepo que se juntaron como “una trompada” las ganas o la necesidad, con la energía y el tiempo de empezar a escribirla. A raíz de atravesar una crisis personal fue un mes a entrenar boxeo a un club de barrio, “un poco porque necesitaba poner en movimiento mi cuerpo y ganar un poco de seguridad en ese momento que estaba muy inestable emocionalmente, y estando ahí, entrenando, fue que dije, okay, llegó el momento de escribir esta obra, que es como un poco también una manera de de exorcizar algunos demonios”.
Al igual que el boxeo, en la escritura de “La Pelea” hubo mucho trabajo aunque cuenta que la idea salió bastante rápido: “Vi por dónde iban los personajes y por dónde iba la estructura. Justamente esto de los tres rounds lo pensé de una: estructura clásica, tres partes, en tres actos. Quiero que sea una historia simple, que toda la filosofía y todas las reflexiones y toda la profundidad estén de la mano de algo muy simple de contar”.
Quizás la parte más pesada la vivió a partir de la reescritura, el momento posterior, el de pasar el texto a amistades para que lo lean y lo critiquen y volver a trabajarlo. “Fui sacando muchas cosas, como en la jardinería vas podando ramas para que la estructura quede más limpia. Y también eso se terminó de consolidar en el trabajo de ensayo y con la visión de Guadalupe y Andrés que dirigen y nos ayudaron también a ir afinando cositas en el resultado final”.
Mientras sospecho que se toma unos mates, cuenta que siempre supo que la obra era con Guido porque los personajes que interpretan dan cuenta también de la amistad que los une y de la complicidad que han construido durante los años. El equipo de trabajo que durante muchos miércoles se subió al ring de la vida fueron: Guido Napolitano, Guadalupe Bervih y Andrés Sahade. Pepo recuerda que un día Guido le dijo: “Mira, conocí a estos dos en el Teatro San Martín, me encanta cómo laburan, me encanta cómo son”.
Si bien ambos además de actores son directores pensaban quienes podían dirigirlos porque no querían que ese rol lo tomara cualquier persona, “este proyecto nos importa, entonces nos juntamos y hablamos, les compartimos el texto y fue: vamos a probar, ellos a mí no me conocían y bueno, decidieron invertir en la en la aventura, digamos, invertir tiempo, energía, amor” recuerda. Si bien hay muchos actores que se dirigen a sí mismos Pepo confiesa que ahora prefiere no hacerlo porque considera que es bastante difícil verse de afuera. “Me gusta la idea de que alguien pueda abrir otra mirada, otra perspectiva, por decir algo muy concreto: en la actuación el personaje que hago habla y se para de una manera y los directores me empujaron, me guiaron, me llevaron a hacerlo de esa forma que no es como yo hablo y que no es como yo me paro. Y tal vez eso seguramente yo no lo hubiera hecho sin la guía de ellos, pero es más, es algo que me resulta incómodo en un buen sentido. Y ahí hay algo de ese construir que no es lo que uno se imaginaría”. Para Pepo el trabajo del director o la directora es como el de un gran jardinero: “hay cosas que si no las sacamos el árbol no crece. Viste que hay algunas plantas que hay que cortarle la flor cuando salen para que sigan creciendo. Es ir viendo intuitivamente, observacionalmente, con experiencia, con oficio por dónde sí y por dónde no, también es probar, arriesgar”.
Recuerda que desde el texto inicial al final hubo páginas y páginas que se fueron, “la obra duraba bastante más, una hora y veinte y está bueno tomar decisiones y amigarse con lo que hay que dejar ir”. Confiesa que había ciertos pasajes que imaginaban que iban a generar las explosiones que generaron porque tienen cierta comicidad y algunas otras les sorprendieron, “es a veces medio un misterio”. No es la primera obra de Pepo, pasó por el drama, por el clown, teatro callejero, en carpa de circo y también para infancias: “Me acuerdo una vez que había un chico que en una plaza me dijo, me estoy aburriendo y yo le dije, bueno, hacé algo para no estar aburrido”. Para él todos tenemos una mente creativa pero por diversas y determinadas circunstancias particulares no le damos espacio, “es como volviendo a la metáfora de la planta: este árbol puede crecer un montón, pero si le pones un bloque de cemento alrededor no va a hacerlo”.
“La Pelea”, comedia dramática 3 rounds te hace reír pero también emocionar, “después de unos años de estar haciendo algo muy de juego, de comedia, de teatro infantil, de teatro callejero, de circo, de clown, volver a este territorio, es distinto que antes, lo veo de otra manera y eso también tiene que ver con los tiempos, con con no estar siempre en la productividad, en decir esto tiene que ser así, de esta manera, sino un poco también como las estaciones, ir acompañando el movimiento de la vida”.
En la obra las personas que están alrededor del ring ven con total crudeza y cercanía el vínculo entre dos varones amigos, lo que se habla, lo que no se dice pero queda flotando en el aire, los silencios, las risas, los consejos, la compañía, el amor. “Hay un tira y afloje entre la vulnerabilidad, la ternura, el amor, la disponibilidad y también todas estas cosas que llevamos en el cuerpo y en nuestra cultura como de la dureza, justamente es una de esas paradojas en esta obra en particular, personas que están con su cuerpo todo el tiempo entrenando y poniéndose fuertes y peleando que también son muy vulnerables”. Pepo reflexiona sobre las masculinidades: “gracias a muchos movimientos, al feminismo, muchas cosas se han ido abriendo: lo tapado, lo rígido que teníamos en nuestras estructuras, nuestra manera de vincularnos, de sentir o de vivenciar ese sentir, porque a veces es “no, los varones no lloran”, muchos años no lloré y el teatro me volvió a abrir esa posibilidad de llorar”. Cuenta que el teatro enseña, propone bajar la defensa y considera que lo más maravilloso que le puede pasar a una persona es justamente dejar de mostrarse y permitirse que lo vean. “Hay una gran diferencia, muchas veces se lo confunde, pero es muy difícil y diferente”.
El miércoles 10 de junio a la noche fue la última pelea en Espacio Kairos, un teatro que los recibió y trató con mucho cariño donde llevaron adelante muchas funciones, promete que regresaran en los próximos meses pero que por motivos personales deben hacer un pausa antes de seguir con “La Pelea” recomienda que los busquen en redes sociales para no quedarse afuera de las próximas.
Ficha técnico artística
Dramaturgia: Pepo Alegria
Intérpretes: Pepo Alegria, Guido Napolitano
Diseño de luces: Samir Carrillo
Realización escenográfica: Duilio Della Pittima
Realización de vestuario: Paula Haban
Realización de video: Mariano Mosquera
Fotografía: Eliana Saihueque
Diseño gráfico: María Ana Tapia Sasot
Piezas Gráficas: Gráfica Under
Entrenamiento: Franco De La Puente
Coreografía:Franco De La Puente
Dirección de arte: Analía Cristina Morales
Dirección:Guadalupe Bervih, Andrés Sahade
Agradecimientos: Lucas, Emilia, Nolting Boxing Club, Damian Goyeneche, Marilé




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