Por Nehuén Gusmerotti *
Hacer algo novedoso u original sobre la banda más grande de la Argentina no es tarea sencilla. De Los Redondos hay bandas tributo, documentales, imitaciones, obras, libros, oportunistas y nostálgicos. De todo eso, hay mejores y peores producciones. Ahora, viajar en el tiempo, recorrer décadas de historia nacional en paralelo con el desarrollo de Patricio Rey, eso si que es novedoso. Esto nos genera Una Obra Redonda, el documental vivo que tuvo una nueva fecha en el Roxy el pasado 17 de agosto, día del paso a la inmortalidad del General José de San Martín, y también aniversario de la malograda presentación de Los Redondos en el Astros para la presentación de Gulp!
La obra desarrolla en un recorrido de poco más de dos horas la vida de la banda platense. Desde sus primeros shows litúrgicos plagados de personajes de la bohemia underground, al final con aires de 2001 y el rock como todo llanto. Fernando Casas, periodista, productor, y en este caso presentador y narrador, es quien nos invita a subirnos a la máquina del tiempo. Los estímulos son constantes. Se intercalan performances, archivo, actuaciones breves e intensas, con música, obvio. Las canciones de Los Redonditos de Ricota agigantan la historia. La oscuridad de Oktubre en la primavera Alfonsinista, las estrofas de “Todo Preso es Político” acompañan el relato de las razzias, la Murga de los Renegados coqueteando con el ocaso del recorrido.
En la recuperación histórica se notan dos cosas: amor y dedicación. A lo largo del viaje aparecen Symns, La Monona, aquella malograda función doble en el Astros, también personajes de la mitología ricotera: Luzbelito, la Brujita de Alma Sencilla, la Gran Lady, el Botija Rapado. Guiños varios que son imposibles de reducir a una crónica, y que le perderían la gracia de la sorpresa para quienes decidan ir a verla por primera vez.
A las brillantes actuaciones de las y los actores hay que sumar y destacar la banda. Porque seamos sinceros, si vas a contar una historia de Los Redondos y fallan Los Redondos, cagamos. La interpretación de los temas es minuciosa, los yeites de Skay, los solos de saxo, el asombroso parecido que logra Hernán Bustamante en los gestos y la voz del propio Carlos Alberto Solari. Si uno se deja envolver por el relato, pronto estará en el Stud Free Pub, en Racing o en Cemento viviendo un show de los Redondos.

El camino está repleto de contexto. Las Abuelas de Plaza de Mayo, la represión, el gol de Diego a los ingleses, pizza con champan, el 2001. Y también aquellos momentos que marcaron la vida de la banda, el asesinato de Walter, la suspensión de Olavarría, los puntazos en la cancha de River. Es un recorrido que logra conmover hasta las lágrimas, hacer reír, agitar un pogo y retomar momentos históricos que creíamos pasados. Para los tramos de Luzbelito, el relato de un camaleónico Cristian Perri relata “Vienen con metrallas en nombre de la libertad”, en una descripción que marea tristemente, ¿Es una adaptación vieja o es nueva? Es el presente. “Tres veces fuimos a votar”, se escucha entre el público, y pensar que algunos siguen birriando sobre si Los Redondos son una banda politizada.
La selección de temas fue perfecta. Más de quince canciones que van de inéditos como “Mi Genio Amor”, “El Regreso de Mao” o “Nene Nena” a “Todo un Palo”, con baile tanguero de coreo, y clásicos entre los que podemos mencionar el inevitable “Juguetes Perdidos”, “Un Ángel para tu Soledad” o “Masacre en el Puticlub”, solo por citar algunos. Un hito de la noche fue la participación de Felipe Barrozo, de Intoxicados, que subió a tocar “Héroe del Whisky”, una fogonera “Esa Estrella Era Mi Lujo” y el cierre con “Ji Ji Ji” y “Ya Nadie va a Escuchar tu Remera”.
Resumir en cuatro párrafos lo que se vive en el viaje al que nos lleva Una Obra Redonda es imposible, ni siquiera lo intenté. Algunos datos, algunas menciones, y destacar un enorme trabajo y un inmenso amor. Que Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota es la banda más grande del país no está en discusión, también hay que decir que ver la historia, mechar las canciones, letras, fragmentos de archivo, solo engrandecen esa figura. Hace un tiempo Casas dijo en el aire de Radio Gráfica: “La historia argentina se puede contar a través de la música de Los Redondos”. Presenciar Una Obra Redonda es un poco una muestra de eso, de que quizás, Los Redondos son la banda que mejor cuenta nuestra historia, a través de la suya.
(*) Conductor de Resistiendo con Ideas (Lunes a viernes de 20 a 21 horas)






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