Por Héctor Amichetti *
Compañero del alma… COMPAÑERO.
Allá por el 2015, lo tenía pensado como una serie para ser difundida por canal Encuentro, pero la pandemia amarilla se nos vino encima y Coco convirtió su proyecto en acto de resistencia.
Recuerdo con qué entusiasmo llegó a nuestra Federación Gráfica Bonaerense buscando pistas para establecer contactos con trabajadores y trabajadoras que hubieran sido protagonistas de conflictos en épocas de la última dictadura.
Con el mismo entusiasmo con el que comenzó a participar en los actos y marchas junto a nuestra Corriente Federal de Trabajadores, porque él -ante todo- era un grande e histórico militante, al que su capacidad profesional le permitía multiplicar las expresiones populares transformando palabras e imágenes en brillantes documentales.
Desde nuestro gremio, Cachorro lo conectó con Sara y Sara con María Luisa Rodríguez, ex delegada textil de Alpargatas, ambas protagonistas de una de las tantas heroicas luchas de aquel tiempo de terror que cuentan en “Se va a acabar”.
Unos días antes de que ese maravilloso documental se difundiera
por la TV Pública (ya se había estrenado en el Gaumont el 24 de marzo de este año), la agencia Télam le hizo un reportaje en el que Coco cuenta que fue el entrañable “Negro” Gonzalo Chávez quien lo motivó para que encarara la tarea.
“Coco, vos ya hiciste la memoria del genocidio, ahora tenés que hacer la memoria de la resistencia”, le dijo Gonzalo oportunamente.
“¿Qué sentís al ver el paso del tiempo en los rostros de esos personajes?”, le pregunta en esa misma nota el periodista de Télam.
“Uno se siente muy conmovido con que estos seis personajes entrevistados, pasando tantos años, se animen a contar esas historias. Y un efecto secundario pero maravilloso es que ellos también reviven contando sus historias; en algún momento puede llegar a ser conflictivo, triste, duro. Pero recordar aquel pasado y ejercer la memoria hace bien también para eso y yo supongo que ellos, en algún punto, cuando se van a dormir y a pensar en lo ya hecho, tienen una forma de vivir la historia con un poco más de dignidad”.
“Uno intenta mantener la salud porque quiere seguir sintiéndose creativo, tener energía, salud y vida para poder seguir haciendo más películas y tener más proyectos, y será una forma de morir arriba del escenario…” respondió Coco como si anduviera presagiando alguna trampa fatal que pudiera estar preparándole el maldito destino.
A partir de hoy todo es más triste, ya no habrá cámaras ni pantallas para nuevos documentales, la vida le dio a nuestro admirado David Blaustein, el tiempo justo para ofrecernos esa maravillosa y última obra que nos deja aplaudiéndolo hasta la eternidad.
Chau querido Coco, desde hoy andarás cazando utopías allá arriba, junto a esa multitudinaria banda de compañeros y compañeras que partieron antes y que nos van dejando la enorme misión de seguir buscando que algún día los sueños se hagan realidad por estos terrenales escenarios.
(*) Secretario general de la Federación Gráfica Bonaerense y referente de la Corriente Federal de Trabajadores










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