En los caminos de las selecciones campeonas del mundo influye no solo lo que hacen por sí mismas sino también los resultados de otros partidos. Hoy daremos un vistazo al sorpresivo triunfo de Escocia sobre Holanda en 1978. Un resultado que, a su manera, ayudó a la consagración argentina de ese año.
Por Martín Gorojovsky*
Nacidos sin estrella
Aunque la selección escocesa de fútbol logró varias clasificaciones entre su primera participación, Suiza ’54, y la última hasta el momento, Francia ’98, jamás logró superar la primera ronda. Es decir, fue durante un tiempo una selección ‘tradicional’, pero nunca presentó un equipo demasiado relevante. Tal vez puede destacarse que en las décadas del ’70 y del ’80 hilvanó cinco clasificaciones consecutivas, de Alemania ’74 a Italia ’90, y que en esas participaciones logró los únicos triunfos de su historial. Cuatro partidos ganados que, sin embargo, nunca alcanzaron para avanzar a la siguiente ronda.
Ni siquiera en el primer mundial alemán, cuando terminaron invictos en un grupo compartido con Brasil y Yugoslavia, pudieron clasificar a la siguiente instancia. En aquella ocasión empataron sin goles con sudamericanos y balcánicos, que también igualaron 0 a 0 entre ellos. Pero al ser el equipo que menos goles le convirtió al otro integrante de la zona, Zaire, volvieron a quedarse afuera al cabo de tres partidos.
La excursión al Plata
En 1978 Escocia logró la clasificación al mundial de Argentina tras superar el Grupo 7 de la eliminatoria europea. Su clasificación fue una sorpresa porque en el camino había quedado Checoslovaquia, la campeona de la Eurocopa de 1976 y candidata en aquel grupo, compartido con Gales, a obtener el pasaje al Mundial.
Lo más destacado de aquel plantel escocés eran cinco jugadores que se desempeñaban en el Liverpool y el Nottingham Forest, los dos clubes que de 1977 a 1981 se repartieron los títulos en la Copa de Campeones de Europa, actual Champions League. Estos jugadores eran el defensor Kenny Burns, los volantes Archie Gemmill y Graeme Souness, y los delanteros Kenny Dalglish y John Robertson.
Sin embargo, el sorteo de la fase de grupos no fue muy generoso. Escocia integró el Grupo 4 junto con Holanda, subcampeona del mundo, Perú, con la mejor generación de su historia, y la debutante Irán. Por otra parte, vale aclarar que en otro grupo Escocia tampoco hubiese tenido chances muy grandes de clasificar a la segunda rueda.
El debut de los británicos se produjo el 3 de junio en el Estadio Chateau Carreras, actual Mario Alberto Kempes, de la ciudad de Córdoba. El resultado fue una derrota por 3 a 1 ante Perú. Y en la segunda fecha, en el mismo escenario, apenas empataron 1 a 1 con Irán.
Cerca de la hazaña
El 11 de junio se cerró el grupo. En la tercera fecha Escocia debía enfrentar a Holanda en el Estadio Ciudad de Mendoza, actual Malvinas Argentinas. Para clasificar necesitaba ganarle a los holandeses por al menos tres goles de diferencia. Si bien estos no contaban con Johann Cruyff, quien por motivos personales se había bajado de la convocatoria mundialista, sí mantenían en sus filas a varias figuras del equipo de 1974, tales como Ruud Krol, Rob Resenbrink, Johan Neeskens o Johnny Rep. De modo que una goleada escocesa, o incluso un triunfo, era un resultado que casi nadie pronosticaba.
Sin embargo, Escocia sorprendió con una victoria que casi la lleva a la segunda ronda. En el primer tiempo Resenbrink adelantó a Holanda de penal. Pero sobre el final de esa etapa Dalglish, con una magnífica volea, puso el 1 a 1. Al minuto del segundo tiempo Gemmil, de penal, puso el 2 a 1. Y él mimo protagonizó un jugadón a los veintitrés minutos. Recuperó una pelota dividida ante el cruce de Wim Jansen y encaró hacia el área. Enganchó e hizo pasar de largo a Krol, para luego repetir la maniobra ante Jan Poortvliet, y con pelota dominada definió al borde del área chica ante la salida de Jan Jongbloed y el cruce de Wim Suurbier. Golazo, y Escocia estaba apenas a un gol de dar el batacazo.
La ilusión duró apenas tres minutos, al cabo de los cuales Rep, con fierrazo desde afuera del área, consiguió el descuento, que otra vez clasificaba a los holandeses. El 3 a 2 no se modificó, y Escocia quedó, una vez más, eliminada en la primera ronda. Dados sus antecedentes, la despedida fue más que digna. Pero además, el triunfo de los británicos rompió en parte las previsiones. Porque en el otro partido, Perú goleó 4 a 1 a Irán, por lo tanto fueron los sudamericanos quienes clasificaron en el primer puesto. Y al ganar ellos la zona, evitaron que Holanda jugase la segunda fase en el mismo grupo que Argentina. Por lo tanto Escocia, si bien no logró su objetivo de pasar la primera ronda, contribuyó sin proponérselo a que los albicelestes no se cruzaran con un ‘cuco’ en su camino hacia la final.
(*) Integrante del equipo de Abrí la cancha (lunes a viernes de 20 a 21, domingos de 22 a 00)











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