Después de que el 11 de marzo la Organización Mundial de la Salud declarara al Covid19 como pandemia, tras su aparición en China, se comenzaron a incorporar acciones tales como las cuarentenas para evitar el aumento del contagio del virus. Algunos países no prestaron atención a la pandemia y otros dejan en claro el interés de la economía por sobre la salud.
Por Valeria Rodríguez *
El caso chino es el caso paradigmático en lo refiere al confinamiento social, ya que fue el pionero en apostar por las restricciones del movimiento y la actividad, con enormes cuarentenas y confinamientos.
China implementó la primer cuarentena en la provincia de Hubei,el confinamiento de la gente en sus hogares en todo el país generó una parálisis en la economía china pero a pesar de esto, se prefirió la salud por encima de la economía.
A su vez, desarrolló una aplicación para smartphone para controlar los casos y evitar el contagio, la iniciativa se puso en marcha en la ciudad de Hangzhou y se extendió por diferentes ciudades.
La respuesta de China continental se ha comparado con la de otros territorios como Corea del Sur, Hong Kong o Singapur, donde las restricciones a la actividad o al movimiento no han sido tan estricto.
Actores que comparte Asia Occidental respecto a enfermedades virales
Corea del Sur, Hong Kong, Taiwán, Singapur o Vietnam comparten haber experimentado la epidemia del Sars en 2003, este virus también es de la familia del coronavirus y su aparición hizo que los gobiernos de todos estos territorios se preparan logística y estratégicamente ante una eventual nueva epidemia.
El Sars también hizo que la ciudadanía aprendiera sobre los peligros de este tipo de epidemias, cosa que ha permitido un grado muy alto de coordinación social con las autoridades y sus medidas de contención como es el caso del confinamiento voluntario en casa o la ausencia voluntaria de vida social.
Al igual que China, utilizan tecnología, análisis de datos, rastreo de teléfonos móviles o cibercontrol se ha vigilado a los infectados en cuarentena y sancionado drásticamente a los que no la cumplían.
En este caso, la indagación de los datos privados ha permitido trazar los recorridos que han realizado los infectados en los días previos a su diagnóstico, cosa que permite avisar a los otros ciudadanos que han pasado por esos lugares o crear mapas de infección que se divulgan públicamente.
Otro factor común en estos territorios es que, en algún momento u otro, restringen los vuelos de ciertas zonas o ciudades de China.También impusieron, en algunos casos, cuarentenas obligatorias de dos semanas a los llegados de zonas consideradas de riesgo, incluidos los asintomáticos.
Otro caso importante es el de Corea del Sur donde la epidemia empezó con fuerza en la actualidad los casos han conseguido reducirse fuertemente.
Una de las claves del modelo surcoreano ha sido la cantidad masiva de tests que se hacen en el país, unos 15.000 al día, incluso a gente sin síntomas pero con riesgos de haberse contagiado. Debido a este control masivo es más fácil localizar los focos de contagio y poder detener y prevenir de manera efectiva la epidemia.
Después de la crisis y muertes que Corea del Sur sufrió por otro virus más peligroso, el MERS, se llevaron a cabo cambios legislativos para una aprobación rápida de la fabricación de kits para hacer pruebas de nuevos virus.
El Gobierno surcoreano también ha resaltado como clave en la contención de la epidemia su sistema público de salud, donde los ciudadanos pueden acudir a hacerse los test de infección o ir al médico sin miedo a los costos económicos derivados.
La mayoría de ciudadanos de estos países han sido claves en la contención de esta epidemia. Otro caso es el de Vietnam que no tiene un sistema de salud o tecnología al nivel de sus vecinos más avanzados, pero que con una extrema precaución de las distancias sociales y medidas de higiene ha podido limitar fuertemente los casos de infectados. En todos estos lugares hay constantes chequeos de temperaturas desde edificios públicos hasta restaurantes, pero también el uso de mascarillas que ayudan a evitar la extensión del virus.
Los modelos como los de Corea del Sur o Singapur pueden ser menos drásticos que el de China, pero implican una fuerte vigilancia social mediante la tecnología, necesitan de una fuerte capacidad de despliegue e imposición, y un compromiso y coordinación social muy alto por parte de la población.
La batalla contra el coronavirus es global y es importante tener en cuenta cómo se enfrenta está situación y el entendimiento entre oriente y occidente es fundamental para ello.
*Política internacional, columnista en Feas, Sucias y Malas (sábados de 9 a 12 hs).











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