El legislador porteño Alejandro Grillo, de Fuerza por Buenos Aires, impulsó un pedido de informes para investigar posibles irregularidades en las concesiones del Parque Sarmiento. En diálogo con Desde el Barrio, cuestionó la falta de controles, el impacto ambiental de los emprendimientos privados y las restricciones al uso público del predio. Además, se refirió a la gestión de Jorge Macri y a los desafíos de la oposición de cara a las elecciones de 2027. Entrevista por Nehuén Gusmerotti y Camila Hernández Benitez.
Alejandro, contanos qué está pasando en el Parque Sarmiento. Impulsaste un pedido de informes porque hay varias inconsistencias en torno a la administración de este espacio público.
Alejandro Grillo: Como muchos porteños y porteñas, e incluso gente del área metropolitana, saben, el querido y extenso Parque Sarmiento es un espacio que se disfruta desde hace muchos años. Está ubicado en la intersección de la avenida General Paz y la avenida Ricardo Balbín.El Parque Sarmiento tiene una administración propia que depende de la Secretaría de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires. A lo largo de todos estos años, esa administración fue fraccionando el predio y otorgando distintas concesiones.
En principio, una concesión para la explotación privada de un bien público no me parece mal, siempre que esté debidamente fundada y ofrezca servicios suficientes para que la ciudadanía pueda utilizarlos. El problema empieza cuando no se cumple con la normativa, los servicios son deficientes y, además, generan efectos colaterales cada vez más importantes en el resto del vecindario. Eso es lo que está pasando con el Parque Sarmiento. El Parque Sarmiento tiene distintas concesiones, pero hay cuatro que son particularmente grandes: Una es la otorgada al Belgrano Athletic Club, un club de rugby. Los más grandes se van a acordar de que, al lado de la avenida General Paz, había algunas canchas de fútbol 11. Esas canchas fueron removidas y el predio se destinó a dos grandes canchas de rugby. El problema es que no se les da un uso deportivo efectivo y permanente. En cambio, ocasionalmente terminan subalquilándolas a productoras musicales y tenemos eventos masivos de aproximadamente 30.000 personas en un lugar que no está preparado para recibirlos.
Hace muy poquito tocó Korn y Limp Bizkit también se presentó ahí. Estamos hablando de recitales masivos.
Alejandro Grillo: Si esos eventos pasan por una evaluación de impacto ambiental, podrían estar dentro de los parámetros permitidos. El tema es que acá hacen lo que quieren, sin el control necesario y sin ajustarse a la normativa. Ese es un ejemplo. Después también está la cancha de Carminatti, que fue un histórico entrenador de Gabriela Sabatini, la campeona argentina de tenis. Esa concesión también lleva muchos años.
Pero nosotros nos metimos con un tema que para mí es emblemático: la cancha de Battaglia. Quería ser exacto con el nombre de la firma, porque se llama Locura Deportiva Sociedad Anónima y está vinculada a quien fue un excelente número cinco de Boca Juniors, un gran volante central. Evidentemente, como empresario deja mucho que desear, porque encontramos algunas cuestiones para señalar y, por decirlo de alguna manera, está flojo de papeles en el barrio.
La empresa tiene concesionados, desde 2019, 22.000 metros cuadrados de suelo en el Parque Sarmiento. En parte de esos 22.000 metros cuadrados construyeron trece canchas de fútbol: diez de fútbol 5 y tres de fútbol 7. El problema es que, al menos en los registros oficiales que pudimos encontrar, solamente hay una evaluación de impacto ambiental correspondiente a 500 metros cuadrados. De los 22.000 metros cuadrados, encontramos información oficial fehaciente por apenas 500. Por eso se la estamos solicitando formalmente al Poder Ejecutivo mediante el pedido de informes.
¿Por qué es tan importante esta diferencia? Porque si hacés una evaluación de impacto ambiental sobre 500 metros cuadrados, el resultado va a ser ínfimo. Eso le permite al concesionario sortear o pasar por encima de otros controles mucho más exhaustivos, que son los que protegen al resto del vecindario de posibles conflictos. Por ejemplo, está el avasallamiento que se produce con la iluminación de las canchas. También está el uso del resto del parque. Más allá de esos 22.000 metros cuadrados concesionados, en los alrededores de la cancha de Battaglia se utiliza una suerte de estacionamiento a cielo abierto. Entonces, otra parte importante del Parque Sarmiento termina funcionando como estacionamiento.
Otro tema que incluimos en el pedido de informes es el criterio que se utiliza para determinar los horarios de funcionamiento de las canchas de fútbol, porque el Parque Sarmiento tiene un horario específico: de 8 a 20 horas. Sin embargo, tenemos denuncias de muchísimos vecinos del barrio lindero que nos dicen que la gente se va de ahí a la una de la mañana.

Claro, las canchas de fútbol suelen tener turnos hasta las doce de la noche.
Alejandro Grillo: Exactamente. Ahí hay una tensión entre el uso de las canchas de fútbol y la normativa, porque el reglamento interno del Parque Sarmiento permite utilizar sus instalaciones hasta las 20 horas. Además, hay otro dato importante que los vecinos tienen que conocer: desde 2019, la cancha de Battaglia estuvo utilizando la energía eléctrica de la Ciudad, la del alumbrado público.
Es decir, los impuestos de los porteños le pagan la electricidad al negocio de Battaglia.
Alejandro Grillo: Exactamente. Recién a principios del año pasado la Agencia de Protección Ambiental le hizo una intimación. Estamos hablando de una situación que empezó en 2019. Todavía no tenemos información fehaciente al respecto, y también la solicitamos en nuestro pedido de informes. En definitiva, ¿qué es lo que pasa? Es una joda. Reitero: Battaglia fue un gran número cinco y yo festejé con él los títulos de Boca, pero acá, desgraciadamente, no va a tener que dar explicaciones él, sino el Poder Ejecutivo. Nos tendrán que dar explicaciones a nosotros y después evaluaremos qué medidas tomar. Además, vamos a empezar por la cancha de Battaglia, pero esto no termina acá. También vamos a trabajar sobre el Belgrano Athletic Club.
A lo largo del Parque Sarmiento se construyó un aliviador del arroyo Medrano que lo atraviesa tangencialmente y cruza por el medio de una reserva ecológica que tiene el parque. Hace unos meses estuvimos recorriendo el lugar con parte de mi equipo y otros legisladores compañeros del bloque. Vimos cómo algunos colectivos barriales involucrados pudieron preservar al menos una parte de la reserva ecológica. También nos mostraron, con mucha dedicación, cómo mantienen un lechuzario. ¿Sabés que hay lechuzas ahí? Prepararon toda un área exclusiva para ellas. Uno puede mencionar estas cosas y parecer que son detalles, pero tenemos que entender que este es un pulmón verde muy importante para la Ciudad de Buenos Aires. La ciudad tiene un déficit de suelo absorbente, de forestación y de espacios verdes públicos. En definitiva, nuestra intención es trabajar para determinar que los concesionarios cumplan con la normativa, pero también para resguardar la salud ambiental de la ciudad.
Alejandro, ¿hay antecedentes de que el Gobierno porteño haya respondido a los pedidos de informes de los legisladores o ampliado la información solicitada? Te lo pregunto porque también estoy siguiendo otra situación que se está dando en el Malba, con la concesión de la plaza Perú, que está al lado, donde nuevamente aparecen irregularidades con las superficies y otras cuestiones. Parece bastante habitual que estas situaciones se repitan en la Ciudad de Buenos Aires: si uno no se pone a leer en detalle y los legisladores no investigan, quedan sin detectar un montón de irregularidades y de cosas que el Gobierno porteño está haciendo mal. ¿El Ejecutivo responde a estos pedidos o cómo maneja estas situaciones?
Alejandro Grillo: Si son pedidos bien fundados, quirúrgicos, y no le dejás escapatoria al Gobierno, están obligados a responder. Tienen que hacerlo y terminan haciéndolo. En algunos casos esquivan las preguntas, pero te puedo asegurar que es más la información que conseguís que la que no lográs obtener.
En este caso, el tema de las canchas de Battaglia nos llamó la atención cuando vimos la construcción de unas nuevas canchas de pádel. Hay algo que no había mencionado: hace poco construyeron esas canchas dentro de los 22.000 metros cuadrados contemplados en la licitación, pero sin agregar ninguna evaluación de impacto ambiental. Eso despertó el interés de la Comisión de Ambiente y ahí empezamos a investigar.
Estoy al tanto de lo que decís sobre el uso que hace el Malba de la plaza Perú como tacho de basura. Muchas veces hay eventos que generan residuos y después, desgraciadamente, no se hace el mantenimiento correspondiente de la plaza. Es un tema que tenemos en carpeta. Todavía no lo analizamos en profundidad, pero me comprometo a hacerlo y, la próxima vez que hablemos, te cuento los avances.
También hay una diferencia importante entre los servicios que prestaba el Parque Sarmiento antes y los que ofrece ahora. Hace varios años, cuando ibas al parque, podías jugar en las canchitas de fútbol, en las de tenis, en las de pádel o practicar otras actividades pagando un monto municipal ínfimo. Era accesible para personas de todos los sectores sociales que querían ir a pasar un rato al aire libre.
Hoy, con las canchas de Battaglia y los distintos emprendimientos privados que funcionan dentro del parque, te encontrás con los precios y las tarifas de cualquier negocio privado de la Ciudad de Buenos Aires. Eso deja afuera a un montón de personas que ya no pueden acceder a esos servicios.
Alejandro Grillo: Sí, exactamente. Se fue restringiendo el uso público. Y ese parque es público, es de todos nosotros. Por eso la indignación de los vecinos y por eso nuestro trabajo.Comparto lo que decís. Yo disfruté y aproveché ese parque desde muy chico. Recuerdo haber ido los días de la primavera con mis compañeros del colegio a hacer nuestro picnic del estudiante. Jugábamos al fútbol, las chicas jugaban al vóley y compartíamos tardes de mate y amistad. Cuando volví a recorrerlo, lo vi muy, muy distinto. Es cierto que hicieron una buena pista de atletismo, que es muy linda y está muy bien construida, pero también supe que en algún momento realizaron un evento importante encima de ella y perjudicaron su calidad.
También vi que, en una de las zonas de parrillas sobre la avenida Balbín, en lugar de mantener el suelo absorbente, el césped y la tierra que había, llenaron el lugar de baldosas. Eso significa quitarle suelo absorbente a la ciudad, algo importante que tenemos que tener en cuenta, sobre todo frente a los efectos cada vez más cercanos del cambio climático. Durante los próximos seis meses vamos a atravesar todo el proceso climático de El Niño, que va a generar no solamente lluvias y oscilaciones de temperatura, sino también un riesgo hídrico muy importante. Estuvimos hablando de esto con los distintos ministros que participaron de las rondas de presupuesto y nos llevamos una preocupación muy grande.
Por eso, para mí, al Parque Sarmiento hay que darle vuelta la página y empezar de nuevo. Hay que poner la lupa sobre las concesiones que no transparentan la información, como es el caso de Locura Deportiva, la empresa vinculada a Battaglia. Después iremos una por una con las demás concesiones, tratando de encontrar la verdad y de que los vecinos estén informados. La ciudad tiene que recuperar un parque que fue emblemático, histórico, del que todos podíamos disfrutar y que hoy está cada vez más restringido, como vos decías.
Alejandro, el año que viene entramos en un año electoral. ¿Cómo ves la gestión de Jorge Macri y las posibilidades de la oposición de cara a las elecciones? Para entonces, el PRO va a llevar casi veinte años consecutivos de gobierno en la Ciudad de Buenos Aires.
Alejandro Grillo: Desgraciadamente, a Jorge Macri le toca el final de un proceso muy largo, de casi dos décadas, con cinco gobiernos del PRO. No hay fuerza política, equipo de trabajo, gobierno o grupo humano que pueda sostenerse durante tanto tiempo con las mismas ganas, el mismo ímpetu y el mismo impulso.
Estamos viendo el fondo de olla del macrismo. Y ese desgaste viene acompañado de un alineamiento directo de Macri con el Gobierno nacional de Javier Milei, que muchas veces llega casi al ridículo. Digo ridículo por ser benévolo. La barbarie que cometen contra los barrios populares, con operativos como Tormenta Negra y la represión policial en las calles frente a las protestas, se combina con un discurso de Macri cada vez más volcado hacia la ultraderecha, que ni siquiera le sienta bien, porque él tenía otras posiciones. El macrismo tenía posturas más moderadas, pero desgraciadamente creo que quedaron rehenes del discurso oficial nacional.
Veo una alianza cada vez más visible, que también se expresa acá en la Legislatura. No tengo dudas de que Milei y Macri van a ir juntos el año que viene, ni de que Jorge Macri va a aspirar a la reelección de la mano de Milei.
Creo que eso nos va a generar a todas las fuerzas opositoras, principalmente a la nuestra, que es la principal fuerza opositora, la responsabilidad política de convocar a todos los sectores en torno a un programa determinado, con la amplitud necesaria para hablar con espacios con los que quizás no compartimos el cien por ciento de las ideas, pero sí podemos compartir una mirada programática.
Ese es el gran desafío: construir un programa de gobierno para la ciudad. Ya lo hicimos en 2023 junto con Leandro Santoro, en CABA. Él presentó un libro en el que trabajamos más de 300 compañeros, compañeras, militantes, académicos, especialistas, gremialistas y vecinos de toda la ciudad. Elaboramos una plataforma y un programa de gobierno que fueron nuestra carta de presentación ante la sociedad.
Creemos que tuvimos un respaldo importante. No pudimos ganar, pero quedamos cerca. Si ahora ampliamos mucho más esa convocatoria y llamamos a las fuerzas democráticas de la Ciudad de Buenos Aires, veo un horizonte esperanzador.











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