El próximo martes 3 de noviembre la CTA de los Trabajadores irá a elecciones donde se renovarán las autoridades a nivel nacional, provincial y regional. Raúl Calamante, es actualmente secretario Adjunto de la CTA de los Trabajadores en la provincia de Buenos Aires y ahora es candidato a secretario General en lugar de Roberto Baradel que irá por la conducción nacional.
Calamante, histórico referente de SUTEBA, encabeza la Lista 10 donde irá acompañado por Silvia Scali de CICOP y Hugo Russo, de la Asociación Judicial Bonaerense. Entrevista por Leonardo Martín.
Leonardo Martín: Tendrán elecciones en la CTA el próximo martes. ¿Qué apuntes y desafíos para el período que viene?
Raúl Calamante: Es un desafío enorme porque tenemos que incluir el tema electoral en medio de una lucha que venimos llevando adelante, que la CTA viene desarrollando, articulando inclusive con otras centrales, con la Autónoma, con los compañeros de CGT. Son tiempos que no nos dan tregua y al que tampoco nosotros le podemos dar tregua a hoy ante el ataque sistemático que hay sobre las y los trabajadores por parte de un gobierno nacional que viene decidido a llevarse puesto no solamente el Estado, los derechos de las y los trabajadores, sino entregar a nuestra patria y volvernos a un estado precolonial. Así que necesitamos trabajar fuertemente en la organización de los trabajadores y la herramienta que hoy es la CTA en este contexto. El 3 de noviembre tenemos que salir fortalecidos. Estamos poniendo toda la energía en ello.
Hay desafíos nacionales con una situación muy adversa. ¿Cómo describirías y qué particularidad tiene la provincia de Buenos Aires?
La provincia de Buenos Aires tiene la particularidad que es la provincia más grande, que tiene casi el 40% de sus habitantes, que tiene el contraste mayor entre los sectores de mayor concentración de riqueza, pero también los sectores de mayor vulnerabilidad. El gobierno de Milei ha atacado fuertemente, lo que es el sector productivo, al sector industrial. Hay un modelo económico que está priorizando el extractivismo.
Por lo tanto, cuando uno mira el mapa laboral se da cuenta de que, inclusive el económico, aquellos sectores que hoy han tenido crecimiento son los sectores vinculados al petróleo, a la minería, al agro, a la pesca, pero cuando uno ve la cantidad de puestos de trabajo que eso genera, es el 8% del total: 450.000 puestos de trabajo, si le queremos poner un número más finito. Y desde que empezó esta gestión se han perdido 370.000 puestos de trabajo formales en la Argentina y una gran cantidad de esos puestos de trabajo han sido en la provincia de Buenos Aires, en lo que tiene que ver con el mercado interno, con el sector manufacturero, con todo lo que es agregado de valor.
El modelo que plantea Milei no tiene alternativa, no es sustentable, menos para las y los trabajadores. No es un efecto no deseado, sino que es un efecto buscado que implica llevarse los recursos naturales y no derramar bajo ningún concepto en lo que es lo local. Pero, por otro lado, si no hay una política que vuelva a poner el trabajo como herramienta de distribución del ingreso a través de un modelo más productivo, un modelo de agregado de valor, que vuelva a recuperar la industria local, el mercado local, el turismo local, todo eso evidentemente no va a venir por sí mismo, sino que vamos a tener que luchar para que eso se logre.
Y en ese contexto también entendemos que ese proceso, más allá de la resistencia que podemos organizar los trabajadores —que es ordenar conjuntamente con los otros sectores, las otras centrales, las organizaciones sociales, dar esa disputa y ponerle freno a estas políticas—, también entendemos que no hay salida gremial si no hay una salida política, y que esa salida política también tiene que tener la participación de las y los trabajadores.
¿Qué apunte hacés en este momento sobre la gobernación, sobre la situación de los trabajadores en la provincia de Buenos Aires?
La provincia de Buenos Aires en este momento tiene al frente al único, para nosotros, al único gobernador que está dando la pelea en el marco de un proyecto alternativo. Nosotros tenemos que atravesar esta cuestión que, por un lado, muchos de nuestras compañeras y compañeros son afiliados a las organizaciones sindicales que forman la CTA, tanto docentes como estatales, trabajadores de la salud, trabajadores de la justicia. Bueno, todos esos trabajadores hoy tienen una relación de dependencia con la provincia de Buenos Aires.
Y por otro lado, también tenemos que resolver cuestiones que tienen que ver con discusiones paritarias que por suerte tenemos en la provincia y que no tenemos en el gobierno nacional, pero que están atravesadas fuertemente por una política de recorte del gobierno nacional que hace que la provincia de Buenos Aires tenga una dificultad para poder cubrir y dar respuesta a la demanda salarial del conjunto de los trabajadores. Es una situación que tenemos que estar atravesando sin perder de perspectiva que no es una definición que puede tomar solamente el gobierno de la provincia de Buenos Aires si no hay un cambio general en la política a la que hacemos referencia, la política nacional.
Por otro lado, cuando el gobierno nacional apunta y golpea fuertemente a la provincia de Buenos Aires, no solamente lo hace apuntándole concretamente a la figura del gobernador, sino que nos está metiendo en la bolsa a todos los bonaerenses. El ataque hoy lo recibe el conjunto de la provincia al tener menos presupuesto para salud, para educación, para justicia, para seguridad. Y esas son cuestiones que nosotros tenemos que debatir de cara al conjunto de los trabajadores porque tenemos que reclamar, por un lado, lo que le corresponde a cada uno en las distintas discusiones sectoriales, pero sin perder de perspectiva el problema real: la solución definitiva va a llegar cuando tengamos un gobierno nacional que modifique estas políticas que hoy están dilapidando los recursos de la Argentina en función de la especulación financiera y de la fuga, en vez de ponerlos en políticas públicas o en inversión real que permita que haya trabajo en nuestro país.
Raúl, te pido una síntesis sobre la lista que encabezás para ser secretario general de la CTA en la provincia de Buenos Aires, y también un apunte de lo nacional, donde uno de los candidatos es Roberto Baradel.
Empecemos por lo nacional: mi compañero Roberto Baradel es quien encabeza y reemplaza a Hugo Yasky, quien sigue acompañando la lista nacional desde un rol mucho más de armado político y territorial con la experiencia acumulada y su trabajo legislativo. Robi es un compañerazo que ha estado al frente de SUTEBA, de CTERA, de la CTA Provincia de Buenos Aires durante muchos años. Deja la vara alta, hay que decirlo claramente; es un compañero que ha puesto el cuerpo y ha sufrido la persecución durante el gobierno de Vidal.
Eso nos deja el compromiso de llevar adelante la lucha y la organización de la CTA de los Trabajadores en la provincia de Buenos Aires, acompañando la articulación a nivel nacional para generar unidad dentro del movimiento obrero con la Autónoma, con la CGT y con las organizaciones territoriales. Ese es el desafío.
En la provincia de Buenos Aires tengo la suerte de estar acompañado por Hugo Russo (secretario general de Judiciales) como adjunto, y la compañera Silvia Scali (de CICOP, de los profesionales médicos). Nos acompañan también organizaciones universitarias de la provincia, Luz y Fuerza, Casino, ATE, organizaciones sociales y territoriales, SUTEPA (sindicato de PAMI), guardavidas… Hay un montón de organizaciones conformando la CTA en la provincia. No nos ha sido difícil conformar una lista de unidad, compromiso, mística y militancia con la que hoy estamos recorriendo la provincia, aceptando este desafío y sabiendo el rol importantísimo que tenemos de acompañar la lucha nacional.
LA SITUACIÓN EN MAR DEL PLATA
Raúl, vos sos de Mar del Plata, una ciudad que cuando el INDEC da los informes sobre desempleo suele estar entre las ciudades con más desempleo a nivel nacional. ¿Cómo describirías hoy la situación?
Raúl Calamante: Hoy no está distinta a esto que vos describís. Estamos con un índice alto de desocupación y fundamentalmente de precarización laboral. Mar del Plata en principio tiene una economía que se mueve por el turismo, vinculado a los servicios de hotelería y la gastronomía. Por otro lado está el sector vinculado a la industria textil; el sector de la pesca, por ser uno de los principales puertos pesqueros de Argentina; el cordón frutihortícola y lo que tiene que ver con la industria y el procesamiento de alimentos. Ahora, todo eso está vinculado fuertemente al mercado interno y al tema de la valorización del cambio.
Entonces vos hoy tenés que el turismo en Mar del Plata no es competitivo porque sale mucho más barato irse a los países limítrofes. Por lo tanto, el turismo está fuertemente golpeado y la temporada no tiene una buena perspectiva; no fue buena la anterior y no hay una buena perspectiva en reservas para la próxima. Por otro lado, esto no se resuelve con 45 días de temporada —encima el clima no ayuda—. Vos necesitás durante el año tener los fines de semana largos, que siempre fueron los puentes que permitieron atravesar el año y mantener las fuentes de trabajo. Eso hoy hace que muchos hoteles o negocios vinculados a la gastronomía que abrían en los fines de semana largos no lo puedan hacer porque no les dan los costos, ya que no va nadie. Por lo tanto, directamente cierran y esperan pasar de temporada a temporada, lo que implica un invierno larguísimo.
Por otro lado, la industria textil, ante la apertura indiscriminada de productos de afuera, no tiene posibilidad de competir hoy con la importación o la compra online. Lo mismo en el tema de la pesca: si bien ha dado buenos números en los niveles de captura, no se está procesando en tierra. A tal punto te digo que el langostino hoy se está llevando a Paraguay a procesar por una cuestión de costos: lo pescan en la zona del Atlántico en Mar del Plata y lo llevan a Paraguay a trabajar, y de ahí vuelve. Prefieren pagar todo el costo logístico de llevarlo en camiones congeladores, procesarlo en Paraguay (o en otros momentos en Perú) y traerlo de vuelta que pagar los costos de mano de obra en nuestro país.
Vos mirás los niveles de captura, inclusive en muchos buques mejor que otros años, pero toda esa pesca no se procesa en tierra; se lleva a otros lugares o se exporta directamente sin procesar. O están los barcos factorías que procesan en el mismo buque, por lo tanto no tocan tierra. Tenés altos niveles de captura, pero no tenés derrame de trabajo en tierra, y eso golpea fuertemente a una gran cantidad de trabajadores ligados a eso.
Después está la industria naval. Hoy, con la posibilidad de importar barcos viejos sin ningún tipo de límite, la industria naval local se ve fuertemente deteriorada, y los astilleros —que generan gran cantidad de puestos de trabajo— tienen muy limitada la proyección a futuro. Mar del Plata está sufriendo una crisis ligada directamente a las políticas nacionales, y sin embargo tiene la contradicción de que los intendentes que han estado en sintonía con los gobiernos nacionales no salen a decir esto.
Mar del Plata, como todo el país, no es una ciudad pobre ni el nuestro es un país pobre. Hay recursos naturales, posibilidades de desarrollo, generación de puestos de trabajo, universidades, capacidad humana y tecnológica. Pero no se hace porque se prioriza otro modelo que no es la generación de empleo. Y eso va a cambiar si cambiamos el gobierno; por eso digo que no habrá solución sectorial sin una solución política que cambie el modelo productivo y especulativo.










Discusión acerca de esta noticia