Una noticia a tono con los tiempo que atraviesa la Argentina. La emblemática fábrica de margarinas Dánica de Lavallol, Lomas de Zamora, cerrará sus puertas el próximo 30 de septiembre tras casi 90 años. La decisión fue comunicada por el Grupo Beltran, dueño de la compañía, despidiendo a más de 30 trabajadores en medio de una crisis productiva cada vez más profundo.
El delegado de la empresa, Sebastián Guastavino, contó a Radio Gráfica: “el sábado pasado llegamos a la empresa y nos encontramos con la noticia de que cerrará definitivamente el día 30 de septiembre”.
Es la tercera vez desde 2020 que el Grupo Beltrán anuncia el cierre de esa planta. Una fue en plena pandemia en 2020 y la segunda vez fue a fines de 2024. Guastavino recordó esa última situación: “En esa ocasión junto con un grupo de trabajadores, con el apoyo del sindicato y del gobierno de la provincia pudimos revertir la decisión. Hicimos un gran esfuerzo para poder seguir trabajando y mantener la producción de la empresa y hoy nos vuelve a pasar lo mismo. Estamos acá a la espera de poder resolver y destrabar este conflicto”.
“Nosotros en planta somos 40 trabajadores, de los cuales 33 estamos efectivos y el resto por la agencia, a los que la empresa ya les dio la baja. Antes éramos 80 trabajadores y en el cierre del 2024 cerró la parte de la industria y quedamos reducidos a 24 trabajadores. Con el transcurso del año pasado y este se fueron sumando muchos más”, sumó.
Ezequiel Roldán, secretario General del Sindicato de Empleados y Obreros Aceiteros de Capital Federal y Gran Buenos Aires (SOEIA) expresó: “Es una noticia aberrante, quieren cerrar nuevamente, echándole la culpa al consumo a diferentes cuestiones que ellos tienen operativamente. Parece que siempre el costo lo tienen que pagar los trabajadores. Nosotros, desde el Sindicato y junto a los compañeros, tenemos la firme decisión de seguir defendiendo los puestos de trabajo, el salario y el Convenio Colectivo de Trabajo”.

“Los trabajadores están decididos a dar la lucha por sus puestos de trabajo, por algo tan importante como es el sustento de cada uno de sus hogares. Así que desde el gremio ratificamos la postura de defender los puestos de trabajo, y vamos a seguir haciéndolo hasta las últimas consecuencias“, sumó Roldán, también secretario Gremial de la Federación Aceitera y Desmotadora a nivel nacional.
Dánica es una marca emblemática de margarinas creada en 1939 con una familia fundadora que mantuvo el control hasta 2011. Allí fue adquirida por el Grupo BRF de Brasil y en 2018 por el Grupo Beltrán, originario de Córdoba. Además de margarina, también producían aceite, algo que habían dejado de hacer en el último período.
El delegado Guastavino agregó en el diálogo con Radio Gráfica: “el argumento para el cierre es que bajó el consumo. Nosotros como trabajadores planteamos que ante esta crisis, la primera alternativa no podría ser el cierre de una planta y dejar más de 30 familias en la calle. Hay que buscar una alternativa para poder mantener los puestos de trabajo”.
Yendo hacia el pasado reciente, Guastavino detalló: “Desde 2018 hemos tenido diferentes conflictos con la empresa. Lo primero que hicieron fue querer modificar el convenio colectivo en el que estamos encuadrados que es el aceitero. Y después empezaron a decir que no podían pagar los sueldos”.
El Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires intervino en el conflicto mediando entre los trabajadores y la empresa. “Queremos destrabar el conflicto y buscar una solución para poder preservar los puestos de trabajo de los compañeros”, enfatizó Gustavino.
La cartera de trabajo provincial ya había intervenido en 2024. “En ese momento la Provincia hizo un esfuerzo enorme para mantener las fuentes de trabajo ayudando a pagar los sueldos. Ellos ayudaron a la empresa para poder pagar los sueldos; tenían un acuerdo firmado junto con la empresa hasta diciembre de este año para seguir colaborando a pagar un porcentaje de los salarios, pero la empresa de todos modos decidió cerrar las puertas.
“El clima es angustiante. Hay compañeros con mucha antigüedad. Hicimos una asamblea y nos organizamos para hacer un acampe acá en la puerta de la fábrica a la espera de una respuesta concreta. Porque entendemos que un cartel o un mensaje por WhatsApp no es el medio adecuado para informar lo que está pasando dentro de la planta”, cerró Guastavino.











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