El analista internacional, escritor y exdirector de Relaciones Internacionales de la Presidencia de Venezuela durante el gobierno de Hugo Chávez, Sergio Rodríguez Gelfenstein, advirtió en diálogo con el programa Feas, Sucias y Malas de Radio Gráfica que la reciente negociación por un acuerdo petrolero entre Washington y Caracas representa una coacción militar antes que un entendimiento diplomático. Rodríguez Gelfenstein sostuvo que el pacto petrolero es “una imposición sustentada en el poder militar y en la amenaza permanente“.
En ese marco, desmenuzó la trama detrás de los convenios energéticos, la intervención del Pentágono, las pugnas internas en la administración estadounidense y la crisis estructural de recursos que empuja a la Casa Blanca sobre las reservas venezolanas.
Rodríguez Gelfestein analizó la extrema complejidad del escenario geopolítico actual y desmitificó la versión oficial de un pacto entre estados: “debo decir que este fenómeno llamado ‘acuerdo’ es un proceso que se inició el 3 de enero, lo que lo hace sumamente complejo de analizar y que está todavía en desarrollo, por lo que no se pueden sacar conclusiones definitivas porque hay una serie de aristas que están todavía configurándose, solo se puede hacer conjeturas”.
Asimismo, remarcó la opacidad del asunto al sostener que “no se ha firmado ningún acuerdo con Estados Unidos. No existe. Nadie lo ha mostrado. No se tiene idea”, agregando que “incluso, se ha rechazado en la Asamblea Nacional del Parlamento Venezolano esto, que es llamado ‘acuerdo’ pero, más bien parece una imposición“.
Al abordar los actores involucrados, el analista expuso las contradicciones de las cúpulas políticas y el rol de los intermediarios financieros. “Fíjate la paradoja. Hoy el chavismo aparece haciendo un acuerdo con Estados Unidos, mientras que la derecha pro yankee lo está rechazando. Es una paradoja total”, manifestó Rodríguez Gelfenstein.
En relación a los nombres propios de la negociación, precisó: “Lo que ha ocurrido es un acuerdo del gobierno de Delcy Rodríguez con una empresa de un venezolano, Alejandro Bentacourt, que es primo hermano de Leopoldo López, en la cual los voceros del propio gobierno denunciaban por ser vende patria, corruptos y un montón de cosas más. Sin embargo hoy se firmó un ‘acuerdo’ con él”.
Sobre el entramado corporativo, añadió que “Bentacourt creó la empresa dos años atrás y es esta misma empresa con la que se habría llegado a un acuerdo con el gobierno venezolano pero, a su vez, esta empresa habría llegado a un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos, más específicamente con el Pentágono”.
“¿Qué hace el Pentágono haciendo acuerdos petroleros?”, cuestionó, y agregó “evidentemente es una acción militar, no una acción política ni un acuerdo negociado“.
En ese sentido, profundizó: “La lectura de todo esto es que más que un acuerdo petrolero, esto es una imposición por la fuerza. Aquí no hay acuerdo. Lo que hay es una imposición sustentado en el poder militar y en la amenaza permanente que hay desde el 3 de enero sobre el gobierno de Venezuela de que si no se hace lo que Estados Unidos dice que se haga. Se está actuando sobre la base de coacción”.
Con respecto al estatus institucional del país caribeño, lanzó una durísima definición: “Hoy Venezuela es un protectorado de Estados Unidos, pero de ser un protectorado podría pasar a ser una colonia“, advirtió.
Por ello, reafirmó que “entonces aquí no se puede hablar de acuerdo, lo que hay que hablar es de una imposición entre el gobierno de Venezuela y esta empresa North American Blue Energy Partners (NABEP), que está actuando como oficiante del ‘acuerdo’ con el Pentágono”, señalando sobre el intermediario que “Bentacourt es un hombre oscuro y ha hecho una política muy radical en contra del gobierno del presidente Maduro. De la noche a la mañana, se transformó en un magnate salido de la nada y solo por obra y gracia del Pentágono“.

LAS AGENDAS EN DISPUTA DE ESTADOS UNIDOS CON VENEZUELA
En el plano de las dinámicas internacionales de Washington, Rodríguez Gelfenstein puntualizó la existencia de internas de poder en las cúpulas norteamericanas. “En Estados Unidos hay dos agendas. La de Trump, que es una agenda de negocios, y la de Marco Rubio, que es una cruzada político-ideológica“, mencionó.
Esas diferencias devienen en contrapuntos tácticos sobre el futuro institucional venezolano: “Hay contradicción porque Trump dice que no es el momento de hacer elecciones en Venezuela ya que primero hay que crear condiciones y estabilizar la economía, mientras que Marcos Rubio está pugnando para que haya elecciones en Venezuela lo más pronto posible para poder instalar un gobierno de la derecha”.
Finalmente, el análisis inscribió el conflicto dentro del contexto de la geopolítica energética global e histórica de los recursos estratégicos. “Dos cosas. En el corto plazo, hay una mirada coyuntural que son las elecciones en noviembre. Pero también hay una mirada a largo plazo, que es que siempre Estados Unidos ha considerado que el petróleo de Venezuela es su petróleo“, analizó el invitado, agregando que “por eso la industria petrolera venezolana está hecha para las necesidades de Estados Unidos. Por eso es que en Venezuela solamente hay seis refinerías”.
“Hay una necesidad de supervivencia de Estados Unidos porque tienen una crisis energética muy profunda ya que a Estados Unidos le queda petróleo para siete años en su territorio. Por eso hay guerras energéticas por todo el mundo dado que tienen que ver con que Estados Unidos debe mantener sus patrones de consumo. Así Estados Unidos debe salir a buscar 7 millones de barriles de petróleo todos los días para mantener sus patrones de consumo, lo que motiva en gran medida la crisis energética global actualmente existente”, concluyó.










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