“La decisión de obra pública cero por parte del Gobierno nacional también implica paralizar las tareas de mantenimiento de las rutas. Eso no está llevando a un triste récord histórico donde el 75% de la Red Vial Nacional se encuentra en un estado de regular a malo”, alertó en diálogo con Radio Gráfica, Fabián Cattanzaro, secretario Adjunto de la Federación del Personal de la Dirección de Vialidad Nacional (FEPEVINA).
“El desgaste es exponencial; esto es ingeniería. Por cada año que no se realiza mantenimiento, se pierden entre tres y cinco años de vida útil. La desinversión no solo afecta al pavimento, sino también a los recursos: por cada peso que hoy no invertimos, rehabilitar las rutas nos va a salir entre cinco y siete veces más caro como mínimo”, agregó para visibilizar una situación que desde FEPEVINA vienen denunciando.
En estos días tomó notoriedad el caso de la Ruta 151 que une Cipoletti, Río Negro, con Santa Isabel, La Pampa, en una ruta muy relevante por el crecimiento del tránsito de camiones a partir del desarrollo de Vaca Muerta.
“Lo de la Ruta 151 tal vez sea el caso más notorio. Con el boom de Vaca Muerta se sumaron más de 3.000 camiones por día. Además, en su momento se desreguló la circulación de los bitrenes, que son camiones de hasta 30 metros de largo. Un camión común tiene un límite de peso de unas 51 toneladas, mientras que los bitrenes pueden llevar hasta 76. Imagínense el desgaste que eso genera. Si lo englobamos en el concepto de corredor vial, a esos camiones hay que sumarles que para tomar la 151 vienen por la Ruta Nacional 5, caminos donde se han triplicado las muertes”, detalló Cattanzaro.
Desde que asumió Javier Milei avanza con un vaciamiento de la Dirección Nacional de Vialidad advirtió el referente de FEPEVINA: “Hemos perdido a más de 1.200 compañeros y compañeras altamente especializados y calificados: técnicos, profesionales y administrativos. Hoy, sin presupuesto, con menos personal del necesario y con la decisión política de paralizar todo, cuesta mucho”.
“Actualmente estamos sosteniendo el operativo invernal en toda la región cordillerana con el máximo esfuerzo de los trabajadores para tratar de garantizar la conectividad ante las grandes nevadas, pero la pérdida de funciones es muy grande. Recientemente salió una decisión administrativa que modifica la estructura operativa de Vialidad: lejos de enviar recursos a los distritos provinciales para atender estas necesidades, centralizan tareas en la Casa Central. Esto deja a las provincias cada vez más vaciadas y pone en riesgo más de 3.000 puestos de trabajo”, puntualizó.
¿Y LOS GOBERNADORES?
¿Qué pasa con los gobernadores de las diferentes provincias frente a esta situación? “Vemos una gran ambigüedad por parte de los gobernadores. Más que reclamar las obras y exigir que Vialidad cumpla con su obligación por ley —porque hacer una obra nueva es una decisión política, pero mantener la infraestructura existente es un mandato legal que hoy el Gobierno incumple—, lo que están negociando es el traspaso de rutas nacionales a las provincias”.
“Son provincias que ya tienen sus rutas provinciales detonadas, que no pueden pagar los salarios de sus trabajadores y que aceptan las rutas nacionales sin recibir recursos para sostenerlas. Ahí vemos que no solo puede haber un interés en ´lavarle la cara´ a una ruta de cara a una reelección, sino también el intento de generar una nueva caja para la política. Cualquier opción de diálogo de este tipo está muy lejos de representar una mejora real en las condiciones de transitabilidad y seguridad vial para la gente”, subrayó.
LAS MUERTES EN LAS RUTAS
“Hoy el Gobierno generó un gran apagón estadístico en torno a los datos oficiales. La Agencia Nacional de Seguridad Vial está en un proceso de vaciamiento similar al nuestro, con datos parcializados y sin relevamientos diferenciados por ruta o tipo de siniestro; Vialidad tampoco produce esa información. Por eso nos apoyamos en relevamientos propios y de Organizaciones No Gubernamentales”.
“Según nuestras estimaciones, las víctimas se incrementaron un 17% en términos generales y los siniestros casi un 20%. Por su parte, la Fundación Estrellas Amarillas —que reúne a familiares de víctimas— tiene georreferenciado que en la Ruta Nacional 5 las muertes se han triplicado. Durante los primeros seis meses de este año se alcanzó la misma cantidad de víctimas fatales que en todo el año anterior sobre ese tramo.
“Esto excede lo sectorial. Estamos trabajando con vecinos autoconvocados de las rutas 3, 5 y de distintos pueblos que reclaman seguridad vial. Es necesario salir del “porteñocentrismo”, porque en el interior del país las rutas nacionales están integradas a la vida cotidiana de las comunidades y su deterioro impacta directamente en la calidad de vida de la gente”.











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