Daniel Guzmán, combatiente de Malvinas, periodista y director del portal Agenda Malvinas, analizó los recientes anuncios de explotación petrolera en las islas, denunciando la inacción de los gobiernos nacional y provincial. Las implicancias geopolíticas de la reserva hidrocarburífera en el Atlántico Sur. Entrevista por Lucía Maccagno y Marcos Maldonado.
Los yacimientos que explotarán a partir de 2027 Navitas Petrolotum y Rockhooper Exploration con una inmensa reserva hidrocarburífera. La inacción del Gobierno argentino ante el saqueo de recursos en territorio nacional. “Estamos ante hechos consumados casi sin retorno, que consolidan la expansión colonial por los próximos 50 años”, advirtió Guzmán.
¿Cuáles son las últimas novedades respecto a la actividad de las empresas petroleras en la cuenca de Malvinas?
Daniel Guzmán: La última novedad es que se ha conocido, a través de información publicada por la propia empresa israelí Navitas Petroleum, que han tomado el control de un yacimiento aledaño a León Marino (Sea Lion). Este yacimiento marino tiene reservas comprobadas de 910 millones de barriles de petróleo. Fue activado mediante una licitación adquirida por Rockhopper Exploration, donde esta conserva el 35% de las acciones y Navitas posee el 65%.
En las últimas horas, Navitas lo ha informado a través de su sitio web —el cual, vale decirlo, vuelve a estar bloqueado para usuarios en Argentina—. Allí constatamos que se han quedado con este yacimiento denominado bajo la sigla PL001.
Es una licitación muy antigua; podríamos decir que es la que da inicio a este proceso de explotación ilegítima a partir de los acuerdos de cooperación y explotación en el Atlántico Sur, firmados en septiembre de 1995 en Nueva York por el ex canciller del menemismo Guido Di Tella y el secretario de Estado británico Malcolm Rifkind.
Es el yacimiento más antiguo licitado: data de 1997, por lo que estamos hablando de casi 30 años. Contiene incluso más reservas comprobables que León Marino. En conjunto, estamos hablando de un volumen certificado superior a los 2.200 millones de barriles de petróleo. No obstante, la propia información corporativa habla de una cuenca petrolera potencial superior a los 31.000 millones de barriles. Con estas cifras, estaríamos bastante cerca de las reservas petroleras que hoy tiene Venezuela.
Por eso, medios internacionales como el diario The Guardian ya hablan de Malvinas como «la nueva Dubai del Atlántico Sur». El Reino Unido y la administración colonial avanzan en una reconversión económica y financiera para dar el salto desde la pesca hacia la megaminería hidrocarburífera en aguas jurisdiccionales argentinas.
Lucía Maccagno: ¿Cuál ha sido la respuesta del Estado argentino y del gobierno provincial de Tierra del Fuego?
Querer frenar esto con declaraciones es como querer cazar osos con gomeras: no tiene ningún efecto. La última declaración formal por escrito del gobierno de Javier Milei fue en diciembre pasado, diez días después de que Rockhopper y Navitas presentaron ante el gobierno ilegal y colonial británico la decisión final de inversión (FID) para iniciar la explotación petrolera.
En esa presentación anunciaron que disponen de 1.835 millones de dólares para la primera y segunda etapa de exploración de León Marino. Además, informaron que ya contrataron las plataformas, los barcos, la ingeniería, las certificadoras ambientales internacionales y el personal técnico. En tierra, al lado de Puerto Argentino, ya iniciaron la construcción de un muelle propio para darle base logística al proyecto, junto con un hotel modular de 160 habitaciones, y están reformando la infraestructura aeronáutica del viejo aeropuerto.
Incluso recientemente, mientras estaba en Punta Arenas el buque de patrulla británico HMS Medway, directivos de una empresa naviera chilena viajaron a Malvinas para firmar un acuerdo de navegación mensual o bimestral entre Punta Arenas y Puerto Argentino. Se trata de la misma naviera que opera entre Valparaíso e Isla de Pascua. Hay todo un complejo logístico en marcha para ejecutar este gran robo.
¿Qué hacen el Gobierno Nacional y el de Tierra del Fuego? Nada. Emiten comunicados de rechazo que no tienen ningún impacto. En Tierra del Fuego opera Harbour Energy dentro del consorcio de Total Austral (que posee el yacimiento Fénix). Cabe recordar que Harbour Energy es la empresa que le vendió su paquete accionario en Malvinas a Navitas Petroleum en 2022. Nadie quiere atentar contra sus propios intereses políticos ni quedar expuesto ante semejante entrega de recursos consentida por ambos estamentos gubernamentales.
Marcos Maldonado: A lo largo de estos 30 años desde el marco regulatorio del Menemismo, ¿nunca se revisó o impidió esta transferencia de licitaciones y control operativo?
Sí, hubo momentos de freno. En 2006, el presidente Néstor Kirchner ordenó la cancelación de los acuerdos de cooperación firmados en 1995. Sin embargo, en 2010 la actividad continuó activa. Cuando el tema tomó volumen internacional, Cristina Fernández de Kirchner logró articular con Uruguay, Brasil y la región el bloqueo de logística a estas operaciones.
Incluso el 15 de abril de 2015, a través de la Procelac, se presentó una acción penal internacional en el Juzgado Federal de Río Grande. La jueza dictó embargos por 156,4 millones de dólares y ordenó el secuestro de barcos, plataformas y equipamiento, lo que hizo recular todo el proyecto.
Sin embargo, durante el gobierno de Mauricio Macri se firmó el Pacto Foradori-Duncan, cuyo capítulo sobre el Atlántico Sur estableció levantar todas las restricciones en materia comercial, pesquera, petrolera y de comunicaciones. Eso le devolvió la vía libre a este avance extractivo.
Hoy la hoja de ruta está fijada: prevén empezar a perforar los primeros meses de 2027 y extraer crudo en el primer trimestre de 2028. Esto no es una especulación, lo informa el propio departamento de recursos minerales de la administración ilegal de Malvinas. Mientras tanto, en Argentina la Comisión Bicameral de Relaciones Exteriores no actúa. Estamos ante hechos consumados casi sin retorno, que consolidan la expansión colonial por los próximos 50 años.
Lucía Maccagno: Recientemente la causa Malvinas volvió a la agenda pública por gestos populares o deportivos, pero da la sensación de que la política institucional sigue desconectada…
Estamos muy lejos. ¿Cómo se van a tomar acciones concretas cuando Gran Bretaña, Israel y Estados Unidos son los actores de los que depende la política y las finanzas del actual gobierno? No resiste análisis.
Tampoco ocurrió en gestiones anteriores: tanto en 2017 (con Macri) como en 2021 (con Alberto Fernández), el bloque del G77+China (más de 140 países) le ofreció a la Argentina respaldar acciones legales dirigidas a frenar a estas petroleras. Ninguno de los dos gobiernos tomó la iniciativa. Hay una complicidad estructural de los sucesivos gobiernos, fuertemente condicionada por la matriz de endeudamiento financiero. Recordemos que el Fondo Monetario Internacional en la era de Alberto era presidido por un británico y el banco establecido como nexo para el pago de las deudas con los Fondos Buitres era el HSBC que es británico.
En este contexto, si no hay un cambio radical de estrategia soberana, la consolidación petrolera en Malvinas es un camino que trágicamente parece no tener retorno.











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