¿Hacía donde se dirige la economía argentina? ¿Quiénes son los ganadores? ¿Quiénes pierden en el modelo de Javier Milei? ¿Qué pasa con los ingresos de los y las argentinas? Preguntas que abordó la economista y directora del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Alejandra Scarano.
CRECEN POCOS, PIERDEN MUCHOS
“Hoy solo crecen tres sectores: el agro, la intermediación financiera, y la minería y energía. El gran problema es que, en dos de esos tres sectores, se destruyen puestos de trabajo. Solo el agro genera algo de empleo, pero en la generalidad, estos tres sectores explican apenas el 5% del total de los puestos de trabajo existentes”, puntualizó Scarano.
“Mientras tanto, los grandes perdedores del modelo son la industria, el comercio y la construcción, que representan casi el 50% del empleo. Por eso vemos que, aunque la tasa de desocupación a nivel nacional ronda el 7%, en los partidos del Gran Buenos Aires escala al 9,7%. Esto afecta con muchísima fuerza a los jóvenes, donde la tasa de desempleo se duplica, alcanzando niveles de entre el 15% y el 16%”, agregó.
“A esto se suma la caída de los salarios: si se mide con el IPC actual respecto a 2023, la pérdida es de unos tres puntos; pero si lo medimos con la canasta que debió actualizarse en enero, la pérdida real de poder adquisitivo roza los ocho puntos. Las familias consumen menos porque no les alcanza”, indicó Scarano.
“Eso se ve claramente en la pérdida de puestos de trabajo y el cierre de unidades productivas. En el sector privado registrado ya se perdieron unos 216.000 empleos, y el total general de puestos destruidos ronda los 340.000. Además, ya cerraron cerca de 27.000 empresas”.
“Entre diciembre de 2023 y la actualidad, registramos una inflación acumulada del 312%. Sin embargo, cuando desglosás ese número, los servicios públicos aumentaron un 531% y el transporte un 416%“, analizó sobre el impacto en los ingresos.
“En un ejercicio que hicimos desde el observatorio bonaerense de CEPA, calculamos que una persona que debe tomar dos colectivos y un tren para viajar del Conurbano a la Ciudad de Buenos Aires sufrió un incremento del 18 veces en el costo del boleto, mientras que su salario registrado, con suerte, aumentó solo 3 veces”, describió.
“Hoy destinamos unas cuatro veces más de ingresos a pagar tarifas y transporte que a fines de 2023. Eso deja un margen mínimo para el supermercado y la comida, obligando a la gente a endeudarse a tasas usurarias. Mientras un plazo fijo bancario paga apenas un 20% anual, la tasa para pedir un préstamo arranca en el 70% y escala muchísimo más en las plataformas virtuales. Hoy estimamos que hay cerca de 6 millones de personas endeudadas en el país”, puntualizó Scarano.
El endeudamiento familiar y la morosidad con las billeteras virtuales
Una problemática creciente: el endeudamiento familiar tanto en el sistema formal como en las billeteras virtuales. Scarano analizó: “Los últimos datos de morosidad muestran que en los créditos personales bancarios ronda el 15%, y en tarjetas de crédito se ubica en el 12,5%. Sin embargo, en los créditos no financieros (como las fintech y billeteras virtuales), la mora se acerca al 30%. Esto significa que prácticamente tres de cada diez créditos tomados por estas vías no se pagan o están en mora”.
“Además, hay una relación directa con la edad: la morosidad es notablemente más alta en los sectores más jóvenes, que muchas veces no consiguen empleo o están insertos en la informalidad y la precarización, percibiendo ingresos extremadamente bajos. Las familias están recurriendo al endeudamiento para comprar comida o pagar gastos básicos del día a día”.
La caída de la recaudación y la política tributaria
“Al desplomarse el consumo, cae la recaudación de los impuestos clave como el IVA a nivel nacional o Ingresos Brutos a nivel provincial. En el último año, la recaudación nacional cayó en términos reales en 10 de los últimos 12 meses”.
“En paralelo, el Gobierno nacional se ha encargado de bajar impuestos a los sectores más acomodados: redujeron Bienes Personales (que grava a los patrimonios más altos), eliminaron tributos a embarcaciones y autos de lujo, aplicaron beneficios fiscales para las grandes inversiones a través del RIGI y redujeron retenciones. Sin embargo, los impuestos al consumo que pagamos las mayorías siguen intactos. Como el único objetivo oficial es el superávit fiscal, la caída de recursos se compensa con más ajuste en áreas clave como educación, salud y servicios públicos”.
Vaca Muerta y la fuga de divisas
“En CEPA graficamos la situación de las provincias en un mapa: prácticamente todo el país está en rojo por la recesión, y la única provincia que figura en verde es Neuquén, impulsada por Vaca Muerta. Pero hay que entender que el crecimiento de la producción y las exportaciones energéticas actuales es el resultado de la maduración de políticas de Estado que se iniciaron hace años, como la nacionalización de YPF bajo la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Es una política que incluso Mauricio Macri y el propio Javier Milei —quien inicialmente hablaba de privatizar la compañía— terminaron respaldando y utilizando para mostrar resultados positivos”.
“El problema de fondo no es que exista Vaca Muerta, lo cual es excelente, sino qué pasa con los dólares que genera. Históricamente, el desarrollo argentino se vio frenado por la restricción externa (falta de dólares). Hoy la energía aporta divisas y las importaciones están frenadas porque la industria nacional está parada (con un 40% de la capacidad instalada ociosa). Sin embargo, esos dólares se están yendo por la vía de la formación de activos externos, es decir, la fuga de capitales. Un sector sumamente minoritario de la población —estimado en no más de 1,5 o 2 millones de personas físicas con acceso al mercado de cambios— es el que absorbe esas divisas para ahorro o consumos suntuarios en el exterior, mientras las mayorías quedan excluidas de ese beneficio”.
¿Hacia una economía de enclave, primarizada y extractivista?
“Si el actual modelo económico se consolida en el tiempo, vamos indefectiblemente hacia lo que se denomina una economía “estilo Perú”: un esquema de enclave extractivo con sectores primarios muy ricos y una población mayoritariamente empobrecida”.
“Frente a esto, existen proyectos alternativos. Nosotros defendemos una economía con industria, comercio y valor agregado sobre los recursos naturales. Un ejemplo muy claro: Argentina es de los poquísimos países en el mundo que tiene tanto reservas de litio como una industria automotriz desarrollada. Brasil tiene terminales automotrices pero no litio; Bolivia tiene litio pero no industria automotriz. Nosotros tenemos ambas capacidades y deberíamos estar planificando la fabricación de baterías y autos eléctricos en el país. Lamentablemente, esa agenda industrializadora y soberana está completamente fuera del radar del actual gobierno”.











Discusión acerca de esta noticia