Vivian Elem: Juan teníamos interés en conocer tu experiencia, sobre todo con Guitarras del Mundo que ha recorrido tantos países, ¿Cuál es la perspectiva del lugar que ocupa hoy, como Director de Asuntos Culturales de nuestra cultura hacia el mundo?
Juan Falú: La perspectiva es que podamos mostrarnos con cierta completitud, no parcialmente. Digo eso, porque somos un país acostumbrado a una suerte de grieta cultural histórica, que establece claras diferencias entre el centro y la periferia. Y en general, el centro es predominante, el centro concentra a los desarrollos, la cultura de exportación y eso determinó que tengamos un modo de mostrarnos ante el mundo que es un modo de vencer. Para mí eso es algo histórico que no se puede cambiar de una manera muy sencilla, creo que es un trabajo que tendría que estar aparejado a todo un proceso de transformación del país, que incluye el desarrollo no solo de las culturas, sino de las economías regionales. Con esa mirada uno está intentando poner en valor esas manifestaciones culturales de nuestras regiones que son riquísimas. Esto sin subestimar lo que siempre se ha mostrado, me refiero a que nosotros estamos asociados al tango, a la literatura de Borges, Cortázar y otras figuras que son hegemónicas. Pero yo sé que nuestro país está poblado por artistas, por una historia de la cultura que es poderosa, así es que hay mucho por hacer en esa dirección.
Usted hablaba de las economías del desarrollo de las regiones siendo tucumano. Una provincia que durante los años ’60 y ´70 tuvo una gran desarrollo cultural con producciones artísticas de distintos ámbitos, inclusive obras que no se conocen como las de Los hermanos Núñez, entre otros?
Para seguir con tu ejemplo, Tucumán es cuna de un teatro formidable y del desarrollo del arte audiovisual impresionante. Por ejemplo, tiene una escuela en la Universidad Nacional que tiene más de 60 años que es modelo y toda una cultura vinculada al trabajo, con toda la producción poética y el cancionero ligado a la zafra, que es de gran profundidad porque no se trata de cancionero que por ahí porque exalta la producción de la tierra, sino con una manera de festejarla. En Tucumán eso está cargado de dramatismo, porque es uno de los trabajos más pesados y sacrificados que hay, entonces, toda esa cuestión genera una cultura muy poderosa, pero como vos decís, no es conocido eso.
En esta agenda hacia el exterior que tiene planteado precisamente esto, salir un poco de esta muestra de los argentinos del tango y la literatura de solo algunos autores. Es decir, ¿Cuál es la perspectiva y cuál es la agenda? Autores nacionales y regionales hay montón.
Yo te puedo dar algunas iniciativas, te las cuento que sirven como ejemplo de una línea que estamos tratando de poner en valor. Aunque suena pretenciosa la expresión porque ya está en valor, sobradamente, pero hacerlo muy visible, un éxito. Un caso como el de Daniel Moyano, es un escritor maravilloso, además de tener una pluma reconocida en el mundo, muestra sus particularidades regionales de una manera increíble porque se inspira en ese ser, en esa población, en ese humor, en esas pobrezas y también esas riquezas.
Y esto es para darte una idea, por ejemplo, si se cumplen 100 años de Piazzolla, que se va a festejar en todo el mundo, nosotros también queremos recordar que se cumplen 100 años de los nacimientos de Jaime Dávalos y de Ariel Ramírez. Para que tengan una idea de que en cada manifestación, siempre hay algo para mostrar, que más allá de Buenos Aires, siempre va haber algo. Entonces, es una tarea hasta de docencia que hay que hacerla y que no va tener resultado inmediato, pero esa posibilidad de marcar una huella, es la pelea que yo asumo, veremos hasta donde podemos consolidar estos pensamientos.
¿Cómo ve el centralismo?, ¿Cómo romper o cómo empezar a ver, qué hacer para que esa cultura venga de la periferia y se conozca? Porque toda esta historia cultural nuestra, esta identidad popular está vedada en los grandes centros urbanos. Hay generaciones que se pierden todas estas manifestaciones culturales tan ricas.
Es importantísimo un vínculo con los frentes de la División de la Cultura de la Cancillería y el Ministerio de Cultura de la Nación, que a su vez tienen los vínculo con las provincias. Es muy importante esa sintonía y por suerte tenemos buen diálogo con Tristán Bauer y su gente para ir en esa dirección. Por ejemplo, la Cancillería tiene que ir al interior, a la provincias, para recabar, para recoger y para conocer y también trasladar eso a la propias representaciones del interior. Es un proceso que tiene que hacerse conjuntamente con el Ministerio de Cultura, dándole mucha cabida a las provincias, es decir, mostrarle a las provincias que hay una posibilidad de que generen sus propias plataformas, ya sean virtuales o presenciales, de su arte y decirles que eso es posible que se conozca en el exterior. Después, si eso se produce en un beneficio de tipo económico, bienvenido sea, pero el primer paso para mí, es mostrar que hay una disposición a mostrar el país desde sus entrañas y hacerlos socios con los gobiernos provinciales y con el Ministerio de Cultura.
¿Usted cree que hay que volver a trabajar fuertemente sobre el tema de la identidad de la cultura nacional y popular, que la penetración cultural, sobre todo de las plataformas y demás, ha desvirtuado un poco?
El tema de la identidad nacional y popular siempre es importante. El asunto me parecer a mí, que es poner el acento en las tradiciones, pero también en las transformaciones. Y digo esto, porque en nuestro país la tradición ha sido apropiada por sectores conservadores de la sociedad y al contrario, la transformación por los sectores llamados progresistas. Lo que pasa es que cada uno de ellos adolece del otro polo, el progresista desconoce la raíz o le tiene desconfianza, porque supone que abrazar la tradición puede contaminar de conservadurismo, actúa como fantasma cultural en una sociedad. Y al revés, el que es conservador le rehuye a las transformaciones, abraza la tradición con una forma de anclarse en el ayer y no moverse de ahí. Es un tema complejo pero al mismo tiempo fácil de entender, creo yo. Hay que buscar ese ida y vuelta, entre el ayer y el mañana, ahí está uno siempre de cara a esas identidades profundas y de cara a las transformaciones.
Es parte de un trabajo amalgamado, exterior, porque también trabajar esto es parte de forjar esta identidad nacional para poder mostrar hacia afuera la variedad de los argentinos. Usted decía que cuando salía al mundo con Guitarras del Mundo, le gustaba mucho cuando le decían que a través de su guitarra habían podido ver a Argentina, que es una muestra de las distintas regiones, también.
Es poder traducir la tierra de uno, desde la música. La actividad artística es muy grata y es muy emocionante, le da sentido a esa actividad física. No se trata de que uno toque un género regional u otro, porque eso pasa también con el tango, yo no estoy poniendo afuera de la identidad las expresiones de Buenos Aires, una ciudad que yo amo y que tiene una extraordinaria fuente de identidades culturales. Pero, sí es cierto que a veces, una música que es ancestral eso tiene llegada, pero no solo la nuestra hacia fuera, sino cualquier expresión cultural del mundo que sea ancestral tiene una llegada, es algo misterioso, es como la llegada que pueda tener cualquier situación, objeto y obra de arte que está cargado de lo añejo, de cultura antigua.
- Redacción Lucia Izaguirre














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