De qué se trata el fondo del problema. Elecciones en Rusia. China, muy sólida. Brasil y Venezuela. Brasil, Rusia y el Consejo de Seguridad. El costo de la IA. Se reúnen Trump y Xi en los Estados Unidos.
Por Gabriel Fernández *
Los gobiernos occidentales, muy en especial los europeos, tienen una capacidad decisoria relativa. Allí, el interés de base que comanda los estados se ha consolidado sobre las corporaciones. Como usted sabe, lector, las financieras orientan a las armamentísticas; los presidentes del Viejo Continente, en suma, no administran ni conducen a sus pueblos, solo interpretan las necesidades mega empresariales. A decir verdad, ordenan -en el mejor de los casos, sugieren- a sus pueblos actuar según esos parámetros.
Esa realidad oculta -pese a que es posible visualizarla y comprenderla, qué curiosidad- genera acciones de distinta orientación. Para ver claro: un estado puede orientar crédito e inversión en sentido productivo, o hacerlo en dirección rentística. La diferencia es nítida y así es posible indicar que el primero concreta su gestión considerando la matriz social y territorial que lo construyó, mientras el otro sostiene la exigencia empresarial como eje de sus tareas.
LA FEDERACIÓN DE RUSIA. El partido Rusia Unida se impuso en las elecciones parlamentarias realizadas este fin de semana, y consolidó su presencia política en el orden nacional. La victoria de la corriente que orienta el presidente Vladimir Putin es de singular importancia pues se despliega en medio del conflicto con Kiev y de una sucesión de sanciones económicas europeas contra la Federación.
Los resultados dados a conocer el lunes de la semana en curso por la Comisión Electoral Central señalan que el oficialismo obtuvo el 57,80 % de los votos en los comicios destinados a renovar 450 escaños de la Duma Estatal, la Cámara Baja del Parlamento. Detrás efectuaron buenas performances el Partido Comunista de la Federación Rusa (KPRF) que consiguió el 13,79 %; el Partido Liberal-Demócrata (LDPR), con el 9,01 %; y Nueva Gente, que alcanzó el 7,97 %. Asimismo, el partido Rusia Justa superó el umbral del 5 % necesario para acceder al Congreso.
La participación electoral alcanzó el 60 %, superando la afluencia de las elecciones de 2021, a pesar de los intensos ataques ucranianos a regiones fronterizas y a varias zonas con población exclusivamente civil. Los comicios se celebraron del 18 al 20 de septiembre. Tres días, debido a la enorme extensión del territorio. Rusia es el país más extenso del mundo, con una superficie total de 17.125.191 km² que abarca el norte de Asia y el este de Europa
Los ciudadanos rusos mayores de 18 años pudieron votar en colegios electorales dentro y fuera del país, así como, en algunas regiones, en línea. Los residentes de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk y las provincias de Zaporozhie y Jersón —que se reunificaron con Rusia en 2022— participaron por primera vez en las elecciones a la Duma. En esos lugares se habían concretado, dos años atrás, plebiscitos para evidenciar la decisión de sus pobladores de pertenecer a la Federación.
Durante el período de campaña, el jefe de Estado describió la importancia de las elecciones parlamentarias, señalando que la voluntad de los votantes demostraría una vez más que el pueblo ruso está “unido por valores compartidos, la memoria histórica y el amor a la Patria” y que “nadie logrará dividir e intimidar a Rusia ni socavar su condición de Estado y su sistema sociopolítico”.
LA REPÚBLICA POPULAR CHINA. Ahora bien, es posible constatar que la República Popular China ahondó su volumen regional a través del comercio, las inversiones y la diplomacia, sin desplegar una carrera armamentística que la ponga cabeza a cabeza con los Estados Unidos. En los momentos previos al actual tramo del conflicto en Asia occidental, la potencia del Norte plantó 20 instalaciones militares en la región, ocho de ellas permanentes. Los ataques iraníes dañaron el cuartel de la Quinta Flota en Bahrein y la comandancia asentada en Qatar. Pekín, en cambio, solo instaló una base militar fuera de sus fronteras, en Djibuti.
Sin embargo, viene alcanzando una enorme incidencia. Es más, aunque varios medios occidentales no lo admitan, el Dragón es propietario de una aceptación diplomática generalizada entre bloques enfrentados. Como contrapartida la ruptura de compromisos y la detonación de acuerdos de paz por parte del estado norteño han socavado su prestigio. Y el prestigio, la credibilidad, la confianza, configuran factores importantes en la política internacional. Pekín es el mayor socio comercial de los estados árabes, y Oriente Medio figura entre los principales destinos de las inversiones de la Franja y la Ruta. Es para tomar en cuenta, cree este periodista, que una situación equivalente se va deslizando, silenciosamente, en América latina.
Como bien explica Sputnik News, las monarquías del Golfo Pérsico, en el primer tramo de la contienda, sugirieron a Pekín presionar a Teherán para que admita ciertas exigencias norteamericanas, más tarde para que promueva la apertura del Estrecho de Ormuz y posteriormente para que contenga la enjundia de los hutíes. Pero las cosas ya no funcionaban del mismo modo que en la década previa: el acuerdo entre Arabia Saudita e Irán, alcanzado con mediación china en 2023, evidenció la diferencia entre la influencia militar y la diplomática. Pekín logró situarse en el centro de una de las rivalidades más profundas de la región pese a no contar con una infraestructura militar comparable a la estadounidense en esa zona. La nueva pirueta saudí no llegó lejos y el resto de los reinos petroleros, a excepción de los Emiratos Arabes Unidos, optó por un silencio significativo.
Las decisiones basadas en el propio interés, considerando territorio y población -volvemos al arranque- contienen la admisión de beneficios ajenos. Los países del Golfo Pérsico brindan cerca del 55 por ciento de las importaciones chinas de petróleo. El gobierno que lidera Xi Jingpin pudo reducir esa dificultad debido a las reservas estratégicas acumuladas en los años recientes y a la diversificación de las fuentes de suministro. Ahí, como es ostensible, Irán y Rusia juegan un rol trascendente. China almacenó más de 500 millones de barriles. Fíjese el enlace: eso le facilitó afrontar la interrupción del tráfico por el Estrecho de Ormuz con un margen mayor que otros compradores.
En todo el período, China redujo la actividad de sus refinerías, recurrió con moderación a sus reservas, redirigió suministros, contuvo parte de la demanda e importó menos petróleo. Estas medidas permitieron a Pekín absorber parte del volumen perdido por el cierre del Estrecho así como morigerar la tensión con mercados energéticos mundiales. Al decir de RT otro factor clave para arribar a esta sólida posición mutlipolar fue la apuesta de largo plazo por la electrificación. La electricidad representa el 30 por ciento del consumo energético de China, frente a alrededor del 22 % en los Estados Unidos y Europa. China, además, instaló en los dos años recientes más de la mitad de la nueva capacidad mundial de energía eólica y solar.
VARIOS, DE INTERÉS. Resulta preciso correr el foco. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que, si estuviera en el lugar de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, convocaría a elecciones.“Si yo fuera Delcy, convocaría a elecciones lo antes posible para que el pueblo pudiera elegir quién va a ser el presidente de ese país”. Lo expresó antes de participar en la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas, durante una entrevista concedida a la CNN.
La consideración del jefe de Estado amoscó a varios. Y completó: “Porque la forma en que Estados Unidos trata a Delcy da la impresión de que Estados Unidos le da órdenes”, explicó. “Marco Rubio deja claro que él está al mando en Venezuela: el dinero del petróleo va a Estados Unidos y Estados Unidos devuelve una pequeña parte a Venezuela”. El mandatario también criticó el intervencionismo de Washington en Caracas y recordó los anteriores pretextos utilizados por el país norteamericano para justificar sus intromisiones. “Estoy cansado de ver esto. ¿Dónde están las armas químicas que tenía Saddam Hussein? ¿Dónde está la bomba nuclear que tiene Irán?“, cuestionó.
Y ya que en las líneas precedentes se menciona a Rusia y a Brasil, vale indicar que la Federación se ha sumado a una iniciativa intensa de la nación sudamericana en la ONU: la Cancillería que orienta Serguei Lavrov consideró que la reforma del Consejo de Seguridad debe ampliar la representación de los países de América latina, África y Asia. El planteo se lanzó desde el Departamento de Organizaciones Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, en una entrevista con la agencia TASS.
Por estos días, en Nueva York, se lleva adelante el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU. La cartera de Relaciones Exteriores indicó, antes de la intervención del ministro, que “continúa el proceso de búsqueda de una fórmula de reforma universal capaz de satisfacer a la mayoría de los Estados miembros”. “A nuestro juicio, la solución reside en ampliar la representación en el Consejo de los países de la mayoría global —concretamente estados de América Latina, África y Asia—, algunos de los cuales podrían obtener un puesto permanente”. Actualmente, el Consejo cuenta con 15 miembros: cinco permanentes —China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia— y 10 no permanentes elegidos en la Asamblea por períodos de dos años.

TRUMP Y XI. Finalmente, En estos momentos, el presidente chino Xi Jinping realiza su primera visita en 11 años a los Estados Unidos. Este jueves se reunirá con su homólogo, Donald Trump. Será el tercer encuentro que mantienen en menos de un año ambos mandatarios; lo afrontan desde realidades políticas diferentes: mientras Trump está condicionado por las elecciones de mitad de mandato, un fuerte endeudamiento y el pantano en que se ha convertido la agresión a Irán, Xi se adentra en un cuarto mandato al frente del Partido Comunista de China, con otros cinco años por delante.
Las expectativas son, a su vez, variadas. Según Reuters, “El presidente estadounidense llegó a prometer que acabaría con las importaciones chinas mediante aranceles, pero ahora se enfrenta a niveles mínimos históricos de aprobación, justo antes de las elecciones de mitad de mandato y de la expiración de una tregua comercial sino-estadounidense de vital importancia. Esto significa que cualquier acuerdo histórico entre las dos superpotencias podría hacer más daño que bien a las perspectivas políticas del presidente”.
El principal tema de la agenda será la extensión de la frágil tregua comercial, que expira el 10 de noviembre. También se espera una reducción mutua de los aranceles. Ambas partes anticiparon posturas con el título 30 por 30: cada una eliminará los aranceles existentes sobre 30.000 millones de dólares en bienes importados. Fuentes de ambos gobiernos coincidieron en que ese factor se encuentra muy avanzado.
Otro asunto a evaluar en el encuentro será el de la Inteligencia Artificial, muy agitado mediáticamente. Las principales preocupaciones de los Estados Unidos respecto al enfoque de China son la destilación —el uso por parte de empresas chinas de modelos estadounidenses para entrenar los suyos— y la posibilidad de que actores malintencionados puedan utilizar los modelos chinos de forma que consideran peligrosa. Pero está claro que China no admite que el debate sobre la seguridad en términos estadounidenses se convierta en un instrumento para limitar su desarrollo tecnológico.
Puertas adentro, ambas naciones están evaluando la relación costo beneficio de la IA. La diferencia de abordaje remite al origen de este texto. Los gastos que la nueva tecnología implica son gigantescos pero no están a la vista de las sociedades. Las compañías que controlan el fascinante mecanismo (Google, Microsoft, Open AI, Meta, Anthropic, Amazon, así como las proveedoras de infraestructura como NVIDIA y ASML) pretenden que los estados, a través de sus esquemas recaudatorios, les transfieran fortunas con el argumento de forjar mejores y más seguros sistemas de IA. La pecera de la cual pueden obtener esos recursos no es otra que la comunidad, sus sistemas de salud, educación, asistencia y los derechos de las clases trabajadoras de cada distrito. Este narrador insiste: buscan reproducir el proceso de salvataje destinado a sostener, sin fundamento alguno, a las corporaciones financieras en el tramo reciente.
Por debajo se han ido expresando al respecto los think tank atlantistas, como el Atlantic Council. Un repaso de su postura puede anticipar la actitud gubernamental. Según esta organización antidemocrática que se presenta como defensora de la democracia, Xi Jingpin planea llevar a la reunión a ejecutivos de empresas chinas de IA y sugiere que Trump haga lo mismo. El resultado más probable es que ambos continúen exponiendo sus respectivas posiciones durante la cumbre y que logren un acuerdo tenue para seguir trabajando en favor de un diálogo más profundo, aunque sin definiciones. Esa misma entidad aseveró en su más reciente publicación que “La cuestión de Taiwán, la democracia y los derechos humanos, los sistemas y vías políticas, y el derecho al desarrollo son las cuatro líneas rojas de China, que no pueden ser desafiadas. Estas son las barandillas y la red de seguridad de las relaciones entre China y Estados Unidos”.
Es preciso comprender que el ítem democracia y derechos humanos, así como sistemas y vías políticas, hacen referencia a la necesidad occidental de articular congresistas, funcionarios, ejecutivos de las tecnológicas y expertos del rubro, para imponer aquella canalización con el argumento de evitar que los “regímenes autoritarios” (básicamente los BRICS + y la OCS) tengan presencia y vigor en las elaboraciones más avanzadas. Para eso han desplegado el programa All Conect en cooperación con el Departamento de Estado para fomentar “el uso responsable y la gobernanza de la IA en países de ingresos bajos y medios, alineándose con los principios de la OCDE”.
La cumbre tiene lugar cuando Trump aún no ha aprobado un nuevo envío de armas para Taiwán valorado en unos 14.000 millones de dólares. En diciembre, su administración aprobó un paquete anterior de unos 11.000 millones de dólares, descrito como el mayor hasta ese momento. Tras su reunión con Xi en Pekín en mayo, el mandatario estadounidense dijo que mantenía en suspenso el nuevo acuerdo y lo calificó de “muy buena ficha de negociación”. Pero ya se sabe: como te digo una cosa, te digo la otra. Y a las necesidades económicas norteamericanas suelen sobreponerse los intereses de base de las corporaciones. Estas, como se indicó al comienzo, sostienen que el Estado de los Estados Unidos debe alimentarlas cueste lo que cueste.
Está costando un debilitamiento extraordinario de esa nación, otrora todopoderosa. En sintonía con aquella afirmación de Lin Yutang: el máximo de poder es el comienzo de la decadencia. Vale recordar que ese autor nunca perdió el sentido del humor.
Cuantas cosas lector, ¿no? Vale tomarse el tiempo para reflexionar sobre ellas.
- Area Periodística Radio Gráfica / Director La Señal Medios / Sindical Federal











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