Por Nehuén Gusmerotti*
Día triste para el metal pesado nacional. A los 59 años murió Claudio “Pato Strunz” Zurita. Legendario baterista de Hermética, motor crucial de Malón, un vanguardista en los parches del metal argentino. La noticia comenzó a circular en algunas redes hasta que Hugo Benítez, ex Horcas, lo confirmó. Minutos más tarde la cuenta oficial de Malón despidió al batero, alejado de la banda hace unos años por diferencias con el resto de la banda. Si bien las causas de su muerte no se confirmaron, todo indica que se trató de un fallo en el corazón.
Strunz se encontraba nuevamente viviendo en Argentina tras varios años radicado en Estados Unidos, y llevaba adelante su proyecto HXPS (Hermética por Pato Strunz) en que reversionaba clásicos de la legendaria banda pesada nacional. Con este proyecto tenía fecha para el sábado 25 de julio en El Teatrito junto al tributo a V8 en el ciclo Resistencia Viva, lo que indica la plena vigencia en que se encontraba el baterista y compositor de La Tablada. Desde la página de la banda aún no han emitido comunicado oficial respecto a esta fecha.
Claudio Alejandro Zurita, que años más tarde sería conocido como “Pato Strunz”, nació en La Tablada, el 11 de noviembre de 1966. Si bien hizo inferiores en Nueva Chicago y Vélez, a los 14 años logró convencer a su mamá para que le compre una batería que vendía un vecino y comenzó su camino en la música. En su juventud fue parte de Heinkel, un grupo del underground de fines de los 80´ en Argentina en donde también tocaba Nicolás Takara (que luego sería parte de Los Parraleños). Tras la partida de Takara a Japón, Claudio dejó la banda y pocos años después, en 1991, llegaría la oportunidad de su vida.
Pato tenía una sala de ensayo en La Tablada, en esa sala ensayaba Hermética, banda que lideraba Ricardo Iorio. Cuando la H decide echar a Tony Scotto, Pato se ofreció como reemplazante y debió aprenderse todos los temas de Ácido Argentino en pocas semanas. Strunz ya había ensayado algunas veces con ellos cuando Scotto no iba a ensayar por lo que ya tenían química y conocía la banda. El resultado fue más que positivo, y no solo eso, Strunz traía consigo una data de doble pedal que le dio un salto de calidad inmenso al sonido de Hermética. Junto a Iorio, Romano y Oconnor se formó la alineación más reconocida de la banda y un salto en convocatoria e impacto. Tocaron en Obras, llegaron al Monsters of Rock en donde tocaron con Sabbath y grabaron su nombre a fuego en la historia del metal nacional.
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Cuando la cosa en Hermética se quebró, Pato quedó en el medio y según cuenta él, estuvo a una decisión de seguir el camino junto a Ricardo Iorio tras la separación. “La última sesión de mezcla estaba con Ricardo y cuando terminamos me dijo si íbamos a tomar algo, y yo sé que ese día hubiera cambiado mi historia porque él quería que me vaya a tocar con él”, contó recientemente a Radio Gráfica en una charla sobre su carrera, “Me quedó ahí eso”.
Strunz formó Malón junto al resto de los músicos de Hermética y juntos lanzaron dos discos de estudio y tocaron hasta fines de esa década. En los 2000 formó Simbiosis, un proyecto un metal bastante adelantado para el sonido de la época en nuestro país, aunque no se sostuvo más allá de unos años. Fundó Asbury, un reconocido espacio para bandas a metros del Teatro de Flores, tuvo salas de ensayo y administró La Cueva, otra gran sala de ensayo en la que dio impulso a muchas bandas de la escena nacional. Fue parte del primer tiempo de La H No Murió y del regreso de Malón, hasta que se alejó de sus ex compañeros por diferencias económicas. En los últimos años había fundado Ithaca, un trío sin mucho tiempo de existencia que dejó algún registro grabado, y el mencionado grupo con que interpretaba temas de su pasado en Hermética.
Con el Pato se va gran parte del sonido de la batería pesada nacional. Su doble pedal está grabado en los corazones de todos los metaleros argentinos que alguna vez escucharon Hermética o Malón. Humilde, cercano, como todo músico de heavy nacional popular, Pato nunca abandonó sus raíces, “Sigo siendo un pibe de Tablada, mis amigos son los de mi infancia”, dijo aquella vez a Radio Gráfica y falleció en su Tablada natal, a la que volvió hace un tiempo. Nos deja un legado inmenso y el amargo sabor de una perdida prematura. Siempre junto al metal, nos queda aquella frase que repetía cada vez que podía, “Me van a cerrar la tapa del cajón y a mí me va a seguir gustando Hermética”. Gracias Pato.
(*) Conductor de Resistiendo con Ideas (Lunes a viernes de 20 a 21 horas)










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