Por Nehuén Gusmerotti*
La Patria Stone está de festejo. Viejos con los trapos y la banda más grande del mundo sacó su disco número veinticinco mostrando que si bien es solo rock and roll, nadie sabe hacerlo como ellos. Foreign Tongues, las lenguas extranjeras, tiene catorce canciones que superan ampliamente lo hecho en Hackney Diamonds. Un disco con un enorme arraigo en la música negra que les dio vida hace más de medio siglo, y a la vez fresco, pulido y novedoso. La mano del ya enorme Andrew Watt vuelve a mostrar porque es uno de los mejores productores del mainstream rockero. Doce canciones originales, dos covers cuidadosamente seleccionados, invitados de lujo y un último baile para los cuatro stones clásicos. Foreign Tongues es sin dudas una de las mejores producciones de la banda desde Bridges To Babylon.
¿Qué hace que este disco de los Rolling sea superior a sus predecesores? Algo de la frescura y de la creatividad que se siente en las canciones. Hackney no es un mal disco (A ese nivel, es imposible sacar un disco objetivamente malo) pero algo de la fórmula sonaba chata. Y no es por esperar que unos tipos de ochenta años reinventen el rock, eso se los dejamos a los más jóvenes. No, se trata de conocer la fórmula básica, sencilla y hacerla de manera increíble cada vez que se pone en funcionamiento. Como la salsa de tu abuela, que no deja de ser sencilla, conocida cada domingo, pero nunca pierde su factor de inigualable. Eso pasa en este disco de los Stones. No nos vamos a sorprender, no nos vamos a maravillar con algo nunca escuchado, pero lo que escuchamos es fantástico, querido y un lugar extremadamente divertido y agradable.
Pero sin darle más vuelta al asunto, vamos al disco:
El primer tridente del disco está compuesto por los tres adelantos. Abre con “Rough and Twisted”, un tema que pinta de lleno ese regreso a las raíces del que hablamos anteriormente. El aura blusera de los niños Stones está impresa en un tema que recorre todos los lugares comunes de forma precisa. El tiempo, la armónica, las teclas de Ben Waters y el rasgueo acelerado del final. “In the Stars” tiene esas guitarras tan familiares de Keef y Ronnie que ya son marca registrada de sus majestades, un invitado deluxe, Bentmon Tench, histórico integrante de los Heartbreakers, en el órgano. Pegadizo, suave, cumplidor y con unos coritos hermosos. El ritmo baja un poco en “Jealous Lover”, una pieza de R&B preciosa, soulera y con un desempeño vocal de Jagger alucinante (¿En serio tiene 82 años este chico?). Sensual y memorable, uno de los lindos picos del disco con un video que tiene a nuestra querida Anya Taylor-Joy como protagonista.
Abrimos el sector novedades. ¿Qué ya no pueden rockear? “Mr Charm” tiene un tempo rockerito y de videoclip de rollinga llevándose el mundo puesto mientras Jagger se tira sus característicos pasos de baile. Peligrosamente pegadiza y con un apoyo vocal de una ignota Naarai Jacobs que hace un trabajo espectacular. Si te dicen que este tema lo compusieron tipos de ochenta años es algo bastante difícil de creer. “Divine Intervention” tiene el ingreso triunfal de la viola de Robert Smith (The Cure) y un desempeño de Steve Jordan que demuestra por qué fue el elegido para tomar la posta que dejó el fallecido Charlie en los parches. Jagger vuelve a lucirse en los estribillos con una voz increíble y clara, pulida y sin un atisbo de vejez. Otro tridente que cierra en calma. A una especie de luz del atardecer en una galería, tomando un mate calentito. “Ringing Hollow” tiene ese aire a “Wild Horses” o “Indian Girl” de folk rock en el que Richards se luce. En este incluso mete un apoyo vocal que le da un sentimiento particular a la canción. Una de las fogoneras.
Llegamos a la mitad del disco con la bailable “Never Wanna Lose You”. Darryl Jones vuela en el bajo y rompe más caderas que Messi en su top. Jagger se despacha con un estribillo disco y hitero que ya se presiente que tendrá una respuesta en vivo. Esta pieza disco tiene a Robert Smith nuevamente, ahora en sintes, y a Bruno Mars en cencerro como invitados, la mano popera de Watt en su máximo esplendor. Temazo. “Hit me in the Head” es el “Diablos, una vez más desde arriba” de Charlie Watts. Una de sus últimas grabaciones de estudio transformada en un rock punky que no por eso deja de ser emotivo para quienes saben que el legendario batero está “sentado” detrás de los parches. Tiene la esencia sucia de una banda cargada de hambre de rockear, suenan a pendejos en un garage. Increíble. El primer cover elegido es “You Know I´m No Good” de Amy Winehouse. Una interpretación preciosa de Jagger, con profundo respeto y sentimiento, apropiándose de un clásico del siglo XXI. De alguna forma es reconocerse en quienes los precedieron. Un tema oscuro, reo, de whisky y humo de cigarros. Mick nos conmueve como si hubiera escrito el tema él mismo.
Con “Some Of Us” los gordos Richards celebramos. Keef vuelve a ponerse al frente de una de esas baladitas románticas y oscuras que tan bien le quedan al octogenario violero mítico. Preciosos teclados de Benmont, que vuelve a participar en una de las canciones. Si a Jagger se lo escucha como de veinte años, en Richards nos abraza todo el camino de un rockero anciano pero vigente, como en el disco nuevo de McCartney. Nuestro Stone preferido. Hablando de Macca, sin dudas una de las participaciones de lujo del disco, suma sus cuatro cuerdas a “Covered in You”. El Beatle se despacha con una sensacional línea de bajo en un tema a medio camino entre balada romántica y rock radiable. Gran desempeño de Jagger, ya no es sorpresa, ¡La vigencia de esas cuerdas vocales! De fondo unas pinceladas violeras al estilo Stones noventeros que la ubica temporalmente en la historia propia de la banda. “Side Effect” tiene un punteo de viola eléctrico y un aire pop rockero en que las guitarras entran y salen según lo pida el desarrollo del tema.
El disco empieza a despedirse en “Back in Your Life”. Violas limpias, fogoneras y un Jagger reflexivo y amoroso. El desarrollo emotivo nos va conmoviendo hasta las lágrimas mientras el tema crece en magnitud y sensibilidad con los coros de Naarai Jacobs y Porcha Clay, para alcanzar el climax luego del “Come on, Ronnie” de Jagger y un solo apoteósico y estremecedor. Piel de pollo para lo que podría haber sido tranquilamente el cierre de un disco a la altura de una banda como Los Rolling Stones. En este contexto, “Beautiful Delilah”, cover de Chuck Berry que la banda solía hacer en los 60´, llega como una especie de bonus track. Aunque como todo está pensado y cuidado, tiene un sonido a viejo, a los temas registrados de Robert Johnson, y suma la invaluable participación de Chad Smith de los Peppers en la batería.
¿Qué se puede decir de este disco más que elogios? Tener ochenta años y sacar canciones frescas, auténticas y conmovedoras no es para cualquiera. Los Stones están lejos de sonar al patrono del rock, o al menos podemos decir que en Foreign Tongues volvieron a parecer pibes de veinte años que disfrutan de hacer rock and roll y de tocar juntos. ¿Cuántos pueden decir lo mismo a esta altura del camino?
(*) Conductor de Resistiendo con Ideas (Lunes a viernes de 20 a 21 horas)











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