Por Carlos Aira (*)
La Copa del Mundo sigue su inexorable camino. ¿Ya nos acostumbramos a la pausa de hidratación? Tal vez sí o tal vez, no. Lo que estoy seguro es que nunca nos debiéramos acostumbrar al mal ejercicio del periodismo.
En la mañana del jueves el rumor había tomado cuerpo. Con la velocidad y el vértigo de las redes sociales, la noticia que circulaba en WhatsApp y X se transformó en noticiable cuando, desde Luzu TV, la artista Florencia Peña señaló la muerte del padre de Lionel Messi. La noticia generó una profunda conmoción, seguida de una gran indignación cuando la familia del capitán de la Selección Argentina desmintió la información a través de un comunicado, señalando que Jorge Messi está hospitalizado y en tratamiento.
¿Todo vale por una primicia? En tiempos de redes sociales vertiginosas y sin ningún tipo de penalidad sobre la información (¿se acuerdan del Comfer?), hoy se puede decir cualquier verdura sin ningún tipo de penalización ni la obligación profesional (¿se acuerdan del periodismo?) de chequear lo que se está diciendo.
Somos rehenes de la falta de responsabilidad profesional y de la primicia a toda costa. Nos movemos en una línea difusa de la comunicación donde es cada vez más difícil distinguir a un periodista profesional de un artista, humorista o streamer sin responsabilidad ética para informar con rigor. Lamentablemente, vale destacar que varios periodistas tradicionales también han caído en esta dinámica.
REPÚBLICA CHECA 1 – 1 SUDÁFRICA
¿República Checa o Chequia? Desde la separación de la antigua Checoslovaquia, en 1992, en este lugar del mundo conocimos a la nación occidental como República Checa. Ahora, tenemos que llamarlos Chequia. Al parecer, ambos modos son correctos, pero el propio gobierno de Praga sugiere que República Checa sea utilizado para situaciones formales, políticas, institucionales, gubernamentales y diplomáticas; mientras que Chequia sea informal y periodística.
Vaya a saber uno por cual razón los amigos checos quieren complicar las cosas, pero su fútbol está lejos de aquel que maravilló en algún momento, con cracks de la talla de Karel Povorsky o Pavel Nedved. Este es un equipo apático. Abúlico por momentos. A los 6 minutos del primer tiempo, una gran acción colectiva terminó con la definición de Michal Sadílek para establecer el 1-0. Con el resultado a favor, República Checa manejó varios pasajes del encuentro e intentó ampliar la diferencia, aunque no logró traducir su dominio en más goles.
SUIZA 4 – 1 BOSNIA HERZEGOVINA
Nehuén Ríos, mi compañero cotidiano en Abrí la Cancha, me preguntó durante el partido: «Carlos, ¿te gusta el chocolate suizo?». Mi respuesta fue afirmativa, pero le retruqué que no debe crecer una sola planta de cacao en todo el territorio helvético. Como sucede de manera ininterrumpida, Suiza se nutre de muchachos nacidos o criados en otras latitudes. Tan solo 12 de los 26 futbolistas convocados nacieron estrictamente en alguno de los cantones suizos y, de ese grupo, apenas cuatro no cuentan con doble nacionalidad por ascendencia.
Sin importar de dónde provengan sus futbolistas, la maquinaria suiza se ha consolidado como un hueso durísimo de roer en el plano competitivo. Luego de un primer tiempo chato y sin goles, los helvéticos demolieron a Bosnia con cuatro goles en los últimos veinte minutos de juego. Johan Manzambi saltó desde el banco de suplentes para romper el molde: el atacante aprovechó un despeje defectuoso para abrir el marcador y, más tarde, firmó su doblete para sentenciar la historia. Su impacto fue demoledor. Con los bosnios obligados a adelantar líneas, Breel Embolo encontró la pradera que necesitaba para correr y provocó la expulsión de Tarik Muharemović a los 79 minutos. La tarjeta roja dejó al conjunto balcánico en inferioridad numérica y allanó el camino para el festival de una Suiza que ya dominaba a voluntad. Aunque no convirtió, Embolo fue la llave del desenlace: forzó la roja de Muharemović y asistió a Rubén Vargas en el segundo grito. Su movilidad y su prepotencia física fueron un dolor de cabeza incurable para la zaga rival.
CANADA 6-0 QATAR
Goleada y polémica en Vancouver. Canadá consiguió su primera victoria en su historia mundialista a expensas de una débil e ingenua selección qatarí. El paso de Qatar por esta Copa del Mundo es la demostración palmaria de que los petrodólares no hacen a un equipo ni mucho menos. Cyle Larin, Jonathan David en tres oportunidades, Nathan-Dylan Saliba y Mohamed Al-Mannai (en contra) fueron los autores de los tantos para la resonante victoria canadiense, que deja a los norteamericanos a un paso de sellar su boleto a los dieciseisavos de final.
La polémica estalló tras el pitazo final, cuando el entrenador español Julen Lopetegui fue a buscar airadamente a Jesse Marsch —técnico local—, molesto porque el conjunto canadiense mantuvo la presión alta hasta el tiempo de descuento, a pesar de jugar desde el minuto 53 contra nueve futbolistas y con el antecedente de la gravísima lesión de tibia que sufrió Koné.
Es que el encuentro albergó la primera acción de extrema violencia de la Copa del Mundo. El centrocampista Ismaël Koné sufrió una durísima entrada que fracturó su pierna izquierda. El jugador quedó tendido sobre el césped, incapaz de reincorporarse, mientras sus compañeros y rivales se agolpaban a su alrededor, visiblemente angustiados. La falta fue cometida por Assim Madibo, quien tras la acción recibió la tarjeta roja directa. El qatarí reflejó consternación absoluta por lo ocurrido, mostrando signos de sincera preocupación tras quedar involucrado en el hecho que congeló el desarrollo del encuentro. Se tomó la cabeza con las manos y, ante los lógicos reproches de sus adversarios, no atinó a reaccionar.
MEXICO 1 – 0 COREA DEL SUR
¡México lindo! El partido en Guadalajara es la demostración palmaria de cómo se puede pasar de los abucheos a la fiesta en tan solo una hora. Cuando finalizó la primera etapa con el marcador en tablas, el público local reprobó con dureza la actuación del Tri. Sin embargo, tras el pitazo final y consumada la victoria por 1 a 0, los aficionados aplaudieron a rabiar a un seleccionado que aún no encuentra su línea futbolística pero que, con dos victorias en el bolsillo, ya selló su boleto a la próxima fase de la Copa del Mundo.
El conjunto local se llevó la victoria a los 50 minutos tras un insólito blooper entre el arquero Kim Seung-Gyu y el defensor Lee Gi-hyuk. Todo se originó a partir de un centro llovido de Julián Quiñones desde el costado izquierdo; la pelota fue disputada en lo alto por Gi-hyuk y Raúl Jiménez, tomó muchísima altura y, cuando el guardameta intentó atenazarla, su propio compañero se interpuso en el camino. El choque provocó que Seung-Gyu soltara el balón en plena área chica, un regalo que Luis Romo no desaprovechó para inflar la red con un derechazo furibundo.
El triunfo mexicano no estuvo exento de sufrimiento. El arquero Raúl Rangel tuvo que ponerse el traje de héroe con dos atajadas infernales a quemarropa, impidiendo de forma milagrosa los gritos de Cho Gue-Sung y Yang Hyun-jun cuando el partido se moría a los 86 minutos.
(*) Periodista / Conductor de Abrí la Cancha / Autor de Héroes de Tiento y Héroes en Tiempos Infames.












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