Por Antonia Manson*
En una noche de sábado templada de abril, las bandas uruguayas, Milongas Extremas y Mota, volvieron a tocar en Buenos Aires después de un tiempo en un reencuentro con sus fanáticos argentinos. Esta vez en el Uniclub, emblemático recinto del underground porteño. Con propuestas artísticas diferentes, pero con una misma pasión por la música y por su país.
En la previa se sentía la expectativa con grupos de amigos haciendo vereda, tomando algo y agitando la previa.
Al llegar los integrantes de Mota, Pablo Silvera (voz), Matto Bello (guitarra), Leonardo Coppola (guitarra), Martín Pérez (bajo) y Martín Martistán (batería), entre cánticos de agite se fundieron en un abrazo de recibimiento con sus fanáticos. Una amistad entre el público y los músicos, una gran familia que se formó tras años de seguirlos a donde vayan a tocar.
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Alrededor de las ocho de la noche se abrió el telón dando comienzo al recital y apareció Milongas Extremas con el quinteto de guitarras criollas haciendo sonar las canciones de la mítica banda de rock española, Extremoduro, pero con la impronta de las milongas uruguayas.
Una relectura profunda que mantiene la intensidad propia del rock, pero reemplazando la distorsión de las guitarras eléctricas por un sonido acústico. Ya con tres discos de estudio y dos de grabaciones en vivo, Francisco Stareczek Pablo “Paio” Piñeyro, Matías Rodríguez, Santiago Martínez Pintos y Camilo Piquela Gramoso, lograron a lo largo de los años componer sus propios temas, consiguiendo un sonido único que los llevó a recorrer varios países de América Latina y España.
Verlos en vivo es algo completamente diferente que escuchar los discos. No solo porque proponen versiones distintas en algunos de sus temas propios sumándole el saxo de Pablo “Paio” Piñeyro y los bajos de Camilo Piquela, sino porque también se puede ser testigo de la química que hay entre ellos arriba del escenario. Es tener enfrente a cinco amigos haciendo música con comodidad y complicidad. Ninguno tiene más protagonismo que los otros, todos tocan, todos cantan. Generan en la gente la misma euforia que cualquier banda de rock, logrando hacer pogos tocando folklore uruguayo.
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En un punto del recorrido de los Milongas, Pablo Silvera se sumó al canto. Poco a poco fueron siguiéndolo sus compañeros, así coparon el escenario y sus colegas les pasaron la posta del show.
Una nueva etapa de Silvera que en su haber tiene haber integrado Once Tiros, banda que marcó fuertemente la escena del rock uruguayo en los noventa. Digresión: banda del barrio Punta Carretas de Montevideo que con 25 años de trayectoria se separó en 2022. Habían grabado siete discos y tocado junto a históricos como La Bersuit, La Renga en el Pilsen Rock en Durazno o NTVG. Ese largo recorrido es palpable al verlos arriba del escenario.
La energía arrolladora de Silvera es excelentemente acompañada por la potencia de las guitarras y de la batería. Mota es una banda atrevida, que aun manteniendo la esencia rockera de sus orígenes, se atreve a jugar en varias de sus canciones con nuevos elementos o géneros, como lo puede ser el rap en la canción “El Dilema”. Con letras incendiarias, críticas y afiladas, Mota es una dosis de rock contundente.
No faltaron los trapos, la bandera uruguaya, las remeras de La Vela Puerca, La Triple Nelson, NTVG, la birra y el fernet. Ese 18 de abril, Mota y Milongas Extremas se reunieron para hacer una fiesta en honor a la amistad y a la música de su país y la gente supo disfrutarla.
(*) Columnista de Resistiendo con Ideas (Lunes a viernes de 20 a 21 horas)






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