Por Nehuén Gusmerotti*
El recorrido cromático, que comenzó allá en pandemia con el amarillo otoñal de La Última Luz de la Ciudad, tiene un nuevo capítulo. Madera Rosa. Séptima producción de una de las guitarras más audaces del rock nacional en los años recientes, Sol Bassa. La artista editó esta placa con diez canciones que amalgaman su génesis blusera con los géneros explorados en trabajos recientes. Pop, indie, rock and roll, vals. El disco está disponible en bateas digitales desde el 6 de marzo y cuenta con algunas colaboraciones de alto calibre y una finísima producción de Juan Ravioli, viejo acompañante del camino de Sol.
En el los temas que recorren el álbum la pluma de Sol Bassa nos lleva a recorrer los barrios porteños con un relato íntimo y hogareño que va desde escuchar música en la radio, el amor en sus diversas expresiones, la nostalgia, las noches callejeras y la infancia. Todo esto acompañado de guitarras que coquetean con el fraseo del blues, las melodías cancioneras o arpegios sutiles.
Vamos a repasar un poco el recorrido que nos propone Madera Rosa. El comienzo viene de la mano de “Barrio Encandilado”, un vals con pinceladas hawaianas en que Sol se funde con la inconfundible voz de Julieta Laso. Bella, nocturna, rea y con aroma a un San Telmo de hace unas pares de décadas. “La canción con Juli la escribí al día siguiente de verla en vivo. Verla en vivo es hermoso. Se dio de una manera muy natural, muy orgánica. Es lo que me salió. Se me hizo a un vals. Algo ranchero, criollo. Era muy acorde a ella. Es un tándem entre juego y música”, contó la artista en una charla con Radio Gráfica hace algunas semanas. Fue el primer sencillo que conocido del disco y uno de los puntos más altos del recorrido. En “Radio La Boca” la guitarra agarra la ruta en un tema de atardeceres. “Todos merecemos una radio y calor de hogar”, canta Sol en una letra que se resignifica en tiempos de hiper productividad y desprecio por los momentos de disfrute.
Escribirle a la luna a esta altura podría resultar trillado, repetitivo y agotado. En “Luna” Sol le escribe al satélite más cercano que tenemos, describiendo momentos, sensaciones, posibles caras y colores. Una especie de relato de su propio disco desarrollado en poco más de tres minutos de un rock suave con tintes Stone. “Fuente de Conexión” junta a manza y Tigre Ulli en un indie que saca a Sol totalmente de su zona de confort para traernos un tema que se aleja del puerto para meterse en el corazón de las calles de plaza Armenia. “Con manza y Tigre Uli encontré un tema bastante indie, con un audio que me hacía sentir que manza era el indicado. Su guitarra, su forma de trabajar hace tantos años, es un referente indiscutido de la escena alternativa de la ciudad de buenos aires. Él trabajó conmigo en Océano Rojo, cómo técnico. Ahora quería invitarlo como artista”, compartió la guitarrista sobre esta colaboración.
En la mitad del disco hace su ingreso triunfal otra de las guitarras destacadas del rock argento. Carca y Sol se juntan para hacer dos canciones que vuelven al pago conocido. Rock and roll y blues. “Como Gatos y Perros” es un relato de bar de mala muerte, con pinceladas de acordeón que le dan color de western animal. Por su parte, “Suena Distinto”, otro de los cortes, es el más radial del disco. Otro con color de playlist rutera. Las dos violas dialogan sobre teclados y un rock and roll de pura cepa. Cuando algo clásico se hace bien tampoco hay que dar tantas explicaciones, es como una milanesa con fritas, suena distinto. “Es lo más identitario. En donde nace Sol. Blues y rock and roll. Aunque me gustaba mostrar diferentes ventanas que se abren en el disco”, aclaró en su momento la artista porteña, y vaya si es identitario.
“Remedio Casero” y “Tres” apagan la distorsión después del tramo más rockero. Vuelve esa intimidad que Sol sabe generar tan bien. Líricas que dan cuenta de ese lado lúdico de la música de la artista que en la segunda canción cuenta nuevamente con manza como acompañante. En “Color de Terminal” vuelve el aroma playero en una letra nostálgica que hace honor al título de la canción. Amor, despedida y una historia dolorosamente verdadera. Algo que da potencia a cada canción de Sol, su alto contenido de cercanía con la vida que vivimos. El álbum cierra con “Desde la cocina de Beti”, acompañando la nostalgia de “Color de Terminal”, en esta última canción Sol vuelve a sus inicios, al punto de partida de todo este recorrido y lo que vale realmente la pena para no perderse. Es una despedida cargada de nostalgia, pero también de potencia creativa.

“En esta época lo colectivo es clave. La verdad que cada uno de los artistas que convoqué son artistas que conozco hace varios años, tengo un vínculo de admiración, de respeto. Son músicos que voy a ver en vivo, me conmueven. Por eso decidí llamar a cada uno de ellos y de ellas. El resultado me encantó”, compartió Sol allá por diciembre cuando anticipaba la salida de este disco que podríamos tildar de consagratorio. Por los matices, por los invitados, por la calidad de producción lograda entre Sol y Juan Ravioli. “No tomo dimensión de algunas cosas. No paso dos horas sin tocar la guitarra. Estoy muy conectada con el proyecto, a veces eso hace que uno no haga balances. Lo vivo. Veo los frutos de producir con profesionales con Juan Ravioli, o con otros artistas. Puede ser que será una especie de confianza de ellos hacia mí. Todo eso viene desde el amor en una canción que es algo que dura para siempre”, reflexionó la artista argentina sobre un presente que la tiene cada vez más sólida en el ambiente de la música nacional. Este disco se va a presentar en vivo el próximo 2 de mayo en el Centro Cultural Morán (Pedro Morán 2147, CABA).
Lo de Sol en Madera Rosa es, dejando las palabras pomposas y rimbombantes, un disco bello. Es lindo de escuchar. Algo tan sencillo de decir y tan difícil de lograr en estos tiempos. Como ponerle un freno al caos global, reconectando con lo más interno, con lo más cercano. El fruto de dos años de un trabajo que se dejó cocinar a fuego lento y hoy ve el resultado de una de las mejores artistas del presente.
(*) Conductor de Resistiendo con Ideas (Lunes a viernes de 20 a 21 horas)





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